Teratología caleña/La historia del Monstruo de los Mangones: La naturaleza de los monstruos

SP.12: “Hacer y habitar” la ciudad latino-americana contemporánea

Ponentes

Nombre Pertenencia Institucional
Daniela Díaz Lozano Universidad Icesi

Teratología caleña/La historia del Monstruo de los Mangones: La naturaleza de los monstruos

1.    

 

Llegué a recordar al Monstruo de los Mangones luego de abandonar la idea de los zombies para hacer una tesis de pregrado, idea que surgió de mi afición por The Walking Dead: fanatismo que moriría luego de la quinta temporada porque realmente se puso bastante mala. Renuncié al tema pues, además, porque la figura mencionada – la de zombie - no hacía mucho sentido para el contexto local de mi ciudad. A cada espacio le correspondía un monstruo. Pensando entonces qué hacer con mi interés sin geografía, recordé un día una conversación con mi padre una mañana con tráfico.

– En esta casa vivió el Monstruo de los Mangones - me dijo mientras cruzamos los cerros, una avenida principal de Cali que atraviesa una montaña. Era mi primer día de la pasantía del último grado de bachillerato y él se había ofrecido a dejarme en esa casa. Ahí se iba a llevar a cabo un seminario de interculturalidad y medio ambiente guiado por WWF. Yo asistí para ver si realmente me gustaba la antropología como carrera. Mi padre continuó diciendo: ´cuando viví en Miraflores, en los 60´s, mis padres nos obligaban a estar en casa antes del atardecer, por esos días el Monstruo de los Mangones andaba suelto, y hacía que mi vida y la de mis hermanos corriera peligro´. Años más tarde, con el interés por la configuración de las ciudades gracias a sus monstruos, comprendería el temor innegable que yo empezaría a conocer a través de esta historia.

Para conocer al Monstruo de los Mangones, no tenía de otra sino remitirme a su propia historia. Siendo un mal de los 60´s en la ciudad, su operación era registrada como una telenovela por los diarios de prensa y la radio, haciendo que sus páginas y notas se convirtieran en una real historia de terror. Calaveras en buses, cuerpos desmembrados de niños, mutilaciones, agujas y aves carroñeras comenzaron a inundar al Diario El País de Cali, donde realicé un trabajo de archivo entre los años 1963 a 1966. Además, entrevistas con locutores de radio, guionistas, habitantes de los barrios tradicionales de la ciudad, y el bisnieto del supuesto culpable, componen esta historia que espero les resulte interesante.

2.      

¿Qué es ser un monstruo?

Si iba a hablar sobre un Monstruo, lo más justo era responder a su propia enunciación y entonces preguntar ¿qué es un monstruo? Podemos imaginar en un primer momento un cuerpo peludo, muy peludo, o muy ventoso o muy largo, o con los dientes afilados llenos de sangre verde. También algo muy doblado, muy jorobado. Un monstruo es algo que es mucho de sí, demasiado de algo. También puede llegar a nosotros y nosotras la idea de la unificación de los contrarios, el recogimiento de la diferencia: una quimera, por ejemplo. Un monstruo también permite la convivencia de las oposiciones, logrando que dos o más cosas logren convivir sin que una supere o anule a las otras. Esta convivencia puede tornarse difusa pero nunca imposible. Algo así como que dos, o ene personalidades o características conviven en un mismo cuerpo sin devorarse entre sí.

Sumado a lo anterior, también el monstruos sería, en este sentido, una entidad terrorífica. La alianza entre el terror y los monstruos puede deberse a las contingencias que están contenidas en ellos. Los seres contingentes pueden ser sin determinarse, ya que no están determinados por su existencias. Ejemplos como el Coco debajo de la cama podrían dar cuenta de la actualidad de este ser. El monstruo genera terror porque puede ser y acechar sin materializarse en cuerpos u objetos que lo muestren y evidencien en figura, por lo que puede causar terror siendo una suerte de espectro. Además, este componente permite que el Coco pueda estar en bajo todas las camas de niños y niñas al mismo tiempo, es su ubicuidad, su silencio y su no realización lo realmente horroroso.

