Miradas en tránsito

SP.68: Raza, cuerpos y micro/cosmopolíticas en performances situadas

Ponentes

Nombre Pertenencia Institucional
Valentina Chávez Cirano Independiente
Erika Languasco Calderón
Gabriela Acosta Bastidas

Taller performático “miradas en tránsito”. Un viaje desde la corporalidad al imaginario de la migración racializada.


Ante el intenso escenario político y social actual que vivimos como humanidad, consideramos importante abordar problemáticas relacionadas al fenómeno de la migración y su intersección con el eje étnico-racial, principalmente en la racialización y discriminación por rasgos físicos de la que son objeto quienes migran. Dentro de este contexto migratorio inter-continental, atendiendo a nuestras propias vivencias como investigadoras y nacionalidades (Ecuador, Perú, Chile, Francia) y a las de comunidades con las que hemos estado vinculadas, consideramos que un abordaje fenomenológico desde la antropología es relevante, pues buscamos aproximarnos a comprender las diversas formas en que las personas migrantes viven este fenómeno, cómo se afectan o son afectadas por este proceso migratorio que atraviesa a todo ser humano. En este sentido, queremos interpelar los sentidos y afectaciones tanto de quienes migran, como de quienes acogen, en pos de una mirada relacional y reflexiva sobre la diferencia. En esta línea nos preguntamos de qué manera hemos sido atravesadas por el fenómeno de la migración, para desde la propia subjetividad interrogar y poner en crisis el lugar del “otro”. ¿Quién es el otro?, nos preguntamos, pues las personas que migran son percibidas como el “otro” en sus lugares de destino, reproduciéndose metafóricamente la misma pregunta por el “otro nativo”, no occidental, que se hicieron las y los primeros antropólogos/as desde el siglo XIX.

Consideramos que la intersección étnico-racial, en este contexto se asocia a un tipo de migración particular objeto de prejuicios sociales, siendo fuertemente subalternizada, racializada y criminalizada en los distintos lugares donde este fenómeno se manifiesta de manera creciente. En este sentido, los medios de comunicación potencian la xenofobia, el racismo y el clasismo, al criminalizar y estigmatizar a las personas migrantes a partir de sus rasgos físicos, asociados a etnicidad y racialidad, homologando color de piel y rasgos fenotípicos con delincuencia, fomentando la intolerancia existente por ejemplo en Chile, hacia personas migrantes. Asimismo, observamos en nuestras realidades latinoamericanas una fuerte precarización laboral potenciada por la racialización hacia migrantes, quienes muchas veces son objeto de explotación laboral, entre otro tipo de irregularidades. Esta misma concepción de clasificación por clase-raza-etnia tan propia de la colonialidad, no permite que personas racializadas ocupen puestos laborales como jefaturas por ejemplo, entre otros, siendo generalmente destinadas a trabajos concebidos como “mano de obra barata”. Identificamos en este contexto la intersección entre raza-etnia y clase como base de la subalternización de personas migrantes en América Latina y su cada vez más creciente criminalización potenciada por los medios de comunicación propios de una colonialidad-racialidad soterrada y estructural. 


En torno a estas interrogantes y experiencias relativas a la migración, la corporalidad y el racismo, desarrollamos un taller colectivo con recursos y aprendizajes vivenciados durante la Diplomatura de Antropología de y desde los cuerpos con perspectiva latinoamericana. Éste se implementó con la participación de estudiantes de la Universidad Esan - Lima, quienes llegan a la capital desde diversas partes del Perú, sobre todo desde zonas rurales a realizar estudios académicos. Estos jóvenes estudiantes tienen un nivel socioeconómico medio -alto y en otros casos, son becarios de instituciones educativas nacionales. 

Esta experiencia pedagógico- performática, toma como referente, dada la similitud de su problemática, el trabajo “Y vos de donde sos”, desarrollado por Julia Broguet, María Laura Corvalán, Paula Drenkard, Yanina Mennelli y Manuela Rodriguez, en torno al problema estructural del racismo en Argentina y el permanente discurso que blanquea e invisibiliza la presencia afrodescendiente. 

