Plaza inclusiva Las Cometas: desafíos en la integración barrial de los sitios de memoria

SP.67: Los desafíos actuales de los sitios de memoria: la gestión política de violencias masivas pasadas y presentes

Ponentes

Nombre Pertenencia Institucional
Antía Arguiñarena Facultad de Humanidades y Cs. de la Educación
Alberto de Austria
Sebastián Delbono
Gonzalo Correa

Introducción

En el año 2019 el establecimiento conocido como la Tablada Nacional, ubicado al noroeste de la ciudad de Montevideo, fue declarado como Sitio de Memoria Histórica del Pasado Reciente (Ley Nº 19.641) por su funcionamiento como Centro Clandestino de Detención, Tortura y Desaparición forzada de personas (CCDyT), durante última dictadura cívico militar en Uruguay (1973-1985). Su declaración ha implicado una serie de desafíos para la Comisión de Sitio La Tablada encargada de gestionarlo bajo el amparo de una ley que no prevé financiamiento y en el marco de un incipiente proceso de gestión de sitios de memoria de estas características en el país. Además, histórica y territorialmente La Tablada presenta una serie de singularidades que hace que confluyan en ella una diversidad de memorias, materialidades y actores (García Correa et al., 2021) que establecen una serie de desafíos particulares en su gestión y puesta en funcionamiento. Los diferentes usos y funcionalidades que este sitio ha tenido a lo largo de la historia -como mercado de ganado, como CCDyT, como cárcel de menores y de adultos- han ido configurando social y espacialmente a su entorno inmediato, pero también las memorias colectivas e identidades barriales.[1]

En Uruguay a diferencia de otras experiencias en la región, como en Chile y Argentina, la demanda y los procesos de recuperación de los espacios donde ocurrieron violaciones a los derechos humanos por parte del Estado, como la reconversión de los CCDyT en Sitios de Memoria (SM), no surge inicialmente de vecinos y vecinas u organizaciones barriales sino que parte de colectivos de sobrevivientes y familiares de detenidos desaparecidos generalmente vinculados a organizaciones sociales de los derechos humanos (García Correa, 2023). Sin embargo, en el caso del Colectivo de Memoria La Tablada, que realizó sus primeras marcaciones en el lugar en el año 2017 tras la resolución por parte de la justicia de la cautela del predio por la desaparición forzada de Miguel Ángel Mato[2], al llegar al lugar se encontró además con una serie de colectivos barriales con una fuerte vinculación identitaria y territorial con este espacio (García Correa et al., 2021). De hecho, las primeras marcaciones del lugar, referidas a la cautela judicial y a la construcción del monolito en el exterior del edificio, contó con una importante participación de vecinas y vecinos organizados y, particularmente, de la Asociación Tradicionalista Los Troperos, colectivo con “una fuerte identidad construida alrededor de la secular actividad pecuaria de la tropería y la forma de vida gaucha, vinculadas estrechamente con el uso del caballo” (idem). Desde los primeros acercamientos al lugar el Colectivo Memoria de La Tablada integrado por sobrevivientes y familiares de detenidos/as desaparecidos/as, tomó contacto con estas diferentes organizaciones barriales y comenzó a trabajar articuladamente.

La declaración de La Tablada como Sitio de Memoria en el año 2019 marcó el inicio de una nueva etapa y el comienzo de un proceso de construcción de una narrativa y un proyecto en el que se encuentran involucrados una multiplicidad de actores que han debido acordar y establecer líneas de gestión territorial para un predio de 64 has, declarado Monumento Histórico Nacional, cautelado por la justicia, que incluye en su extensión las antiguas estructuras edilicias del CCDyT de más de 2.600 m² inutilizable en su estado actual, y un barrio con enormes carencias infraestructurales emergido en el vacío funcional del predio. No exento de tensiones y conflictos la Comisión de Sitio integrada por vecinos y vecinas, colectivos barriales con distintas vinculaciones con este espacio y sobrevivientes y familiares de personas detenidas desaparecidas[3], ha llevado adelante una serie de acciones, actividades e intervenciones para su activación como sitio de memoria.