Contrario a lo humano, que es en teoría una unidad incapaz de reducirse porque está, en teoría, completa, los monstruoso está en sí mismo fragmentado, quebrado, indudablemente dividido. Los humanos entonces habitamos en lo completo, lo entero, lo funcional. Por el contrario, pareciera que lo monstruoso habita siempre en el lugar del desordenamiento, de lo que no es funcional a la unidad. Sin embargo, parece emerger cierta tristeza en pensar que los monstruos son formas que contienen partes no contenibles, porque serían entonces recipientes vacíos, básicamente formas que se llenan a partir de piezas o conceptos creados a posteriori. Dichos conceptos o piezas serían entonces ideas que, precisamente, van en contra de la naturaleza, tal como si los conceptos con los que se dotara de contenido la forma fueran, justamente, los que no obedecen a las ideas sobre lo ordinario: lo monstruoso sería, precisamente lo que no es humano.

3.      

Anormalidad VS Anomalidad

Si consideramos estas descripciones, sería menos complejo de lo que parece abordar lo monstruoso, es decir, sería tan simple como describir a los monstruos como lo contrario a lo humano. Pensándolos de esta manera, estaríamos dando por sentado las ideas de normalidad o naturalidad, y pensaríamos entonces ´la naturaleza´ como un lugar inmóvil y preformado y no dinámico y pre-formal. Saben, el debate por excelencia de Naturaleza Vs Cultura (o el de nosotros vs otredad, que es otra forma de decir lo mismo). Los flujos naturales, sabemos todos y todas, no son espacios verdes inalterados y preservados, o aguas cristalinas que rompen los campos y permiten cultivos, más bien son los ritmos dispares de las cosas, de lo vivo que tiene diversas expresiones para hacerse existir. Si seguimos este orden natural - el que contempla a los monstruos como expresión de los flujos naturales - las criaturas serían anomales, no anormales. Lo anormal /a-normal/ es un adjetivo latino que califica lo que no tiene regla o que contradice la regla, mientras que lo anomal es un sustantivo griego que “designa lo desigual, lo rugoso, la asperidad”. La anomalía es la agitación de los bordes, los umbrales más que los límites. El monstruo es un punto corrupto.

Lo anomal en la figura de este monstruo caleño es lo que le permitirá la metamorfosis de la que es parte y todo, el establecimiento de una cosa en otra, de un monstruo a otro, sin que esto afecte su esencia. El Monstruo de los Mangones no es un ser creado con piezas ya existentes, en cambio responde a la particularidad de la naturaleza de la que es parte, su surgimiento es posible debido a las posibilidades infinitas de ser en lo natural, y por tanto no sólo debe entenderse como un bloque de determinaciones que se opone a otro, el nosotros al otros.

4.      

El monstruo de los mangones

El 6 de noviembre de 1963 fue encontrado el cadáver de un menor de edad en Cali. El cuerpo fue hallado en cercanías al Bosque Municipal, un lugar típico de recreación caleño en el barrio Santa Rita. Junto al cadáver, que sólo presentaba trozos de piel trigueña en las extremidades inferiores y parte de las superiores, se encontró su ropa: un blue jean en buen estado y una camisa sport, prendas que días después reconocería su madre. Durante el par de meses posteriores al 7 de noviembre empezaba a ser evidente en las páginas judiciales de El País un aumento del extravío de menores en Cali y el hallazgo de cuerpos de adolescentes en lotes enmalezados de la ciudad. Los menores, en su totalidad varones, desaparecían de sus hogares mientras salían a hacer labores cotidianas y terminaban extraviándose para siempre.

