Cocinas solidarias, hambre y las co comidas : intersecciones del comer en sociedad

SP.37: El insostenible sistema alimentario actual, desigualdades, opresiones, alternativas y resistencias. Aportes desde el enfoque de la antropología de la alimentación

Ponentes

Nombre Pertenencia Institucional
Anelise Rizzolo de Oliveira Universidad de Brasília - Brasil

Creditos Adicionales

Nombre Pertenencia institucional Pais
Anelise Rizzolo UnB Brasil

Sobre el hambre y la inseguridad alimentaria y nutricional en Brasil, históricamente las organizaciones y los movimientos sociales tensionan los Estados/gobiernos para intentar erradicarse la. La creación de la Política Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional con la inclusión de la alimentación como derecho constitucional (Brasil,2010) se ha convertido en una responsabilidad del Estado en Brasil.

Seguridad Alimentaria y Nutricional es la realización del derecho de todas personas al acceso regular y permanente a alimentos de calidad, en cantidad suficiente, sin comprometer el acceso a otras necesidades esenciales, basado en prácticas alimentarias que promuevan la salud, que respeten la diversidad cultural y que sean ambiental, cultural, económica y socialmente sostenibles. (Brasil,2006)

La ley orgánica de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Ley nº 11.346/2006) destaca la universalidad y la equidad para acceso a una alimentación adecuada, la preservación de la autonomía y el respeto a la dignidad de las personas, la participación social y la transparencia de los programas sociales. También se presentan lineamientos: intersectorialidad, descentralización de acciones, seguimiento de la situación alimentaria y nutricional, combinación de medidas que incrementen la capacidad de subsistencia autónoma de la población, articulación entre presupuesto y gestión, estímulo al desarrollo de la investigación y formación de recursos humanos. (Brasil,2006).

La comprensión de que la alimentación es un derecho es reciente en el ámbito de las garantías fundamentales y las políticas públicas en general. El tema del Hambre y la inseguridad alimentaria y nutricional ha sido históricamente problematizado por sectores de la sociedad civil organizada a través de manifestaciones, denuncias y representación en foros y cabildos de participación social.

Desde una perspectiva histórica, la organización social para el enfrentamiento del Hambre como un fenómeno social, ha producido importantes iniciativas en todo el mundo. Los estudios registran que el enfoque comunitario fue la base motivadora para la construcción de alternativas, distinta de la logica de producción del capital. Países latinoamericanos, como Uruguay, Argentina y Paraguay fueron pioneros en las propuestas de Los "comedores sociales" y/o Las "ollas populares" que recurrieron a un enfoque social generado con base en la percepción de que la comida es la materialidad concreta sobre la que se planifican redes sociopoliticas, culturales y económicas entre Estado, Mercado y Sociedad (Ribeiro et al, 2021; Benítez; Díaz, 2020; Neufeld, Cravino, 2001).

Como problematiza Gràcia (2005), la “nueva orden alimentaria”, después de la segunda guerra mundial” se ha logrado la diminución del hambre teniendo em cuenta la industrialización como estrategia de acceso que promueve el alimento – mercancía, sin preocuparse com sus orígenes, modo de producción, impactos socioambientales, aspectos nutricionales y la identidad cultural. 

La significación simbólica y social de la alimentación es una parte estructurante, todavía subjetiva, de las elecciones alimentarias. La comensalidad representa la perspectiva social de las comidas, solamente. El reparto de las comidas, las relaciones sociales, los valores, actitudes y practicas, el acto de cocinar, las recetas culinarias, las convivencias y todo que se puede generar cuando comemos, como eventos cotidianos y rituales, relaciones de poder, discordancias, rupturas y conflictos que marcan las subjetividades y identidades culturales de los pueblos. 