Mapa del Sitio
Al entrar al edificio que funcionó como CCDyT, y que aún conserva la estética y estructura perimetral de sus últimos periodos como cárcel en democracia, encontramos diferentes marcaciones que nos van dando la bienvenida desde el exterior y nos indican que estamos en un sitio de memoria: el monumento de la entrada (2017), las imágenes de las personas desaparecidas en el lugar atadas con precinto plásticos a los tejidos exteriores (2019), así como la placa de la Comisión Nacional Honoraria de Sitios de Memoria (CNHSM) colocada sobre la fachada sur del edificio principal (2021). En el 2021 se ejecutaron e inauguraron dos proyectos emergentes de un proceso colectivo de varios años que constituyen hoy en día las primeras intervenciones surgidas del seno de la Comisión de Sitio  (Comisión de Sitio de Memoria La Tablada Nacional, 2022). Una de ellas, la fotogalería Historia de La Tablada. Las capas de la memoria, ejecutada gracias a la acción colectiva de la Comisión de Sitio de La Tablada, y financiada por los Fondos Concursables para Sitios de Memoria de la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo (INDDHH), única forma de financiación existente al momento para los Sitios de Memoria en Uruguay, permite hacer una visita sin acompañamiento y recoge un primer consenso sobre el relato del lugar. El recorrido de esta fotogalería recupera la antigua calle Niña utilizada en la praxis represiva, y en ella se explica desde un relato propio, las múltiples fases, usos y sentidos que ha tenido La Tablada a lo largo de su historia (idem).

En el primer panel de esta fotogalería, se recoge un mapa del Sitio de Memoria que nos da cuenta de la multiplicidad de memorias en el territorio (Fig. 1). Aunque nos viésemos embriagados por la materialidad y la centralidad del edificio que operó como CCDyT, se nos da entender que La Tablada es mucho más por sus condiciones prediales. En él, el territorio que corresponde al predio del SM, se representa como una superposición de estratos formados por imágenes aéreas de distintos períodos. Se establece eso sí, una diferenciación gráfica entre territorios históricos (<1975), actuales (>1975) y “nuevos proyectos”. La preexistencias se representan en blanco y negro o color apagado dependiendo de esa cuchilla temporal que marca la declaración del inmueble como Monumento Histórico Nacional (MHN) de acuerdo a los criterios del año de la orientalidad (Yanes et al, 2021). Los nuevos proyectos se muestran a todo color y se destacan de los anteriores además por su perímetro en color rojo. El panel está diseñado para que a partir de un sistema de stickers se posibilite la acción performática de ir añadiendo capas a este palimpsesto, y así dejar muestra sobre el mismo soporte gráfico, la lucha por su proceso de territorialización evolutiva.

 

 

Fig 1. “Mapa del sitio", inserto en el panel 1 de la fotogalería “Las capas de la memoria” del Sitio de Memoria La Tablada. Fuente: G. I. Espacialidad y Memoria, 2021.

 

Dentro del conjunto de proyectos marcados en rojo, se destaca una pieza trapezoidal que aún no ha sido construida: la Plaza Inclusiva “Las Cometas”. El sector delimitado para esta plaza corresponde al extremo oeste de un eje constituido por espacios comunitarios que se ubica en la bisectriz natural entre los dos conjuntos habitacionales presentes dentro del predio del SM (Fig. 2). Sus condiciones de interpolación y vacancia hacen de este territorio un recurso fuertemente tensionado, tanto por el imaginario colectivo que plantea su incorporación como activo equipado para el barrio, como para su ocupación por nuevas viviendas.

La situación de pugna territorial tomó un viraje a partir de dos movimientos. El primero - constitutivo - consistió en la coordinación de un grupo de trabajo dentro de la mesa “Barrio” de la Comisión de SM, con el objetivo de generar un proyecto de espacio común para presentar a finales del 2021 a la convocatoria de los Presupuestos Participativos (PP) 2022-2023 de la Intendencia de Montevideo. El segundo - performático - a través de una acción situada sobre el lugar destinado a la plaza, protagonizada por CO.ME.TA, representantes de la INDDHH y algunas vecinas de estos barrios, que consistió en el retiro de los parantes y tejidos que habían aparecido en ese sector unos días antes, a suerte de delimitación oficiosa para loteo inmobiliario.

 

Fig.2: “Mapa de confluencias de acciones comunitarias” del predio de La Tablada”. Informe Mesa “Barrio”, Seminario Memoria, Territorio e Integralidad (Udelar).