Para la mitad de diciembre del año 1963 habían sido encontrados ya tres cadáveres en mangones de los barrios al norte de la ciudad. Los cuerpos de los menores estaban desnudos, con sus ropas cerca del lugar donde habían sido arrojados. Los dos últimos fueron encontrados en posición de decúbito abdominal y en avanzado estado de descomposición. Para los expertos, los crímenes presentaban características “abominablemente sádicas” y de” amoralidad extrema”. Se postulaba que unos sujetos o una pandilla, luego de dar desenfreno a sus aberraciones, procedía a dar muerte a los adolescentes para luego dejarlos abandonados en un potrero. El mal comenzaba a esparcirse.

Sin embargo, no fue sino hasta el 18 de enero de 1964, después de varios crímenes cometidos, que el cronista judicial Alfonso Recio Delgado de El Diario El País bautiza los hechos como el Monstruo de los Mangones.

5.    

 

Bautismo: nombrar el mal

Alfonso Recio Delgado era el director de la sección judicial de El País. Oriundo de Cartago, otro municipio del Valle del Cauca, fue el responsable de darle existencia y nombre al Monstruo de los Mangones. El periodista unió los hechos y creó el remoquete que sería tan importante para la historia de la ciudad. El nombre asociaba claramente dos cosas: por un lado, un ser que estaba cometiendo crímenes, y por el otro, los lugares donde los cuerpos eran encontrados. El Monstruo de los Mangones aparece en la escena de la ciudad no sólo como una bestia, sino como constituyente de un género de monstruosidad que no se registra siquiera en los grupos animales, según las descripciones en las notas investigativas del periodista.

Mostrando la transgresión de los límites de todo tipo de humanidad e incluso de animalidad, el periodista infiere que, precisamente, el ser monstruoso que actúa en la ciudad no puede ser humano, pero tampoco animal. La no posible relación entre la razón y el monstruo causa que el término `asesino` sea demasiado débil, como si el mal que existiera en los actos de aquél ser no correspondiera siquiera al de los irracionales de la especie humana.

También resulta interesante revisar la relación que se ha tejido de lo monstruoso como el encuentro entre la especie humano con otros animales: la idea de un ser híbrido que combina lo imposible con lo prohibido.

El monstruo sería esencialmente mezcla de dos reinos (el hombre con pies de ave), de dos especies (el puerco con cabeza de carnero), de dos individuos (aquel que tiene dos cabezas y un cuerpo), de dos sexos (un hermafrodita), de vida y muerte (el feto que sobrevive algunos días con una morfología que no le permite vivir) y de formas (quien no tiene pies ni brazos). Lo anterior lleva a pensar en esos monstruos mitológicos, en la convergencia híbrida de partes de animales que configuran una forma específica: la quimera, el minotauro, el Cancerbero, entre otros. O, incluso mismas aleaciones entre reinos que produjeron la figura del salvaje en tiempos coloniales, una `variante de la especie`.

Tal unión es posible debido a que las especies se constituyen en un lugar de encuentro. Los seres no existen como entes independientes, sino sólo en relación, dándose continuidad ontológicamente los unos en los otros. Así, no hay sujetos, objetos, tipos, razas, especies o géneros que no sean un producto de la relación. La animalidad, por tanto, no debe ser entendida como un bloque de especificidad determinado/delimitado, al igual que tampoco debe serlo la monstruosidad o la humanidad, pues estas son en sí mismas multiplicidades que se encuentran.

El monstruo no es un ser humano porque no posee razón, ni es un animal porque no posee instinto, pero ¿acaso no puede ser y estar al mismo tiempo entre ambos?, ¿ir y volver, quedarse y regresar? Los monstruos serpentean entre los reinos y les es posible porque en su naturaleza está la multiplicidad, la posibilidad del ser anfitriones de todos y todas. Así que, lo importante para ese momento era el interrogante sobre quién podía ser infinitamente múltiple, ¿quién es un monstruo?

6.      