No se puede olvidar del papel del Sistema Agro- Alimentário hegemónico que, al revés de la concepción de la alimentación como un derecho social, se utiliza de los alimentos como mercancía, estimulando su consumo exagerado con falsas promesas de salud y propaganda engañosas en la internet. Todo eso está fuertemente involucrado con la determinación social de salud y nutrición en el contexto del campo y de las ciudades. Los alimentos como una mercancía barata están mucho presentes en todas partes, principalmente para las poblaciones socialmente vulnerables. Hoy las sociedades occidentales expresan muchas contradicciones del modelo hegemónico por la relativa accesibilidad de alimentos industrializados y ultraprocessados que genera enfermedades crónicas no transmisibles y hambre. Estas son las dos faces de la inseguridad alimentaria y nutricional como expresión biológica de un fenómeno socio – cultural. (Oliveira; Carvalho, 2010).

Este trabajo está involucrado con el proyecto de extensión universitaria MultiplicaSSAN – Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Universidad de Brasília, que trabaja con educación popular. La propuesta pedagógica de la educación popular es el reconocimiento de saberes culturalmente importantes con la valorización del conocimiento popular al lado de los saberes tradicionales con un enfoque decolonial en un contexto de lucha contra las estructuras hegemónicas de poder y a favor de la valorización de los segmentos sociales que han sido subalternizados y racializados por la modernidad/colonialidad en la Latino -América. Las intersecciónes entre la cocina, las personas y el territorio promueven una red de aprendizaje y relación con el comer y las comidas, desde su origene hasta la (re)significación de valores culturalesy resgates de memorias decoloniales de saberes ancestrales involucrados con prácticas de comensalidad. (Blackman; Rizzolo, 2020).

El ensayo tiene el objetivo de presentar críticamente las iniciativas de enfrentamiento del hambre en Latinoamérica, con destaque para la experiencia brasileña de las Cocinas Solidarias del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST), en el contexto de desigualdad, amenazas, opresiones y presiones sociales.

Los movimientos sociales son acciones colectivas de carácter sociopolítico, construidas por actores pertenecientes a diferentes clases y estratos sociales. Ellos reconocen las demandas sociales como políticas, promoviendo el compromiso comunitario y la promoción del acceso a los derechos sociales. Las acciones propuestas desarrollan un proceso sociopolítico y cultural promoviendo la identidad colectiva, basada en intereses comunes, solidaridad, colaboración y el compromiso. (Gonh, 2000).

 

Iniciativas para el enfrentamiento del hambre

El entendimiento sobre las causas del hambre es decisivo para planear los objetivos de la propuesta para erradicar se la. Si la comprendes como un problema social solamente de acceso, las aciones propuestas mirarán una parte del problema y con aciones pontuales, lo que no es suficiente. Pero se es comprendida como un problema estructural, resultante del proceso de la colonialidad[1]y la orden capitalista hegemonica la propuesta tendrá otra configuración con enfoque interdisciplinario y participación popular. (Maldonado-Torres, 2007).

 

(...) "los esfuerzos revolucionarios reconocieron que el hambre, como muchas otras dimensiones de la desigualdad material, es parte de un proceso más amplio de desarrollo desigual y debe enfrentarse con una respuesta popular enérgica. Estos movimientos, si bien ilustran la importancia de la política material en el centro de la política contra el hambre, también demuestran la importancia de la política discursiva en el centro de la producción social de estos cuerpos hambrientos." (Heynen, 2015, pg 33)

 

 

La perspectiva histórica confirma cuál es el papel de las mujeres en la lucha social.  En situaciones de inseguridad alimentaria y nutricional y hambre, son siempre las mujeres que se juntan, de manera organizada o no, para cocinar en distintas partes del mundo, (Richter, 2000). Las mujeres han sido determinantes y determinadas por las situaciones sociales involucradas en el acto de cocinar. (Piccio,1999)

El Partido Pantera Negra (PPN), en 1969, ha organizado un programa: Desayuno Gratis para Niños e Niñas negros/negras, entendiendo que son ellas las responsables por el futuro de la sociedad. (Harley,1998; Heynen, 2015). Interesante analisar que, al pesar del consenso, hubo resistencias por razón de género entre hombres y mujeres del Partido: el imaginario de fuerza y coraje de los hombres comprometidos en la lucha social se ha chocado con la propuesta del Programa. Las comidas y el hecho de cocinar son habilidades relacionadas a las mujeres, es decir, tienen un aspecto de subordinación en las relaciones de poder presente en el machismo y el patriarcalismo aún arraigados en las sociedades.