 

Este doble acto iniciático abrió camino hacia la construcción de una plaza inclusiva en la Tablada, sin embargo aún quedaban muchos obstáculos que esquivar respecto a sus condiciones de legalidad y producción. A continuación se expondrán los recursos que se fueron desplegando por el conjunto de actores demandantes, los antecedentes de la propuesta, y la interrelación entre la universidad, organizaciones de derechos humanos e instituciones públicas en el proceso de construcción de la plaza.

Plan Maestro colectivo
La participación de la universidad en el proceso de territorialización de La Tablada ha sido prolongada a través de diferentes proyectos de extensión, investigación y enseñanza por iniciativa del grupo interdisciplinario en “Espacialidad y Memoria” de la Udelar (CSIC: 883122) desde 2017 (Arguiñarena y De Austria, 2022). Uno de estos proyectos denominado  deliberadamente “La Tablada es un barrio. Hacia la construcción colectiva de un sitio de memoria” (CSEAM, 2019-2021), se propuso reforzar el proceso de soberanía territorial que había surgido a partir de la declaración de La Tablada como SM, con metodologías de Acción Participativa (Fals y Brandao, 1987) y sistematización de productos colectivos  como el Plan Maestro. El espacio de los encuentros colectivos sirvió de espacio pedagógico para los miembros del colectivo hacia la construcción comunitaria territorial, pero también de lugar de confluencia entre las distintas memorias del sitio (García et. al., 2021).
El Plan Maestro para el SM la Tablada se dio a conocer en mayo de 2020 como parte del primer informe[4] producido por el equipo de Espacialidad y Memoria, y toma forma de mapa de los comunes de las propuestas recogidas en las instancias de mapeo colectivo (Risler y Ares, 2013). Las características de representación de este documento pretenden dar a entender el futuro del sitio como una suerte de planeamiento en semilla (Sennett, 2006 en Alonso, 2016), frente a la idea de Master Plan cerrado. En lugar de la delimitación de zonas excluyentes funcionales, desde una estética abierta o Adhocismo (Rapoport, 1969 en Alonso, 2016), se muestra el palimpsesto de ideas proyectadas sobre el edificio y el predio, organizado por ciertas categorías territoriales reconocibles. Estas se superponen sin definición precisa, aunque situadas específicamente, esperando una siguiente etapa de desarrollo en detalle, más cercana en escala y siempre de orden procesual al devenir del sitio en cada momento. Si aislamos aquellas categorías espaciales sistematizadas que remiten al imaginario de la propuesta de la plaza inclusiva (accesibilidad, espacio público y espacio comunitario), pero también otras categorías que luego serían relevantes para su diseño (iluminación), podemos comprobar que el sector delimitado de la futura Plaza Inclusiva se encuentra incluido y atravesado por todas estas categorías espaciales generadas en las mesas de trabajo (Fig. 3). Esto nos permite reforzar desde el trabajo de archivo, propio del SM, la amplia legitimidad del reclamo por la plaza inclusiva.

 

Fig.3: A la izquierda, el Plan Maestro del SM La Tablada en su versión completa. A la derecha exclusivamente las categorías relacionadas al proyecto de la Plaza Inclusiva “Las Cometas”. Se puede observar la estructura espacial definida por estas categorías y la posición delimitada de la plaza (línea roja). Fuente: G. I. Espacialidad y Memoria, 2020

 

En tiempo y forma se presentaron los avales y el informe preliminar del proyecto para conseguir que la plaza fuera una de las propuestas elegibles en la edición de PP de 2021-2023 para el Municipio G. La demanda por una plaza inclusiva ya había sido llevada como iniciativa vecinal a una anterior convocatoria de PP por parte de un grupo de vecinas, pero en aquel caso no se consiguieron los votos necesarios para pasar a la siguiente fase (Garcia, 2023); en esta ocasión sin embargo, el diferencial del SM hizo posible su aprobación masiva.

 

Prácticas integrales universitarias

El vínculo universitario supuso una clave de bóveda para el sostenimiento del proceso, por su capacidad analítica, descriptiva y de acompañamiento integral al conjunto de actores del SM. Hemos podido comprobar que la metodología de integralidad se ha visto reforzada por la posibilidad de implantación que estos equipos de estudiantes han tenido en el lugar, al disponer de un Aula Abierta (AA) de la Udelar dentro de la Tablada, ejecutada con una de las convocatorias obtenidas por el equipo universitario.