“Este dispositivo y sus formas de intervención en el ámbito educativo dan cuenta de los modos en que los materiales escénicos y performáticos contribuyen a generar reflexividad sobre temas estructurales en el país, como lo es el racismo, que se encuentra invisibilizado y naturalizado, es decir, ―incorporado o hecho cuerpo en las relaciones sociales cotidianas”. (2018)


De esta manera, se propone una experiencia en donde las interrogantes y reflexiones se corporalicen, pues consideramos que la construcción y transmisión de conocimientos es a través, de y desde los cuerpos, haciéndose carne la potencia y agencia corpo-sensorial de este tipo de experiencias. 

Es así como, las reflexiones se van introyectando significativa y profundamente a través del movimiento, sin la necesidad de traducirlo a un texto, cuestión que la Modernidad-Colonialidad de poder y su consecuente dualidad mente-cuerpo ha hegemonizado como conocimiento válido. Las corporalidades y sus relaciones sensoriales también pueden producir conocimiento, transformar realidades y subjetividades a partir de experiencias metodológicas performáticas, donde el continente corporal, su multidimensionalidad y agencia es el principal protagonista.

El taller se desarrolló con el fin de generar un espacio de reflexión corporal-sensible en torno al problema de la migración y el racismo, buscando detonar efectos y expresiones corporales donde quienes participen puedan reflejar su identidad y el efecto que se pueda provocar en la relación con otras corporalidades que comparten el mismo espacio-tiempo. Por medio de la experiencia con este taller performático, indagamos en diversas materialidades que nos permitieran encontrar un diálogo psico-corporal entre las y los participantes, activando memorias y cohabitando desde el imaginario tanto el lugar de origen, como el de recepción de personas migrantes. 

A lo largo del transcurso del taller, fuimos generando momentos de preguntas y espacios de discusión que acompañaran la reflexión y las vivencias que fueron emergiendo en el espacio de experimentación corporal.

Elaboramos un recorrido de varias “estaciones de tránsito”, abarcando principalmente la memoria sensorial, el ritmo-la musicalidad del cuerpo y las teatralidades. Durante la experiencia psico-corporal, se realizó un recorrido-viaje en donde las y los participantes fueron transitando por tres dimensiones “estaciones”, desarrollándose tres ejercicios en total, dirigidos por cada una de las talleristas. La propuesta buscaba generar una experiencia de “viaje” psico-corporal, en que los participantes se desplazaron por estas tres estaciones emulando  contextos y “lugares de acogida” de estos cuerpos en tránsito. La modalidad escogida fue presencial y virtual. 

 Al iniciar el taller, luego de mostrar un video detonador de sensibilidades en torno al fenómeno de la migración, realizamos una serie de preguntas abiertas que nos atravesaron en diferentes momentos de la diplomatura. Estas preguntas se hicieron a modo de evocación para estimular la reflexividad en las y los participantes en torno a la migración. 



¿De qué manera te ha atravesado la migración en tu vida? 

¿Te has sentido migrante? ¿Cómo y dónde? 

¿Has compartido con personas migrantes, cómo te has relacionado con ellas? ¿Quién es el otro para ti ? 

¿Qué es un Cuerpo Migrante? 

¿Asocias migración a alguna corporalidad? ¿Cómo sería esa corporalidad?

I. Rutas revividas, memorias sensoriales y experiencias “corpo-gráficas” de la migración. (Gabriela Bastidas Acosta)

En este ejercicio se propuso un camino de memoria sensorial para examinar las rutas por las cuales los participantes relacionan sus territorios de origen y de residencia. Se trabajó la relación con el espacio y una memoria sensible de la migración como experiencia múltiple y subjetiva. A través de los sentidos se va construyendo un recorrido de los cuerpos, los sentidos y la imaginación que se condensa en un gesto de representación gráfica de sí mismo y de ese mundo interior evocado. La intención de este ejercicio fue interrogar el lugar de los sentidos y la sensorialidad en la experiencia migratoria ¿Qué es lo que recordamos de nuestro territorio de origen cuando migramos?, ¿Cómo vemos espacialmente la tierra de tránsito o de acogida ?, ¿Cómo a través de la evocación y representación de esos lugares, podemos vernos a nosotros mismos en esos espacios y las diferentes dimensiones que conforman nuestro ser migrante? 