Los lugares de los monstruos

Cali, para el período comprendido entre 1950 y 1969, se caracterizó por un auge en el proceso de urbanización local y regional. Este proceso estuvo orientado principalmente por la búsqueda de una implantación del urbanismo moderno, contenido en modelos de transformación urbanísticos de las ciudades europeas. La ciudad contaba para ese momento con medio millón de habitantes, lo cual evidenciaba un aumento acelerado de la población, si se tiene en cuenta que cuando empezó la década de 1950 la ciudad contaba con apenas 231.300 habitantes

El aumento masivo de población en tan poco tiempo pareció deberse a la imagen que adquirió la ciudad como una ciudad refugio, donde llegaban grandes cantidades de personas víctimas de los conflictos agrarios y la violencia en las zonas rurales del país. El recibimiento de esta nueva población migrante marcaría entonces un crecimiento de la demanda y oferta de vivienda y servicios públicos, y, por tanto, una expansión de lo urbano. Las obras modernizantes empezaban a desarrollarse en Cali, y el establecimiento de pilares morales y principios éticos establecían, por otra parte, el panorama cívico que se esperaba de los ciudadanos y ciudadanas.

Sumado a la anterior, Cali adquiere también una condición de ciudad deportiva; el estadio Pascual Guerrero es remodelado y ampliado, en sus inmediaciones se construyen, colindantes, las Piscinas Olímpicas y a su lado el coliseo (hoy Coliseo Evangelista Mora), conjunto que pasa a llamarse el Complejo Deportivo San Fernando. A esta condición de ciudad sobresaliente en la actividad deportiva se suma a partir de 1959 la organización de la Feria de Cali y la actividad taurina asociada a ella, posicionándola como una ciudad deportiva y también cosmopolita. Por lo anterior, Cali asume un nuevo modelo de desarrollo predial que reconfigura una nueva manera de esparcimiento en la ciudad, dejando de lado su crecimiento tradicional por agregación de manzanas para comenzar un desarrollo a saltos que dejaba lotes enmalezados entre una construcción y otra: mangones.

Era común que, en una ciudad que la atraviesan 7 ríos, la expansión fuera compleja por las divisiones y se iniciaran parches de urbanidad rodeados de maleza y agua. Para la ciudadanía y la prensa que le seguían la pista a la criatura, los espacios también era culpables de su operación, o al menos cómplices. Quien vive entre maleza es responsable de aquello que se oculta. Se planteaba en las notas de prensa que la limpieza a tiempo de estos rezagos de ruralidad hubiera evitado los asesinatos. Del mal también es culpable el espacio. Así, los pastos entre las construcciones del nuevo proyecto moderno, se hacían cómplices de la operación monstruosa, ofreciéndole una oscuridad que cubría y descomponía los secretos de los niños que morían a manos de la maleza.

7.      

Las metamorfosis del anomal

Los caleños y caleñas cada vez tenían más preguntas y conjeturas, mencionaban en notas de prensa, por ejemplo:  “el Monstruo no mata por robar. No asesina por celos. No hay faldas de por medio. No priman los intereses económicos. No hay venganzas. No existen diferencias de familias. No hay motivos raciales ni religiosos, ni políticos, ni de clases”. El monstruo no se interesa por la infidelidad, estrato, clasismo o por luchar contra las creencias religiosas, claro, no es humano. Menciona la nota entonces la pregunta por la posibilidad monstruosa: “está legal y forensemente demostrado el sadismo y el estrangulamiento, con las manos o con cuerdas…¿quién es el monstruo?”

8.    

 

Del sádico demente al negro homosexual

Una nota que acompaña la fotografía de un par de huesos en medio de la maleza describe:  “la calavera estaba a un metro del tronco. Las aves de rapiña cooperaron a terminar con la cara y las vísceras de la víctima”. Conmocionada, la ciudadanía seguía con más detenimiento los crímenes. Se buscaban entre ellos la culpa y la potencia monstruosa, todos y todas concluyendo que, en definitiva, el monstruo era un sádico. La exposición de los cuerpos y los textos que acompañaban las fotografías, acentuaban sin piedad el carácter expositivo del Monstruo: todos los cuerpos desnudos, en forma de decúbito abdominal y prendas de vestir cerca al lugar donde eran arrojados. El interrogante para las autoridades en ese momento, y para gran parte de la ciudadanía, no estaba dirigido al sadismo en sí mismo como condición o desviación, sino que estaba enfocado al quién, ¿quién estaba en el borde?, ¿quién o quiénes podrían ser lo anomal?