 

"Los hombres que se unieron al Partido querían disparar un arma, matar algunos cerdos o matar a algunos blancos pero nunca terminaron con una cuchara en la mano y un delantal, sirviendo a algunos niños de la comunidad. (Heynen, 2015, pág. 5) "

 

En 1980, la experiencia del Movimiento Food No Bombs (FNB) fue inovadora al mirar la geografia de las desigualdades materiales como un principio para pensar la acion política, incorporando la percepción de justiça/ injustiça social como parte estruturantes da la significacion social del Hambre. (Ribeiro et al,2021). La propuesta empezó en Hampshire, en el estado de Boston (Estados Unidos) después de una protesta contra la estación nuclear de Seabrook. Comida vegetariana fue preparada y partilhada en la frente del Federal Reserve Bank, en marzo de 1971, durante una reunión de acionistas del Banco de Boston, para oponerse al capitalismo, y los investimentos en la industria nuclear. (Durham, 2013).

En Argentina, las "Ollas Populares" surgieron como la respuesta de la sociedad a una cuestión política, como una alternativa de conciliación social, una segunda etapa de un proceso de movilización y protesta nacional que culminó con el "saqueo colectivo" en 1989, debido a la crise económica. Así, se han transformado en “comedores comunitarios”, guarderías y otras modalidades semejantes. (Neufeld, Cravino, 2001). La memoria colectiva de la experiencia comunitaria de las “Ollas Populares” ha generado engajamento social para el regreso de las “Ollas” en la Pandemia COVID 19.  Asi, la memoria social emerge de la “manera de hacer las cosas”, como um rasgo cultural que genera sentido social. Un ejemplo es “La Poderosa”, un movimiento social argentino, creado en 2004 y presente en do países latinoamericanos. Su objetivo es la organización popular, desde una perspectiva territorial, para transformar la realidad de los territorios periféricos los países latinoamericanos. A través de actividades centradas en la educación popular, el deporte y el trabajo, el movimiento social se moviliza, y a sus pares, por un trabajo territorializado, enfatizado por la promoción de la comunicación popular con la publicación de la revista “La Garganta Poderosa”, creada en 2011 y vista como un medio para vocalizar y visibilizar los reclamos de ly la interconexión entre ellos (De Sordi, 2023).

Las “Ollas” colombianas y los comedores comunitarios son parte de una relación simbólica, política y de un proceso de lucha y resistencia con los territorios en momentos de acción popular, especialmente para enfrentar crisis socioculturales y políticas. Liderados por mujeres, desde 2004, forman parte de la estrategia gubernamental Hambre Cero, como acción comunitaria y colectiva. (De Sordi, 2023). 

En Colombia, las "ollas" comunitarias se diferencian de los "comedores comunitarios" en que tienen un componente popular y comunitario vinculado al barrio y a la iniciativa colectiva de los trabajadores. Recibir subsidios estatales no es una regla, por lo que las "ollas" se mantienen en gran medida con ayuda directa. donaciones de los propios trabajadores a nivel comunitario. (De Sordi,2023)

En 2020, Uruguay registró el apoyo de más de 6 mil personas en la organización de setecientas ollas y merenderos populares, de redes comunitarias y diferentes territorios. Trabajo voluntario realizado por mujeres que se unieron solidariamente para cocinar y alimentar a quienes pasaron hambre durante la Pandemia COVID 19. Así, personas, organizaciones sociales, políticas, culturales, deportivas, vecinas, amigas, entre otras encontraron una forma de auto- organización para proporcionar alimentos y coordinar su preparación y distribución de comida. (Ribeiro, 2021).

La experiencia política brasileña 

En Brasil, la primera iniciativa vino del Estado, con el Servicio de Alimentación de la Seguridad Social (SAPS), financiado por el Ministerio de Industria y Comercio (MIDC), en 1939, bajo la dirección de Josué de Castro (Lábbate, 1988; Aguiar, Kreamer, 2010; Vasconcelos, Batista Filho, 2011; Padrão, Aguiar,2018).