En el caso del trabajo con la plaza inclusiva, las actividades de confluencia académica fueron dos: el Seminario de Memoria, Territorio e Integralidad (MTeI) que estuvo por tres ediciones (segundo semestre del 2022 y durante los dos semestres del 2023) abierto a estudiantes de grado de Facultad de Psicología (FPsico), de Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU), Facultad de Comunicación (FIC) Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE) y la Facultad de Artes (FArtes); y una asignatura optativa pensada ex profeso para la generación de insumos para el SM, el Laboratorio de Proyecto Participativo (LPP) de FADU, que en el segundo semestre de 2022, tomó el diseño de la plaza inclusiva como ejercicio de aula.

 

El Seminario MTeI consistió en una propuesta teórico-práctica en la que los estudiantes de estos diferentes servicios, participaron de una actividad semanal en el AA del Sitio de Memoria La Tablada, con el objetivo principal de potenciar el proceso de construcción del Sitio de Memoria de La Tablada Nacional a través de la creación de una Plataforma de Formación Integral que permitiese la articulación e integración de distintos actores de la comunidad universitaria desde una perspectiva de integralidad, interdisciplina y diálogo de saberes. El seminario quedó pautado por charlas de abordaje teórico del equipo docente, en función de sus marcos disciplinares y apoyado en el trayecto recorrido junto al SM en la modalidad de extensión universitaria. Este soporte conceptual alimentaba el grueso del curso que se organizaba como una transmutación del sistema organizacional del sitio de memoria. Con un modelo clonado de las mesas de trabajo de la comisión, se abordaron las problemáticas y demandas del SM desde sus tres campos de actuación constituidos: gestión y proyección del Sitio (o “Gestión”); conflictividad urbana (o “Barrio”); construcción y consolidación de las memorias (o “Memorias”). Los estudiantes repartidos en equipos por mesa, no jugaron a ser integrantes del sitio, sino que efectivamente se insertaron como participantes activos de su devenir, al menos durante los meses del seminario. Desde una distribución y enfoque interdisciplinar, estas mesas trabajaron en las demandas del sitio, sobre la elaboración de guiones para visitas guiadas, la política de comunicación, la sistematización de procesos de participación, entre otras temáticas en articulación con las demandas e intereses de la Comisión de Sitio, canalizadas por el grupo docente.

 

El LPP se trató de una asignatura optativa para estudiantes de FADU, cuyo objetivo es el desarrollo de insumos proyectuales para el Sitio de Memoria La Tablada, y se incorporó como activo productivo a la Plataforma Integral del sitio (De Austria et al., 2022). El trabajo en aula se diseñó para estimular la construcción colaborativa de ensayos proyectuales, productos relativamente detallados materialmente, y dialogados en una ida y vuelta procesual (Arentsen, 2019) con la comunidad situada, con recorridos guiados, espacio de exposición en las jornadas de participación para encontrar una devolución de sus propuestas en marcha, encuentros con otros estudiantes que participaban del proceso de ideación, como aquellos que sistematizaban las dinámicas desde el seminario. Los estudiantes del LPP participaron como miembros activos de las jornadas de diseño colectivo, plantearon sus propias preguntas y recogieron del proceso las subjetividades de los actores participantes para transformarlas en cargas programáticas para la plaza. Cabe destacar que los productos formales emergidos de esta práctica en aula, fueron un valioso marco de apoyo para la formalización definitiva (Fig. 4)[5].

 

Fig.4: imágenes de anteproyecto para la Plaza Inclusiva “Las Cometas”, elaboradas por 3 grupos distintos de estudiantes para la asignatura optativa Laboratorio de Proyecto Participativo. 2° sem. 2022, FADU, Udelar.

 

En resumen, la mesa “Barrio” del Seminario MTeI, en la edición del segundo semestre de 2022, llevó a cabo el registro y análisis del proceso de diseño colectivo de la Plaza Inclusiva “Las Cometas”, y en este marco de acompañamiento, elaboró un profundo informe sobre el territorio social existente, las jornadas de encuentro y las decisiones constituyentes del proyecto final[6]. En las siguientes ediciones durante el año 2023, la mesa trabajó sobre el uso y la gestión compartida que implicará la plaza una vez materializada, para lo cual se sistematizaron experiencias de autogestión de espacios públicos y se generaron instancias de encuentro e intercambio con vecinas, vecinos, colectivos barriales y, particularmente, con un grupo de jóvenes del Centro Bosco, institución integrante de la Comisión de Sitio, del cual participan jóvenes que viven en la zona.  Por su parte, desde la asignatura LPP se elaboraron propuestas con los insumos recogidos de esas instancias y el contenido incorporado en aula sobre espacios públicos y herramientas de diseño para la inclusividad.