9.      

Del negro homosexual al asesino sanguinario

Por una parte, resultaba muy evidente para las autoridades y la población la homosexualidad del Monstruo. Su preferencia por menores varones indicaba la inclinación sexual del autor de los crímenes Para ese momento en la ciudad ser homosexual se consideraba sumamente abominable, la homosexualidad era en sí misma un crimen castigable y repudiable por la sociedad caleña y las autoridades. De esta manera, se inició una pesquisa contra los homosexuales reconocidos de la ciudad, siendo estos sospechosos por tener indicios de ser estranguladores de menores.

Por otra parte, tras el relato de un padre de familia cuyo hijo ´estuvo a punto de ser secuestrado por el Monstruo de los Mangones´, el homosexual-sádico era, aparentemente, negro/negros. El padre del menor se dirigió a El País y, de manera anónima, contó que su hijo fue sorprendido por cuatro ´sujetos de color´ que, tras intentar arrastrarlo hacia un mangón, se vieron obligados a soltarlo por el sonido de una radiopatrulla que estaba cerca. Posteriormente, el padre trasladó al menor al Hospital Departamental, donde se le completó la circuncisión que habían empezado a hacerle los “sádicos negros”. Tanto la homosexualidad como el color negro comenzaron a ser determinaciones de persecución. Se describe por ejemplo que “un demente de color” fue golpeado en el barrio La Fortaleza, al oriente de la ciudad, cuando se imaginaron que este sujeto estaba tras un menor, e iba a raptarlo para luego cometer un crimen. La imagen menciona: “el moreno fue amarrado a un poste y ultrajado, pues el vecindario vio en él, al `Monstruo de los Mangones`. Es la sicosis colectiva contra el depravado sujeto, violador de adolescentes y asesino”. Ciertamente la ciudad tenía sus potenciales monstruos y mostraba con mayor fervor qué buscaban que la maleza continuara ocultando.

 

10.   

 

Del asesino sanguinario al vampiro de las calles

El carácter ubicuo y metamórfico de este personaje se afirmaba cada vez con más fuerza.  Como puede observarse en la imagen, se evidenciaba un recrudecimiento en la manera de presentar los cadáveres, que parecía obedecer a nuevas maneras de cometer los asesinatos. Tendido sobre la maleza, el menor de la fotografía fue encontrado en un mangón de la urbanización Menga, al norte de Cali, sobre una pequeña pendiente a pocos metros de la carretera Cali-Yumbo (una carretera intermunicipal). El cuerpo ya sin vida del menor evidenciaba que tenía poco tiempo de haber sido asesinado.

 

Las autoridades tenían claro que los mangones de la ciudad eran los escenarios finales de los cuerpos, pero debatían si antes el Monstruo usaba un lugar donde llevaba a los niños para cometer sus actos de sadismo, violación, y mutilación. Sin embargo, una modalidad que dejó conmocionada a la prensa y a la comunidad caleña fue la que se denominó ´la acupuntura´, la cual, según las descripciones de la prensa y los testimonios, parecía salida de “prácticas quirúrgicas realizadas en la Edad Media”.

Una flecha en una fotografía indicaba el lugar donde el Monstruo insertó la aguja. Era de acero y medía cuatro centímetros. La clavó en el pecho del menor hasta atravesarle el corazón. Un médico entrevistado para la nota aseguró que “la acupuntura” era utilizada en la medicina antigua para tratamientos de determinadas operaciones o para exploraciones del cuerpo humano, motivo por el cual esta técnica solamente ser utilizada por alguien que tuviera cierto conocimiento anatómico.

 

Tras varios levantamientos de cadáveres en las mismas condiciones, el Monstruo de los Mangones se convertiría en noticia internacional. Uno de los principales diarios de Nueva York para ese momento, el National Enquirer, incluyó las noticias de asesinatos de adolescentes en Cali, añadiendo a estas otra multiplicidad para los anfitriones del infinito.