La existencia del SAPS fue un hito importante en el origen de las políticas de alimentación y nutrición, que aún tuvieron una agenda fortalecida durante el período de la dictadura militar con el Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición. Con la extinción del INAN en 1997, fue un hito importante en esta perspectiva, junto con la Estrategia Hambre Cero (2003), que el tema de alimentación y nutrición ganó una agenda política comprometida con la afirmación de los derechos sociales. Así ha comenzado la implementación de una Red de Equipamientos Públicos de Seguridad Alimentaria y Nutricional, donde se planificó la construcción de Restaurantes Populares, Comedores Comunitarios y Bancos de Alimentos (Pinheiro, 2009; Vasconcelos, Machado, Medeiros, Neve, Recine, Pasquim, 2019). 

Restaurantes y Cocinas Populares (2003 a 2016) recibieron financiamiento del gobierno federal para obras de infraestructura y instalación, así como la compra de material permanente, en un sistema de cooperación con estados y municipios, que se encargaron del mantenimiento. Su objetivo fue promover el acceso de la población urbana a una alimentación adecuada” mediante “ofreciendo comidas nutricionalmente adecuadas a precios asequibles a la población de bajos ingresos” con prioridad a los segmentos socialmente más vulnerables, en situación de inseguridad alimentaria y nutricional, en municipios de más de 100 mil habitantes (De Sordi, 2023).

Desde el golpe institucional de 2016, agravado por la pandemia de COVID 19 y los años de gobierno autoritario, ha habido un aumento de la inseguridad alimentaria y nutricional en Brasil. Este escenario se ha agravado con la desintegración del Sistema Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional y sus programas. Los grupos más vulnerables al hambre siguen siendo las poblaciones que están en el campo encabezados por personas que se autoidentifican como negras o pardas, mujeres y con baja educación (I VIGISAN, 2020; II VIGISAN, 2022). Las poblaciones negras, pobos indígenas y comunidades quilombolas no han hecho parte de la investigación, pero, hay evidencias suficientes para que pueda afirmar que tienen altas tasas de hambre. (FIAN,2021)

Sólo a partir de 2023, con el regreso de un gobierno comprometido con la democracia, los derechos sociales y la lucha contra el hambre, el país está experimentando con la posibilidad de reestructurar esta agenda

Las cocinas solidarias: o territorio e a experiencia 

En la Pandemia del COVID 19 (2020), inspirándose en la experiencia de los comedores sociales de Argentina y Uruguay, ha empezado el proyecto Cozinhas Solidárias del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST) como estrategia para mitigar el problema del hambre. Una red de solidaridad se ha reunido para estimular, además del plato de comida, una nueva relación desde la oferta alimentaria, la producción de las comidas, el cultivo de huertas/huertos comunitarios hasta la recepción de alimentos producidos por agricultores locales agroecológicos. Por lo tanto, presenta un arreglo innovador que articulase con la formulación de las políticas públicas para combatir el hambre, las iniquidades sociales y inseguridad alimentaria y nutricional. (Madruga,Blackman, Rizzolo, 2024)

En Brasília, Sol Nascente la cocina del MTST, con el protagonismo de las cocineras, tres mujeres que se reconocen pretas, cuidan de la huerta y trabajan todos los días para preparar las comidas para 120 personas. En eso territorio existen familias con distintos modos de comer que se traducen por sus identidades, memorias, dolores y esperanzas. Personas que han venido de todas las partes del país en contextos de vulnerabilidad y desigualdades. Empezamos el abordaje de educación popular intentando construir pertenecimento.