Esta sensorialidad re-vivida de la migración nos permitió a su vez, interrogar esa memoria fragmentaria y casi siempre incompleta en las experiencias de movilidad desde las corporalidades poniendo en juego y en movimiento los propios cuerpos de los/las participantes a través de sensorialidades, sus significados simbólicos y las asociaciones libres que se pudieran realizar. Para nosotras, era importante trabajar desde las memorias subjetivas de la migración ya que creíamos que esto permitiría poner en cuestión las representaciones homogeneizantes de las personas migrantes muy comúnmente representada(o)s como un todo anónimo o sur-representadas mediáticamente a través de sus clichés y estereotipos. La representación de sí en esos espacios claves del tránsito, también nos permite dar una posible mirada a lo etnico-racial ya que, a través de la representación gráfica del cuerpo en el espacio, punto de cierre de este ejercicio, podemos abordar diferentes dimensiones interseccionales de la experiencia humana y migratoria. 

Debemos destacar que esta reflexión surge muy inspirada en los procesos de cartografías corporales, también conocidas como corpografías, que consisten en generar narrativas corporales a través de la representación simbólica de la silueta del cuerpo. Por lo general, estas narrativas permiten representar diferentes dimensiones (sociales, culturales, emocionales y físicas) de la vida y la identidad de una persona, al tiempo que ponen de relieve su esfera social. Esta técnica, desarrollada a partir de metodologías híbridas de investigación-creación en artes escénicas y educación popular, se utiliza en varios países incluido Colombia desde hace varios años, para reconstruir el tejido social en comunidades afectadas por el conflicto. Sin llegar a comparar lo que queremos generar con las dinámicas que se dan en estos territorios, donde las problemáticas son muy diferentes, nos pareció que el ejercicio “corpográfico”, ligado a las rutas y memorias sensoriales en la experiencia migratoria, abre los inicios de un espacio para el intercambio, el diálogo y la puesta en común de las experiencias. 


II. Experiencia corporal-musical: “músicas, corporalidades y culturas del mundo en un solo flujo”. (Valentina Chávez Cirano) 

Durante esta “estación”, las y los participantes tras haber vivido la experiencia corporal anterior, en que se conectaron con sus memorias, viajando e imaginando desde un estado más contemplativo, se les solicitó que caminaran por el espacio, conectando miradas, percibiendo el lugar y sus detalles, en búsqueda de un ritmo común. Mientras caminaban en distintas direcciones, ritmos y velocidades, relacionándose con los “otros”, a través de gestos que podían comprenderse como códigos de “diálogo corporal” (miradas, saludo de manos, abrazo, choque de manos, entre otras dinámicas), comenzaron a escucharse diversas músicas de distintas partes del mundo como estímulos detonadores de imaginarios culturales a partir del flujo del movimiento.

La música provoca, estimula y motiva a mover el cuerpo de determinada manera, conectando con un ritmo e imaginario cultural que se va asociando espontáneamente a esa musicalidad. Así, cada música fue un estímulo para que las distintas corporalidades realizaran determinados movimientos, detonando emociones, imágenes, memorias e imaginarios culturales. La idea fue conducir a los/las participantes a una experiencia que ensaye una posible interculturalidad desde la corporalidad y sensorialidad, imaginando e interpretando contextos y culturas según los ritmos y las indicaciones, generando un espacio performático de improvisación y diálogo corporal. 

Con estos juegos “perfomáticos”, se buscó entrenar la atención, el estado de alerta, el sentido de comunicación y diálogo corporal, desde una perspectiva lúdica para entrar en un flujo de confianza y desde allí desenvolverse desde la corporalidad, sus sensaciones y afecciones.

Tras haber entrado en un “estado de juego”, fueron “apareciendo”, diferentes músicas tradicionales y populares de países del continente africano,  Cuba, Chile, Bolivia y países del este de Europa, para dar las directrices, en la medida en que se iba reproduciendo la música, mientras las/los participantes permanecieron en constante movimiento, manteniendo el estado de escucha y alerta corporal. 