 

Metodologías de participación

Como hemos explicado, con el objetivo de llevar adelante un diseño colectivo de la plaza que involucrase activamente a vecinas y vecinos, se organizaron una serie de jornadas abiertas desde  la Mesa Barrios del SMTeI. Para ello se llevaron adelante dos encuentros durante el año 2022 que permitieron incorporar la perspectiva de vecinos y vecinas del barrio y habilitaron el diálogo entre estos, la Comisión de Sitio y otros actores institucionales, acerca de los posibles usos y funciones de la plaza.

La primera jornada fue en octubre de ese año y tuvo como objetivo “habilitar el intercambio, promover la inclusión entre los diferentes espacios del barrio, escuchar opiniones acerca de los contenidos y usos de la futura plaza” (cita del Informe Mesa Barrios). En primer lugar se realizó una presentación del proyecto en términos generales y una puesta a punto sobre el estado de situación, para luego desarrollar una instancia taller que habilitase el diálogo acerca de las dinámicas del barrio y el potencial de la plaza en la vida cotidiana y la integración barrial. Para ello se plantearon preguntas orientadoras en torno a tres ejes: los usos actuales del  espacio; los usos posibles o deseados; y las necesidades actuales. Estudiantes del SMTeI  realizaron una relatoría de este encuentro y a partir de la sistematización y análisis de lo que allí surgió, se trabajó de cara a realizar una segunda instancia con el objetivo de “traducir los principios discutidos en la instancia previa en acciones constructivas concretas de cara al armado del anteproyecto” (cita del Informe Mesa Barrio).

Este segundo encuentro, realizado en diciembre del 2022, se realizó en el espacio sobre el que se proyecta la plaza lo que no había sido posible en la instancia anterior por las condiciones climáticas. Para llevar adelante la dinámica se elaboró un mapa en una tela que permitiese proyectar en el plano los aspectos que habían surgido en el encuentro anterior. Esto permitió ir “espacializando las diferentes propuestas e iniciativas que fueron surgiendo, definiendo la sectorización del lugar y priorizando cada una de las acciones” (cita del Informe Mesa Barrio). Luego se presentaron los trabajos realizados por los estudiantes del Laboratorio de Proyectos Participativos de FADU lo cual permitió traducir formalmente algunas de las demandas que se habían intercambiado.

 

Fig.5: Montaje fotográfico del segundo encuentro con vecinas/os para el Diseño Colectivo de la Plaza Inclusiva “Las Cometas”, bajo la sombra de un árbol dentro del sector definido para su construcción. Fuente: G. I. Espacialidad y Memoria (10/12/22).

 

Plaza Inclusiva “Las Cometas”

El diseño final de la Plaza Inclusiva “Las Cometas” (Fig. 6) es una compleja confluencia de formalizaciones particulares, tensionadas por la expresión colectiva, y otras metodologías de composición in situ desarrolladas en los mapeos, que acabaron desembocando en cierta propuesta. El valor no está en si la plaza sabrá ser continente o no de las demandas otorgadas a su diseño, sino bajo qué modelos fue producido este espacio comunitario, y si esto podría potenciar la capacidad de apropiación del barrio en tanto formaron parte activa del proceso, en un entorno tan socialmente crítico como el SM La Tablada (García et al. 2021).

Del primer intercambio entre vecinas y vecinos, se instalaron el conjunto de demandas para la plaza, que terminaron de adjetivar su factor de inclusividad. En lugar de establecer un programa específico, en la sistematización desarrollada por el seminario, las necesidades surgidas de esta jornada se agruparon en “entornos” programáticos. La plaza como “entorno memorial”, receptivo de marcas y homenajes; “entorno incremental”, modulado para su crecimiento en el tiempo; “entorno comunitario”, que pudiera incorporar espacios de reunión coordinados por el barrio, extendidos de la vivienda particular; “entorno seguro”, para ser transitado y socializado especialmente por las mujeres de la zona; “entorno accesible”, universal e integrado a las dinámicas existentes (cita del Informe Mesa Barrios).