11.   

Vampiros en Cali

“The Monster of the Dumps”, como lo nombró el National Enquirer, era un vampiro humano que asesinaba adolescentes para extraerles la sangre por medio de agujas de acero. La noticia, mencionaba que este vampiro había asesinado a 13 adolescentes para extraerles la sangre, “los vampiros secuestran a los niños y después los asesinan para sacarles la sangre la cual venden a 25.000 el cuarto”. Este tabloide estadounidense creó para Cali la llegada de colmillos a un espacio lleno de monte. Los vampiros aquí (allá) no se ocultaban de la luz, sino del cemento. Mencionaban algunas citas del Diario:

·       “algunas personas conjeturan que los asesinatos son obra de un vampiro como Drácula” o también presumen otras gentes que “el monstruo no es uno sino muchos”

·       “El criminal cuenta con su propio laboratorio y una pandilla de secuaces para seducir menos aunque no en forma espectacular sino a través de sistemas persuasivos y diplomáticos”

Conmovido por las teorías presentadas, el padrastro de un menor asesinado el 4 de abril del 64, contó su propia versión al Diario. El hombre sostuvo que el líquido valioso no fue la sangre, sino el líquido céfalo-raquídeo. El fin de la extracción del líquido, planteó el hombre, era su exportación para la revitalización de ancianos. Así, el poder para el vampiro caleño se encontraba en la extracción del fluido que representa la vida y la muerte para salvar un muerto en vida. Contrario a muchos vampiros que habitan el mundo literario, este último escalón de la metamorfosis del Monstruo de los Mangones representará para muchos el perfecto vampiro que habita las calles de Cali, cuya manera de extracción está sujeta al poder sobre otro cuerpo, una irrupción en el fluir líquido de la vida. Un vampiro mueco con agujas.

12.   

Gótico Tropical

El entretejido entre las narraciones de los medios y el sentido continuo de alerta en la ciudad otorgaba a la historia una construcción que parecía salida de control. Se gestó una narrativa que permitiera contar la historia desde otros lugares, por ejemplo, desde la libertad asociativa de la imaginación: una fantasía. Se decía que el Monstruo de los Mangones era en verdad Don Adolfo Aristizábal Llano, un gran impulsor de la economía caleña y de la escena cultural de la ciudad. Don Adolfo, empresario antioqueño, llegó a Cali en 1910, a sus 23 años, donde se quedó para iniciar trabajos y negocios de trilladoras y exportaciones de café, comercio de carros, electrodomésticos y mercancías, construcción inmobiliaria, negocios en la esfera turística y cultural.

Su muerte el 31 de diciembre de 1963 parece indicar que su ejercicio monstruoso resultaba imposible, ya que el primer crimen del Monstruo tuvo registro a inicios de 1964, pero su efectividad para la historia sí era muy probable, ya que, entre la ciudadanía, aquello muy blanco, lujoso y que ostentaba gran poder también resultaba monstruoso. Como impulso para esta nueva historia llegó, como anillo al dedo, Pura Sangre, película escrita por Luis Ospina y Alberto Quiroga en 1982, una de las primicias del género Gótico Tropical, inaugurado por Álvaro Mutis con su libro la Mansión de Araucaima, llevada al cine por Carlos Mayolo, cineasta caleño en 1986.

La novela gótica de Mutis, ubicaba al vampiro stokerniano en un escenario gótico. Mutis señalaba en una entrevista que, para él, el mal existía en todas partes, por lo cual la pretensión de la novela gótica era el tránsito de sus personajes por el mal absoluto, lo que podía suceder en cualquier parte. La mansión clásica colombiana es entonces el castillo transilvano de los vampiros fríos, el lugar donde reside el mal, donde las paredes no se gastan y el tiempo no pasa. En su estructura física, el espacio de la novela, es el modelo de hacienda tradicional colonial en Colombia. Este texto es una alegoría al poder de las grandes industrias azucareras extractoras de la sangre de los trabajadores, utilizando como colmillos la sobreexplotación de la mano de obra y el enriquecimiento fortuito de los grandes magnates de los ingenios. Las obras del gótico tropical pueden ser comprendidas como alegorías fantásticas y monstruosas de situaciones políticas, sociales y económicas concretas y reales, que también reflejan el desencadenamiento de desgracias inconscientes, como si los espacios locales y nacionales tuvieran la culpa de ejercer sobre los ciudadanos maldad absoluta.