La cocina es reconocida como un territorio – simbólico onde las comidas, las experiencias y memorias emeregem generando o resgatando significados culturales importantes para las mujeres y personas del territorio/comunidad del Sol Nascente. Muchas cosas acontecem en la Cocina.La cocina nos es solamente un sitio de preparación de las comidas, de hecho, es um sítio de encuentro, socialización, búsqueda y oferta de ayuda social, celebraciones, reuniones, entre otras situaciones de la comunidad. Mientras se come, decisiones son tomadas, mientras un café y otro, políticos y investigadores visitan la Cocina, mientras las mujeres cocinan, jóvenes del MTST cuidan de la huerta, plantan hortalizas y proponen actividades con los niños, mientras las actividades desarrolladas por la universidad, la percepción de la alimentación y cidadania como un derecho se amplía y articula con los servicios públicos de salud y educación.

Para Bell Hooks, (2013) la experiencia tiene una dimensión subjetiva que necesita ser reconocida y valorada porque, para los grupos marginados, puede resultar amenazante, ya que nombrar su propia identidad es un acto de resistencia política que requiere un reconocimiento previo de sí mismos su clase y sus opresiones. La supremacía blanca confiere una autoridad de experiencia a los hombres y a los blancos. Por lo tanto, darles a las mujeres negras una voz y un lugar para hablar en espacios sociales que fortalezcan sus identidades es un paso importante hacia el reconocimiento de la perspectiva interseccional.

Es así que la perspectiva interseccional se expresa, profundizando las distintas experiencias e revelando la inseparabilidad estructural del racismo, el capitalismo y el cisheteropatriarcado, por medio del cruzamanento de identidades o una zona de intersecção donde las mujeres negras afectadas vivenciam la superposición entre raza, clase y género en las sociedades colonizadas11

El enfoque interseccional es importante cuando nos permite percibir e identificar el impacto de procesos, violencias o falta de iniciativas y políticas publicas que incorporen la equidad como un criterio de aciones antirracistas. Para Angela Davis, el análisis social en el contexto del racismo y sus raíces coloniales depende de una mirada conjunta, no jerárquica y total a la relación sinérgica entre raza, clase y género13.

  (…) la clase informa la raza. Pero la raza también influye en la clase. Y el género informa la clase. La raza es la forma en que se experimenta la clase. De la misma manera que el género es la forma en que se vive la raza. Necesitamos reflexionar mucho para comprender las intersecciones entre raza, clase y género, para darnos cuenta de que entre estas categorías hay relaciones mutuas y otras cruzadas. Nadie puede asumir la primacía de una categoría sobre las demás13” (1997 s.p.).

 

La Cocina Solidaria Sol Nascente, del Movimiento de Trabajadores Sin Hogar (MTST), en Sol Nascente, región administrativa de Ceilândia-DF, zona que alberga la mayor favela horizontal del país: las comunidades Sol Nascente y Pôr do Sol.

El territorio de Sol Nascente comenzó a ser ocupado irregularmente en la década de 1990, con aproximadamente 80 viviendas. El proceso de ocupación de esta zona se dio de manera continua y acelerada, con condiciones de infraestructura precarias.

La Encuesta Distrital por Muestra de Hogares (PDAD), de 2021, indicó que la población urbana de Sol Nascente/Pôr do Sol era de 93.217 personas, el 50,3% de las cuales eran mujeres con una edad media de 28,6 años. Con respecto a la raza/color de piel, el 53,9% de los residentes se refirieron a sí mismos como mestizos. En cuanto a la educación, el 95,5% de los residentes de seis y más años declaró saber leer y escribir, y de las personas de 25 y más años, el 39,2% declaró tener educación secundaria completa. En cuanto a la renta, remuneración del trabajo principal, el valor medio observado fue de R$ 1.578,78, percibiendo el 70% de la población entre uno y dos salarios mínimos. La evaluación de seguridad alimentaria muestra que el 49,8% de los hogares estaban experimentando algún grado de inseguridad alimentaria en los tres meses anteriores a la fecha de la entrevista, ya sea leve, moderada o severa (CODEPLAN,2021).

En este contexto, la Cozinha Solidária do Sol Nascente es una instalación social, coordinada por el MTST y financiada por la sociedad civil y socios a través de donaciones. Está establecido en el territorio desde el principio de la pandemia y atiende a un promedio de 120 personas, entre adultos, mujeres y niños, ofreciendo almuerzo gratuito de lunes a viernes.