Los y las estudiantes del LPP, tuvieron que abordar esta sobredimensión programática y traducirla en áreas multifuncionales. El requisito presupuestal para los PP es limitado por lo que las exploraciones proyectuales también tuvieron que ceñirse a sus condiciones materiales.

En el encuentro en segunda instancia, las vecinas y vecinos pudieron empezar a localizar estos “entornos” y ponerlos en diálogo sobre un mapa común. Los productos generados por los y las estudiantes fueron muy importantes para la imaginación de las posibles soluciones, que se fueron dibujando como trazos y equipamientos específicos sobre la tela soporte. Así aparecieron las zonas deportivas, el parrillero con llave por turnos, la cubierta para la sombra del espacio de encuentro, el escenario-pista de patinaje y los equipamientos infantiles. Mientras que algunos atravesamientos tomaron la lógica del camino corto entre la vía de tráfico pesado al norte (calle Antonio Rubio) y el interior del barrio al lado sur de la plaza, otros se volvieron sinuosos para su disfrute pausado. Esta curvatura permitió generar un espacio de reunión de cara a los partidos en la canchita de futbol 5, construida por la Comisión del SM en la misma convocatoria que sirvió para construir la fotogalería, y establecer una lógica de continuidad de todo el conjunto espacial “identidad barrial” relevado anteriormente.

 

 Fig.6: Planta anteproyecto definitivo para Plaza Inclusiva “Las Cometas”. Fuente: G.I. Espacialidad y Memoria (29/02/2024)

 

Temporalidades y afectividades

Una vez confirmado el proyecto de la plaza y con la confianza depositada desde el Municipio G en el proceso de soberanía territorial desarrollado por el SM, desde el equipo universitario se organizó una metodología de colectivización híbrida para su producción. Por un lado se iban a reforzar las instancias de participación activa con el grupo de vecinas y vecinos y miembros de la comisión que se había ido consolidando en la mesa “Barrio”, pero con el foco puesto en la plaza inclusiva; por otro lado, se diseñó la incorporación integral de un importante número de estudiantes universitarios mediados por prácticas académicas regladas (De Austria et al., 2022). En este sentido se tuvo que abordar el desafío de la producción a partir de la relación de varias temporalidades y afectividades.

El barrio, que en este análisis se definiría como “el sistema de relaciones y significados compartidos en el entorno próximo y cotidiano habitado, y atravesado por estructuras macrosociales” (Ante, 2023), es el demandante exigente con el mayor grado de afectación. Las vecinas y vecinos reclaman por un espacio público de calidad, como un reclamo de derecho sobre unas instituciones históricamente ausentes (Yanes et al., 2021). La transformación territorial que se pretende con este proyecto impacta directamente sobre las vidas cotidianas y las relaciones vecinales que allí se dan. El espacio de la plaza se ha convertido por tanto en una causa de urgencia para el barrio, y su extensión burocrática institucional ha generado rispideces por no cumplir temporalmente las expectativas inmediatas.

Los cursos y prácticas académicas en las que se inscribieron los estudiantes de hasta 5 servicios de la Udelar, estuvieron reguladas por las fronteras semestrales para la producción procesual de insumos. Además estos estudiantes eran por regla general de entornos exógenos a la causa y al barrio, por lo que significó que se tuvo que planificar cuidadosamente el cuándo, qué y bajo qué modo de vinculación, aparecían las contribuciones académicas, para que estas no significasen un detrimento al caminar colectivo.

Además de todas estas discordancias temporales, en último lugar tenemos la del tiempo dedicado a la elaboración del anteproyecto arquitectónico para la plaza, llevado a cabo por el equipo universitario. La propuesta ha requerido en tanto obra a ser ejecutada, la redacción de documentos específicos, descriptivos y prescriptivos, que tuvieron que pasar por una dinámica de revisión junto a los técnicos del municipio, para llegar a una versión definitiva entre finales de 2022 y principios de 2023. 