Durante este devenir musicalizado, se relataron consignas a modo de preguntas dirigidas, tales como: ¿en qué lugar del mundo te imaginas con esta música? ¿Qué lugar estás habitando en este momento a través de la música? ¿Cómo es ese lugar? ¿Cómo se mueven las personas del lugar que estás habitando en este momento?¿A qué tipo de movimientos y ritmos corporales te remite esta música? ¿Cómo son los movimientos? ¿suaves, fuertes, ligeros, o en staccato? De este modo, se les solicitó elegir el primer movimiento que surgiera o apareciera a partir del estímulo musical , para desde allí desplazarse con ese movimiento en distintas direcciones, velocidades y cualidades. 

Tras aquella indicación, se les solicitó crear un segundo movimiento para dialogar con otra persona con la que se encuentraran, habitando el propio mundo en relación a otro/a, ensayando maneras de propiciar la interculturalidad a través del movimiento. La idea es pensar que cada movimiento es un signo de aquella cultura a la que remite la música y el imaginario cultural que despierta y se corporiza en las diversas subjetividades.

A medida que la música iba cambiando -como lo hacen los dj. en las fiestas- las y los participantes paulatinamente se vieron inmersos/as en un espacio de experimentación e improvisación desde, en y a través de la corporalidad, siendo la continuidad del flujo del movimiento el principal lenguaje que posibilitó la interacción comunicativa.

Durante la segunda, tercera y cuarta canción se repitió la misma secuencia, buscando distintos modos de incorporar el diálogo corporal como una interacción entre signos en movimiento. Para finalizar, luego de haber transitado de diversas maneras por el espacio, se les solicitó que seleccionaran un lugar donde asentarse, para la siguiente estación-actividad de esta experiencia concebida como “viaje”. 

El objeto de esta práctica, fue relacionar corporalidad, espacialidad, sensorialidad y musicalidad, como factores que inciden en la agencia de la práctica propuesta, desde donde poder ensayar modos de relacionarse interculturalmente de manera tolerante y respetando las diferencias y múltiples heterogeneidades. ¿Es la música en tanto signo sonoro una manifestación afectante activadora de imaginarios culturales corporeizados? ¿Podemos vincular cuerpo, música e imaginario cultural como una relación de iconicidad desde la semiótica de Pierce, activada con los cuerpos en movimiento? ¿Cómo se produce aquel vínculo de iconicidad entre musicalidad e imaginario cultural para luego ser corporeizado? Son algunas de las interrogantes que surgieron tras plantear esta estrategia metodológica, devenida en la constancia del movimiento en el espacio y su relación con imaginarios culturales anclados en un habitus desde la corpo-sensorialidad, pues, como señala Bourdieu:


“(...) el habitus origina prácticas, individuales y colectivas, y por ende historia, de acuerdo con los esquemas engendrados por la historia; es el habitus el que asegura la presencia activa de las experiencias pasadas que, registradas en cada organismo bajo la forma de esquemas de percepción, de pensamientos y de acción, tienden, con más seguridad que todas las reglas formales y todas las normas explícitas, a garantizar la conformidad de las prácticas y su constancia a través del tiempo.'' (Bourdieu, 2000,p 88) 


En este sentido, ¿podemos hablar de un habitus asociado al sentido de la audición?. Culturalmente cada imaginario y percepción sobre el mundo, se vincula generalmente al sentido de la vista, pero, ¿podemos hablar de códigos, prácticas y habitus asociados a la audición?, quizás esta relación entre la musicalidad, el imaginario cultural y la respuesta corporal en virtud de la música, tenga alguna relación con aquello. 

Finalmente este entrenamiento, fue la antesala para el siguiente ejercicio “juego teatral de roles”, donde los y las participantes, ya activados y disponibles psico-corporalmente, se dispusieron a jugar y habitar distintas historias, experiencias y personajes. 