El espacio también tiene de un huerto agroecológico en el exterior de la Cocina, donde se cultivan especies de plantas alimenticias y tés medicinales. Además, cuenta con un amplio espacio donde se realizan actividades colectivas y entrega de comidas. Otro componente es la biblioteca, que cuenta con ejemplares de libros y publicaciones diversas donadas tanto a niños como a adulto

De Sordi (2023) sugiere un conjunto de características comunes para las Cocinas Solidarias en Brasil, que, así como en Colômbia, demarcan diferencias entre las Cocinas Comunitarias y los Restaurantes Populares.

Las Cocinas Solidarias brasileñas tienen un fuerte componente territorial urbano y/o rural, organización popular, autonomía popular y están intrínsecamente relacionados con la demanda de Derechos Sociales como vivienda, tierra, salud, empleo y educación;

1.      Buscan establecer redes entre la producción y el consumo campesino en las ciudades, asociando las agendas del derecho a la ciudad, el derecho a la tierra, la producción agroecológica y la alimentación; e contribuyen al establecimiento de familias en el campo y en la ciudad, generando empleos e ingresos, ya que forman redes con pequeñas explotaciones familiares campesinas locales para abastecer de alimentos saludables a las cocinas; 

2.     Podrán contar con huertas administradas por la comunidad, que desarrollarán una función social más allá de las comidas, promoviendo otras actividades, desde la fabricación de ladrillos con prácticas sustentables hasta la orientación médica, educativa, asistencial y jurídica, ya que el trabajo de Cocinas Solidarias se organiza en conjunto con las políticas públicas;

3.     Distribuyen comidas gratuitas en comunidades y regiones, en su mayoría periféricas, como territorios conquistados por la lucha del MTST y/o con alta incidencia de población sin hogar; 

4.     Distribuyen comidas de forma gratuita y universal, sin mecanismos focalizados ni selectivos. Las comidas pueden entregarse en loncheras calientes, servirse en el lugar y/o recogerse por la población en sus propios contenedores. La distribución de alimentos es una oportunidad para fortalecer la dimensión comunitaria y la red colaborativa.

Consideraciones finales

Es claro que las iniciativas tienen éxito en la tarea de alimentar y aplacar el vacío del hambre en diferentes países, sin embargo, controlan el hambre, pero no las injusticias sociales que promueven el hambre. Tampoco estimularon reflexiones más profundas sobre las razones del hambre. Estimularon la solidaridad, pero no el interés de la política por superar este mal social. La Pandemia no fue directamente responsable del aumento del hambre, se fortaleció porque las acciones y políticas que contribuyen a la alimentación y nutrición, la protección y la inclusión social fueron abandonadas por los gobiernos neoliberales. Y referese no sólo a las políticas de producción y consumo de alimentos (que son la punta del iceberg), sino también a las medidas económicas estructurantes que incidieron severamente en el aumento del desempleo, la deuda social y la pérdida de una vivienda digna para muchas familias.

Las iniciativas de mujeres que cocinan y comen juntas en América Latina han trasladado la reproducción social del trabajo del ámbito individual al colectivo, adquiriendo así una dimensión política. Los procesos comunitarios locales fortalecen los lazos de pertenencia y identidad colectiva, que dan nuevo significado y promueven reconocimiento social.

Sin embargo, la composición de las ollas "populares" y/o "ollas" comunales no siguió un modelo único o homogéneo. En Uruguay, Argentina y Paraguay hubo expresiones de diferencias en relación a su composición, enfoque y acciones realizadas. Las contradicciones surgieron de las relaciones sociales, del poder entre los actores involucrados y el objetivo a alcanzar. En general, grupos enfocados a la caridad o solidariedad, con acciones efímeras, en iniciativas impulsadas por una red de instituciones: iglesia, empresas y organizacione de la sociedad y del Estado, actuaron junto a iniciativas con enfoque social, fortaleciendo redes de apoyo. En Paraguay fueron llamados “Polos Populares de Demanda Política” y en torno a ellos se organizaron otras actividades además de ofrecer comidas, como: talleres de pan, clases de tutoría para niños, además de activismo de concientización politica ante la crisis social y la realidad del hambre.