 

Entre lo legal y lo legítimo

La Comisión de Sitio que aparece como el actor legitimado en el proceso memorial de territorialización (Garcia, 2023), en el caso del diseño de la plaza, no tomó el rol de gestora o curadora de la propuesta, sino que se incorporó como un participante más en las jornadas abiertas. Eso sí, debido a las condiciones de legalidad del predio, se tuvo que lidiar con los diferentes procesos asociados a sus causas y condiciones proteccionistas. Con una visión a largo plazo, se reformularon los diferentes protocolos de actuación y preservación que se habían generado anteriormente para el sitio, para que pudiesen ser operativos en otros proyectos a futuro. Estos documentos de buenas prácticas - con la colaboración del abogado Chargoñia del Observatorio Luz Ibarburu - se presentaron a la jueza encargada del caso de la cautela, a la CNHSM, así como a Patrimonio de la Nación y de la IM.  Estas instituciones dieron el visto bueno a la aplicación de estos documentos de intervención.

El desafío de generar un espacio de confluencia que integre diferentes intereses barriales se encuentra atravesado por tanto por la condición jurídica y administrativa del SM. En el proceso de elaboración y diseño de la plaza esto puede verse claramente dando cuenta de cómo las diferentes figuras legales que confluyen en este territorio han condicionado tanto el uso del espacio sobre el que se proyecta, como los tiempos de ejecución del proyecto.

Uno de los primeros aspectos que surge en este proceso tiene que ver con la propiedad de la tierra actualmente en manos del Instituto Nacional de Inclusión Adolescente (INISA). Al comienzo de la iniciativa por la plaza, la Comisión de Sitio aún no contaba formalmente con la personería jurídica por lo cuál debió intermediar la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH) como receptora del comodato otorgado a la Comisión en 2020. Esto implicó llevar adelante una serie de gestiones y articulaciones entre los diferentes actores institucionales. En paralelo, debió solicitarse el aval de la CNHSM encargada de preservar los lugares declarados como sitios de memoria para llevar adelante cualquier intervención en los mismos tal como lo establece la Ley Nº 19.641 Declaración y creación de sitios de memoria histórica del pasado reciente.

A estas condiciones se le añaden las situaciones de conflicto zonal respecto a las diferentes figuras de planeamiento que afectan al predio de la Tablada (De Austria y García, 2022). La Intendencia de Montevideo a través del Plan Pantanoso (Plan Pantanoso, 2019) - y este en relación subsidiaria con el Plan para la Unidad Agroalimentaria Metropolitana (UAM, 2013) - incluye la totalidad del predio de la Tablada dentro del “Área de Potencial Transformación 31” (APT-31), redefinida por el plan como Suelo Suburbano No Habitacional Intensivo (SSUNHI) e incorporan una propuesta de apertura viaria para mercancías hacia la UAM. Esta nueva ruta de tráfico pesado se traza perpendicular al conjunto comunitario (línea punteada en Fig. 2)  e implica con su atravesamiento el desalojo de los barrios dentro del SM, así como la prohibición de toda actividad que no sea la del uso industrial de alto impacto adyacente a esta vía, algo que aparentemente estaría en contradicción normativa con las condiciones de protección ambiental de los arroyos urbanos como el Pantanoso (Yanes et al., 2021).

A su vez, la catalogación de La Tablada como MHN, ha implicado la necesidad de contar con la autorización de la Comisión de Patrimonio Cultural de la Nación y de la IM para la ejecución del proyecto.

Por otro lado, la existencia de la medida judicial de no innovar en el predio establecida en el año 2017, exige llevar adelante un seguimiento arqueológico de todas las obras que allí se realicen y la autorización del juez para toda remoción de tierra en el predio. Esta “figura plástica y política”(García, 2022), que otrora fue sustancial para la detención de las obras proyectadas por INISA, así como para la impugnación de ciertas prácticas, también implicó en el proceso de ejecución de la plaza una serie de gestiones políticas y administrativas que requirieron la elaboración de informes técnicos, de protocolos de actuación y trámites judiciales como ya fue mencionado.

Esta superposición y confluencia de figuras jurídicas y administrativas dan cuenta de la multiplicidad de actores implicados y la incidencia de éstas en la transformación territorial. En buena medida, la posibilidad de llevar adelante un proyecto colectivo en el Sitio de Memoria depende de la capacidad de gestión política de la Comisión de Sitio y su legitimidad social.

 

A modo de cierre

A partir de la descripción y sistematización realizada sobre el proceso de proyección, diseño y construcción de la plaza inclusiva “Las Cometas” podemos identificar una serie de desafíos en la gestión de los sitios de memoria, que más allá de las especificidades de esta experiencia, esperan aportar al debate y la reflexión sobre la gestión de estos espacios. Este análisis es parte de un proceso colectivo a partir del trabajo de varios años del grupo Espacialidad y Memoria en la temática, y particularmente en el Sitio de Memoria La Tablada, en diálogo con estudiantes, colegas, integrantes de la Comisión de sitio y vecinos y vecinas.