III Estación: Juego de roles. Empatizando desde la teatralidad. ¿quién es el otro/a (dirigido por Erika Languasco)

En esta última “estación de viaje”, se aplicó el ejercicio “juego de roles”, como una herramienta teatral y lúdica que permite ficcionar realidades sociales, creando personajes e historias en una dinámica grupal. De este modo, este juego “performático” posibilita el espacio para que cada participante ocupe determinado rol, encarnando la popular frase, “ponerse en el lugar del otro”, que da cuenta del valor de la empatía en la convivencia del mundo social. Desde esta perspectiva, generamos un espacio de laboratorio-creativo-social, donde ensayamos estrategias metodológicas que invitaron a corporeizar y practicar, en este caso, la empatía, en tanto valor urgente de cultivar y transmitir en una sociedad que se vuelve cada vez más hostil.

Por medio de diferentes materialidades visuales y sonoras, como es el caso de fotografías relacionadas con la migración, textos con historias de migrantes como estímulo para imaginar y construir su personaje, audios con diversas voces migrantes que cada investigadora registró y recopiló para el desarrollo de esta propuesta, se desarrolló el “juego de roles”, a partir de ciertas pautas relacionadas a los objetivos de nuestra propuesta. Al iniciar este ejercicio, se les solicitó a las y los participantes que eligieran un espacio de la sala de acuerdo a sus preferencias relativas a los lugares geográficos que fueron imaginando para habitar ficticiamente. De este modo, los estudiantes propusieron lugares definidos por su clima y geografía como, nieve, mar, bosque y valle, como categorías de selección para establecer los cuatro grupos de trabajo, quienes con ayuda de cintas adhesivas fueron delimitando el espacio a teatralizar. Ya establecidos los grupos, la “tallerista” que dirigió esta experiencia les fue entregando ciertas materialidades tales como: imágenes relacionadas a la migración, frases para generar las acciones y escenas posteriores, con el objeto de afectar y estimular su imaginación y creatividad. A partir de estas materialidades, cada participante fue desarrollando su personaje, que luego “puso en escena” en el ejercicio creativo de “juego de roles”, buscando poner en práctica a través de teatralidades y metodologías performáticas, la empatía por el “otro migrante”.

El trabajo colectivo permitió acercar de manera asertiva a los participantes, quienes de manera voluntaria, asumieron su rol según el modo en que cada grupo fue construyendo y ensayando sus historias ficcionadas. A partir del diálogo y la consigna de construir un “sociodrama” con las materialidades presentadas, se asume la realización de un proceso creativo en un tiempo breve. Cada grupo al culminar sus micro procesos creativos, presentó su escena teatralizada en una especie de escenario, donde se proyectó la imagen de un Retablo; tradición artesanal del Perú que describe momentos de la vida cotidiana, o escenas de una comunidad en particular, construyéndose según el contexto social que se va plasmando. En esta propuesta, en tanto estrategia metodológica que utiliza la teatralidad como recurso, se fueron narrando diversas historias relacionadas a la migración y su relación con un enfoque étnico-racial, poniendo en esta breve escena, aquellos problemas sociales como el racismo, la xenofobia y la discrimación de la que son objeto las personas que migran.

Resultados del proceso colectivo: 


Este Taller se desarrolló el día sábado 03 de junio del año 2023, donde participaron integrantes del Elenco de Danzas Folklóricas de la Universidad Esan, Lima-Perú, dirigidos presencialmente por Erika Languasco Calderon, quien es profesora de la misma institución. Muchos de los y las estudiantes cursan diversas carreras en dicha universidad, integrando este elenco por sus habilidades y pasión por las danzas tradicionales peruanas. Esta actividad  tuvo la particularidad de realizarse de manera híbrida y colectiva, donde Gabriela Acosta Bastidas (Ecuador- Chile) actualmente residente en Francia y Valentina Chávez Cirano (Chile) se hicieron presentes dirigiendo desde la virtualidad  por medio de la plataforma digital zoom, viviendo esta experiencia entre la virtualidad y la presencialidad.