 Es importante resaltar que algunas categorías claves son esenciales para comprender estas iniciativas, entre ellas: atención comunitaria que expresa relaciones entre diferentes territorios que se articulan para actuar políticamente y procesos operativos que involucran redes de organizaciones sociales ya existentes en la sociedad. Esto pude significar que la solidariedad sea un rasgo cultural. En Uruguay, las redes vecinales, de apoyo familiar y de clubes deportivos, entre otras, fueron reconocidas como procesos organizativos más estructurados y tradicionales en el tejido. Las redes tuvieron una capacidad de articulación rápida, basada en la memoria de enfrentar crisis sociales anteriores donde la población uruguaya tiene una historia de apoyo mutuo y una economía solidaria. (Riero et al, 2021) La percepción comunitaria se ha dado como resultado de los vínculos sociales y la capacidad promover acion social cuando nesnecesario. Así, en el contexto analisado, surgen prácticas comunitarias sustentadas en la cooperación y solidaridad, como alternativa contra hegemónica al orden social capitalista. (Federicci, 2022).

Se critican las experiencias de lucha social y acción colectiva frente a los procesos tradicionales, principalmente por su carácter intermitente, frágil y discontinuo, pero, sin embargo, es oportuno resaltar otros aspectos como el hecho de llegar a un número importante de personas en situación de vulnerabilidad, movilizar la solidaridad de un conjunto de actores sociales y políticos. En Uruguay, durante la crisis del COVID 19, se organizaron 700 “comedores y meriendas sociales” en diferentes espacios urbanos, durante 4 meses y medio, sumando 8 millones de comidas ofrecidas, en un país con alrededor de 3,5 millones de habitantes. (Rieiro et al, 2021).

Se puede reflexionar que en el contexto del hambre em Latinoamérica, todavia los países partilhem de los mesmos determinantes sociales y politicos, las experiencias y historias tienen convergencias y diferenças en términos de iniciativas para erradicarse la. Mientras el Brasil ha construido un arcabouzo jurídico institucional para planear sus politicas y programas, Chile, Argentina, Colombia, Paraguay y Uruguai, presenta una base social mas solida con una capacidad singular de engajamento social para aciones comunitarias y cooperativas. En todos los países, es la sociedade la protagonista de las aciones y estrategias. En Brasil fue el Consejo de Seguridad Alimentaria y Nutricional la instancia clave para que el Estado asumiera la responsabilidade frente su población. Los demais, parece que aun no tienen estructuras insitucionales para garantizar el compromiso constitucional de las instituciones publicas para eso.

Las experiencias de las ollas comunes, comedores, cocinas populares y solidarias, expresan la posibilidad de promover conciencia y organización social y así fortalecer el poder político popular o soberanía popular como la llama Safatle:

‘Una ezquierda que no teme decir su nombre necesita, urgentemente, salir de los espacios intenos del gobierno para encontrar la politica donde ella debería estar: em la polis. El estado, en esa idea, es solamente un espacio de implementación de las decisiones populares. Pude parecer  un absurdo pero debería ser la cosa mas natural del mundo’. (Safatle, 2015, p. 125=

 

Por fin, para el enfrentamiento de el hambre y seguridad alimentaria y nutricional es esencial una mirada politica que comprenda su determinación en el contexto del Latinoamérica, donde los Estados reconozcan su obligación constitucional de garantizar la alimentación como un derecho de ciudadanía.