De esta manera, Pura Sangre, llevó a la gran pantalla los temores de infancia del cineasta Luis Ospina. Inspirándose en la historia del Monstruo de los Mangones, la película va de un vampiro de carne y hueso que vive en su pent-house postrado en una camilla y sus secuaces - dos matones y una enfermera -secuestran y asesinan a niños para pasarles su sangre al cuerpo moribundo de este viejo adinerado.

 

Alberto Quiroga, guionista de la película, mencionó en una entrevista que le realicé en 2017 que la historia que relacionaba a Aristizábal Llano (el magnate antioqueño) con el Monstruo de los Mangones-vampiro, surgió en Cali por misterio que rodeaba a este hombre, quien resultaba un tanto enigmático para los habitantes de la ciudad.

´Supuestamente padecía una enfermedad que requería la sangre de personas de su mismo sexo, por lo que contaba con una pandilla de secuaces que disfrutaban de asesinar niños, violarlos, estrangularlos, mutilarlos, para finalmente extraerles la sangre y transferírsela al magnate. La imaginación popular atribuía a Don Adolfo Aristizábal los asesinatos. Se creía que tenía una enfermedad muy grave que requería sangre y, además, contribuía a la creación de la leyenda y la atmosfera misteriosa, el hecho de que vivía en una casa que nadie conocía por dentro. Era una especie de castillete fortificado, él vivía encerrado y nadie nunca tenía acceso a esa casa, mejor dicho, el mito estaba de una u otra manera ya armado. Incluso ese señor hacía milagros, cuando murió se le atribuyó que hacía milagros. En el cementerio central de Cali la gente iba a frotarse, y a frotarlo para pedirle deseos. Por esas vueltas que da la vida yo conocía aquí en Bogotá a una familia paisa que conocía por dentro la casa del señor Aristizábal porque él les había ayudado a exiliarse de Colombia, ellos eran perseguidos políticos en la época de Rojas Pinilla, y él les ofreció darles hospedaje en Cali unos días mientras lograba sacarlos por Buenaventura hacia Miami. Entonces conocían la casa por dentro, conocían a Adolfo Aristizábal, era una casualidad enorme. Lo anterior contribuyó a tener una visión para escribir el guion´.

De esta manera, la película consolidó los temores de una generación explorando los crímenes de una ciudad que terminaba por hacerse. Las actitudes de sospecha, las búsquedas incansables de chivos expiatorios, las pesquisas y teorías, terminaron por representar con total grandeza la creación de lo monstruoso. La ciudad quedó maldita, en ella viven vampiros, diablos que bailan salsa, y ánimas que cargan una cruz sobre su espalda. Este Monstruo, escurridizo como su definición luchó entre la maleza para ocultar el cemento revelador. Pese a que la Policía, la Alcaldía y la Gobernación – incluso el FBI - unieron sus esfuerzos, se les escurrió magistralmente de las manos. Su historia incierta, mutable, tenebrosa encuentra ahora lugares de representación y fabulación. El monstruo logró achicar los recorridos de una ciudad que empezaba a hacerse grande. Tal vez los monstruos también sean eso, los umbrales que no alcanzan nuestras palabras, lo que se queda por fuera del lenguaje y, por ende, se nos escapa entre la hierba.

 

 

 

 

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Fuentes de la ponencia

Archivo Histórico El País

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Colombia.

El País. (26 de mayo de 1964). Hallado un esqueleto anoche en “La Flora”. Cali, Colombia.