Esta experiencia híbrida virtual-presencial, transfronteriza, colectiva e intercultural sin duda fue un gran y complejo desafío, con múltiples dificultades técnicas, tecnológicas y comunicacionales.La pandemia y todo lo que conllevó y significó nos posibilitó una nueva reorganización social  en todo el mundo, la quer permitió que se abriera la alternativa de pensar y concretar esta experiencia. En este sentido, la presencia- ausencia del cuerpo en vez de presentarse como un obstáculo, significó un traslado de este espacio geográfico de la exploración creativa a un espacio transfronterizo que permitía el diálogo, generando otras posibilidades de relación. La vivencia migratoria de las/los participantes resonaba con nuestras propias búsquedas e interrogantes, desplazando ciertos prejuicios concernientes a lo que significa la migración como experiencia de alteridad. Desde la virtualidad pudimos seguir a través de las pantallas los movimientos, las búsquedas, las ocupaciones de los espacios y los sentires que las/los integrantes del Elenco de Danzas Folklóricas de la Universidad Esan, vivenciaron. Quisimos mezclar varios lenguajes performáticos, buscando generar preguntas compartidas que no sólo tuviesen caminos de expresión asociada a la textualidad, sino desde una reflexividad a partir de la noción de embodiment (Csordas 1990, Jackson 1989) y sus diversas posibilidades. Para las personas presentes esta fue la oportunidad de salir de sus cotidianos y experimentar también, nuevas posibilidades en sus propios lenguajes artísticos. Si bien como bailarines/as las y los participantes de esta experimentación manejaban códigos de movimiento y de danza que les eran familiares, para ellas/ellos la posibilidad de realizar un trabajo de interiorización y exploración coreográfica de la interculturalidad y su relación con las teatralidades, fue novedoso según sus propias opiniones. En este sentido, la experiencia permitió generar una reflexión encarnada sobre la migración desde el movimiento y el ejercicio de ponerse en el lugar de “ ser migrante” en cualquier territorio.

Durante este laboratorio- “estación” de movimiento, musicalidad e interculturalidad, las y los participantes ya inmersos en el viaje propuesto, sin haber tenido antes una experiencia similar y pese a las dificultades, lograron comprender las indicaciones que iban escuchando a distancia, poniéndolas en práctica mientras se mantenían en movimiento. Cabe señalar, que durante cuarenta minutos aproximadamente, los participantes se mantuvieron en movimiento constante, activando el estado de alerta, presencia y conciencia del espacio en relación a otros/as, además de escuchar indicaciones sin detenerse, permitiendo que “apareciera” el movimiento de manera espontánea. Fue una experiencia de gran complejidad, pues suponía una concentración devenida en el movimiento constante, educando el sentido del oído, además de la tridimensionalidad de la vista para abrir la “mirada periférica”, que todo artista escénico del movimiento desarrolla en su práctica. Cuando el grupo de estudiantes ya estaba inmerso en la dinámica de juego, desde sus corporalidades disponibles y atentas, Érika fue reproduciendo las distintas canciones seleccionadas asociadas a una cultura y geografía del mundo, de modo que fueran escuchando de manera simultánea tanto la música, como la voz a distancia de las indicaciones. Se trató de un espacio creativo  de improvisación, en que las subjetividades fueron corporizando a través del movimiento, sensaciones y reflexiones asociadas a la musicalidad y su remitencia a imaginarios culturales. Pese a las dificultades que supone la telecomunicación y la hibridez presencial-virtual, pudieron vivir esta experiencia “multisituada” e “intercultural”, con cierto placer, entretención y desafío, cuestión que pudimos constatar sólo al leer sus relatos donde fueron volcando sus reflexiones, como podemos observar en los siguientes ejemplos: 


Divertido el poder ser libres, y me gustó porque parecíamos niños jugando o en un estado de relajación 

Los movimientos me hicieron sentir mejor, en paz y más relajada” 

“Me gustó mucho porque pude expresar e inventar pasos con el sonido de la música” “La experiencia fue diferente, pues tuvimos varias sensaciones que muy pocas veces sentimos” 

“Interesante para soltarme y abrirme con el cuerpo” 

“Salir de la zona de confort (coreografía), libertad (...)” 

“Me gustó el taller, soy un poco tímida pero me causó a interactuar con otros”


Como podemos observar, aquello que se manifiesta desde los lenguajes de la corporalidad y sensorialidad, se experimenta de manera integral, rápida y efectiva, vivenciando las reflexiones en movimiento de modo significativo, en el sentido de que cada participante tras esta experiencia, quizás pudo ir observando y transformando de manera distinta el fenómeno de la migración y las relaciones sociales interculturales que ello implica. 