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[1] La colonialidad del poder es uno de los elementos constitutivos del patrón global de poder capitalista. Se funda en la imposición de una clasificación racial/étnica de la población del mundo como piedra angular de dicho patrón de poder, y opera en cada uno de los planos, ámbitos y dimensiones, materiales y subjetivas de la existencia cotidiana y a escala social. Se origina y mundializa a partir de América. Con la constitución de América (Latina), en el mismo momento y en el mismo movimiento histórico, el emergente poder capitalista se hace mundial, sus centros hegemónicos se localizan en las zonas situadas sobre el Atlántico -que después se identificarán como Europa-, y como ejes centrales de su nuevo patrón de dominación se establecen también la colonialidad y la modernidad. En otras palabras: con América (Latina) el capitalismo se hace mundial, eurocentrado y la colonialidad y la modernidad se instalan, hasta hoy, como los ejes constitutivos de ese específico patrón de poder (Quijano, A.Colonialidad del poder, cultura y conocimiento en América Latina” em Anuario Mariateguiano, vol.. IX, n. 9, 2000. Pg. 93’94.

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Bibliografía de la ponencia

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15.  HARVEY, DAVID. The body as an accumulation strategy. Environment and Planning D 16 401.1998

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18.  MADRUGA, S. ; BLACKMAN, B. OLIVEIRA, AR 'Who are the users of Solidarity Kitchen? Study on inequalities in guaranteeing food and nutritional security based on the experience of the community of Sol Nascente-DF/Brazil.' which you submitted to the Revista de Nutrição, has been reviewed. The comments of the reviewer(s) are included at the bottom of this letter.. REVISTA DE NUTRIÇÃO, 2023. (no prelo)

19.  MALDONADO-TORRES, N. Sobre la decolonialidade del ser: contribuciones al desarrollo de un concepto. Em: Castro-Gomez, S.; & Grosfoguel, R. (Orgs.). El giro decolonial: reflexiones para una diversidad epistémica más allá del capitalismo global Bogotá: Instituto Pensar, 2007.

20.  NEUFELD MR, CRAVINO MC. Los saqueos y las "ollas" populares de 1989 en el Gran Buenos Aires. Pasado y presente de una experiencia formativa. Rev Antropol. 2001;44(2):147–72. 

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25.  REDE BRASILEIRA DE PESQUISA EM SOBERANIA E SEGURANÇA ALIMENTAR – PENSSAN. Insegurança alimentar e desigualdades de raça/cor da pele e gênero [livro eletrônico]:II VIGISAN: inquérito nacional sobre insegurança alimentar no contexto da pandemia da Covid-19 no Brasil: Suplemento II / 1. ed. – São Paulo: Fundação Friedrich Ebert, 2023.

26.  REDE BRASILEIRA DE PESQUISA EM SOBERANIA E SEGURANÇA ALIMENTAR E NUTRICIONAL (REDE PENSSAN). Inquérito Nacional sobre Insegurança Alimentar no Contexto da Pandemia da Covid-19 no Brasil: I VIGISAN. 2021. E-book. Disponível em: http://olheparaafome.com.br/ VIGISAN_Inseguranca_alimentar.pdf Acesso em: 17 de fevereiro de 2024

27.  Richer, M. Comedores populares, ollas comunes y cocinas colectivas: de Iniciativas Comunitarias de Sobrevivencia a empresas de la Economía Solidaria. Fermentum, 10(28), 231-253, 2000.

28.  RIEIRO, A. CASTRO, D. PENA, D. VÊ-AS, R. ZINO, C. Tramas solidarias para sostener la vida frente a la COVID-19. "ollas" y merenderos populares en Uruguay. Revista de Estudos Sociais Bogotá, n. 78, p. 56-74, 2021.

29.  SAFATLE, V. Só mais um esforço: como chegamos ate aqui ou como o pais dos pactos e das conciliações, das frentes amplas produziu o seu próprio colapso. Ed. Tres estrelas, 2017.

30.  VASCONCELOS, F de AG, BATISTA FILHO, M. História do campo da Alimentação e Nutrição em Saúde Coletiva no Brasil. Ciência & Saúde Coletiva, v. 16, n. 1. p. 81-90, 2011.

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31.  VASCONCELOS, F de AG. MACHADO, ML. MEDEIROS, MAT. NEVES, AJ. RECINE, B. PASQUIM, EM. Public policies of food and nutrition in Brazil: From Lula to Temer. Revista de Nutrição, v. 32, 2019.