En primer lugar, tal como hemos referido en anteriores oportunidades y analiza detalladamente Martina Eva García en sus tesis de maestría (2023), no puede dejarse de mencionar el desafío que implica la falta de financiación para llevar adelante la puesta en valor y funcionamiento de los sitios de memoria. La ausencia de presupuesto estatal estable destinado para estos fines impacta en las modalidades de funcionamiento de las comisiones de sitio, quienes deben destinar gran parte de su labor a la elaboración de proyectos para obtener financiación, sin contar muchas veces con las capacidades técnicas o el tiempo disponible para llevarlos adelante. Además, parte de los esfuerzos de los colectivos y personas que integran la Comisión de Sitio deben destinarse a la realización de tareas de mantenimiento tales como reparaciones, corte de pasto, etc.

Esto ha implicado el necesario desarrollo de prácticas autogestivas y solidarias llevadas adelante en la gestión y proyección del sitio de memoria, encontrando ciertas formas de trabajo y de toma de decisiones que han fortalecido al colectivo en su transcurrir identitario. La metodología de trabajo adoptada, conlleva el despliegue de una serie de lógicas colaborativas y de participación que también han posibilitado y potenciado el relacionamiento entre la Comisión de Sitio, los colectivos barriales, vecinas y vecinos. Sin dudas, esto impacta en las frustraciones y expectativas colectivas y por tanto, en el relacionamiento entre sus integrantes por el desgaste que todo esto conlleva. Por otra parte, en este proceso se evidencia la importancia de la universidad, siendo sustanciales los aportes realizados por estudiantes y docentes vinculados en sus diferentes modalidades para el desarrollo de este proceso colectivo.

 

 

  



Notas de la ponencia:



[1] Normas de citación y de referencias bibliográficas: APA (7a edición)

[2] Cautela judicial, Dto. Nº 427/2017. Miguel Ángel Mato fue secuestrado el 29 de enero de 1982, era empleado de la fábrica FUNSA y militante del Partido Comunista de Uruguay. Por testimonios de personas secuestradas se sabe que estuvo en el centro clandestino de detención y torturas de la Tablada Nacional (Base Roberto). Permanece desaparecido. Fuente: https://sitiosdememoria.uy/mato-fagian-miguel-angel

[3] Actualmente la Comisión de Sitio está integrada por el Colectivo Memoria de La Tablada (CO.ME.TA), el Club Social y Deportivo 4 esquinas, el Centro Bosco, La Comisión de Fomento la Piedrita, el colectivo Presentes y Memoria de La Tablada, el Colectivo Historias Desobedientes Uruguay y el grupo interdisciplinario Espacialidad y Memoria de la UdelaR. A lo largo de estos años han habido otras organizaciones vinculadas, como la Asociación Tradicionalista Los Troperos que presenta una fuerte vinculación identitaria con el sitio en relación a su historia como mercado de ganado, quien ya no participa formalmente de la Comisión.

[4] El “Informe I: el Plan Maestro” fue redactado como sistematización de las jornadas de diseño colectivo, dentro del proyecto de extensión “La Tablada es un Barrio, hacia la construcción colectiva de un Sitio de Memoria en Uruguay” (CSEAM).

[5] Las y los estudiantes autoras/es de los diseños que aparecen en la figura 4 son en este orden: Katherin Rodriguez y Fabricio Arregín / Melanie Boidi y Camila Gutierrez / Jorge Churata, Romane Plumenail y Alexis Machado /

 

[6] El Informe Mesa Barrio fue elaborado colectivamente por estudiantes del Seminario MTeI junto al Grupo Interdisciplinario Espacialidad y memoria (UdelaR) y participado con la Comisión de Sitio de Memoria La Tablada, en 2022. Las y los estudiantes participantes son: Agustina Decia, Antonella Ferriolli, Amanda Ballesteros, Belén Pereira, Constanza Rivera, Julieta Oreggioni, Matías González, Miguel Marrero, Tamara Sosa y Tatiana Ribeiro

Bibliografía de la ponencia

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Alonso, R. (2016). Hacia una arquitectura abierta. Historia conceptual y política del ideal de apertura en la arquitectura (1915- 2015)

 

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