Como se mencionó anteriormente, quienes estuvimos desde la virtualidad, sólo percibimos fragmentos de imágenes reproducidas en nuestras pantallas, que a la vez proyectaban nuestras imágenes-presencias hacia los otros/as, provocándose un verdadero caleidoscopio de imágenes, cuerpos y presencias multi situadas. En este sentido,  Erika nos fue transmitiendo las reacciones de las y los estudiantes, en complemento con la lectura de sus relatos, lo que nos permitió constatar el resultado de esta experimentación social . Así, podemos comprobar que los objetivos y estrategias metodológicas propuestas, tuvieron un resultado satisfactorio para ser la primera vez, tanto para quienes realizamos el taller, como para el estudiantado. Durante este taller, pudimos experimentar y ensayar la agencia de la corporalidad en un medio social, a partir de la aplicación de dispositivos y metodologías “performáticas” provenientes de disciplinas artísticas como la danza, el teatro y la música, donde el cuerpo es la principal herramienta de trabajo, buscando generar un diálogo corporal con otros, estimulando y potenciando metodologías híbridas y corpo reflexivas de acción y transformación social, desde una Antropología encarnada e interdisciplinar. 

Del mismo modo, las infinitas posibilidades de evocar historias, memorias, además de la capacidad de resiliencia desde nuestra corporalidad, nos evidencia las fortalezas y posibilidades de investigación y acción a partir de la aplicación interdisciplinar de estos dispositivos metodológicos, asociados a problemáticas particulares, como en este caso, el racismo y la discriminación a personas migrantes. En este sentido, la Antropología de y desde los cuerpos y sus diversos enfoques y experiencias, se convierte en una potente herramienta, plausible de ser aplicada a distintos problemas sociales, como en este caso el racismo hacia personas migrantes, cuestión que en la actualidad resulta urgente de ensayar y desarrollar, dada la crisis humanitaria mundial y la liquidez de las movilidades humanas.

 

Reflexiones para finalizar: 

La experiencia de este taller tuvo un impacto significativo tanto para las investigadoras responsables de dirigirlo y ejecutarlo, como para los y las participantes, quienes abrieron sus corporalidades y emociones durante la aplicación del dispositivo, transitando por tres momentos, propuestos metafóricamente como estaciones de viaje, emulando la condición de desplazamiento transfronterizo que viven las personas migrantes. De esta manera, se generó un trabajo introspectivo de reflexión y reconocimiento con el otro a través de lenguajes artísticos, buscando el desafío de asumir roles diversos, desarrollando la empatía social, dentro de este espacio de laboratorio creativo con fines investigativos. 

De este modo, creemos que  desarrollar y repetir a lo largo del tiempo, este tipo de experiencias que potencien la agencia de la corporalidad en el medio social, además de ser un interesante objeto de investigación desde la acción, podrían ayudar a fortalecer el sentido de empatía y reconocimiento de la diversidad cultural.  Así, a través de estrategias metodológicas performáticas, fuimos generando un espacio “corporeflexivo”, en donde se desarrolló y transmitió a los estudiantes herramientas artísticas híbridas, para desde su conciencia corporal, buscar hacer consciente (valga la redundancia) desde la propia experiencia, el problema humano de la migración, relevando sus vivencias e identidades etnico - raciales y de clase. En este sentido, las personas que migran, encarnarían la intersección de problemas tanto de clase, como de aquellos concernientes a la racialidad y la etnicidad, vividas desde la corporalidad, en tanto indicador de dichas “marcas” que son objeto de discriminación y subalternización. Ante las crecientes crisis humanitarias globales, que han obligado a millones de personas a desplazarse de sus lugares de origen, se vuelve urgente desarrollar y aplicar las diversas herramientas de investigación y acción desde una Antropología del cuerpo, en diálogo con otras disciplinas y así poder contribuir con un grano de arena, a que el mundo que cohabitamos se vuelva habitable, más tolerante y solidario.



Bibliografía de la ponencia