El País. (enero 18 de 1964). El Monstruo de los “Mangones”, secuestrado un menor que vendía

loterías. Cali, Colombia.

El País. (9 de noviembre de 1963). El crimen del bosque. Era un voceador de prensa, la víctima.

Cali, Colombia.

El País. (9 y 16 de noviembre de 1963). Menor extraviado. Cali, Colombia.

El País. (17 de diciembre de 1963). Una banda de sádicos actúa en la ciudad: sin investigación.

Cali, Colombia

El País. (15 de diciembre de 1963). Crímenes en Menores. Cali, Colombia.

El País. (18 de enero de 1964). El Monstruo de los Mangones. Cali, Colombia.

El País. (25 de julio de 1963). Cali cumple hoy 427 años. Calo, Colombia.

El País. (23 de julio de 1963). 70 Millones para el Alcantarillado de Cali. Cali, Colombia.

El País. (17 de marzo de1963). Amplia Red de Calles y Servicios Públicos tendrá “Santa Elena”.

116

Cali, Colombia.

El País. (26 de enero de 1964). Los Mangones del “Monstruo”. La Limpieza a Tiempo de los Lotes

Hubiera Evitado la Muerte de Varios Adolescentes. Cali, Colombia.

El País. (13 de noviembre de 1964). Siguiendo Pistas. Características de cómo actúa el “Monstruo

de los Mangones”. Cali, Colombia.

El País. (12 de enero de 1964). Asesinos Sádicos en Cali. Cadáver de otro menos sin Identificar

fue Encontrado. Cali, Colombia.

El País. (13 de enero de 1964). Banda de Sádicos en Cali. En tres meses han sido muertos cinco

menores. Cali, Colombia.

El País. (19 de enero de 1964). Estrangulado otro niño de doce años. Una correa negra para

identificarlo. Cali, Colombia.

El País. (21 de enero de 1964). El Monstruo de los Mangones. El Terrible sádico asesinó otro

menor: octava víctima. Cali, Colombia.

El País. (1 de marzo de 1964). Acusado por Homosexual un Institutor de Primaria. Cali, Colombia.

El País. (21 de enero de 1964). “Drácula” es buscado por las Autoridades Locales. Cali,

Colombia.

El País. (17 de febrero de 1964). Fallas Técnicas de la Justicia. Cali, Colombia.

El País. (18 de enero de 1964). Pandilla de 4 Negros Dirige “EL MONSTRUO”. Cali, Colombia.

El País. (19 de enero de 1964). El Sanguinario Sádico no ha sido Localizado. Cuatro sujetos están 

117

detenidos. Cali, Colombia.

El País. (1 de abril de 1964). El “Monstruo de los Mangones”. Asesinado otro menor de doce años

de edad. Cali, Colombia.

El País. (11 de noviembre de 1964). El “Monstruo de los Mangones”. El siniestro criminal sigue

suelto, con una cuerda metálica mató a un niño luego de violarlo. Cali, Colombia.

El País. (12 de marzo de 1965). El “Monstruo de los Mangones” Otros 2 adolescentes asesinados.

Comprueban mutilaciones en los cadáveres. Cali, Colombia.

El País. (2 de abril de 1964). El “Monstruo de los Mangones”. Una aguja de Acero le quitó la

vida al niño. El criminal usó “la acupuntura” como medio. Cali, Colombia.

El País. (9 de agosto de 1964). Human Vampire Kill 13 Boys For Blood. Cali, Colombia.

El País. (9 de agosto de 1964). Vampiros Humanos hubo en Cali. Publicaron en los E.U. Cali,

Colombia.

El País. (25 de enero de 1965). El “Monstruo de los Mangones”. Continúa misterio sobre

asesinato de menores. Cali, Colombia.

El País. (7 de enero de 1965). El “Monstruo de los Mangones”. Pido justicia para estos crímenes.

Dice el padre adoptivo de la última víctima. Cali, Colombia.

El País. (1 de enero de 1964). DUELO en Cali por el Fallecimiento de don Adolfo Aristizábal.

Cali, Colombia. 

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