Identidad y organización de jóvenes emprendedores en contextos rurales.

SP.30: Jóvenes y ruralidades en Latinoamérica

Ponentes

Nombre Pertenencia Institucional
Maldonado Laura
Canteros Alicia Catalina Equipo Organizador Festival de Cine Rural

                       Antropología en Contextos Urgentes VII ALA

 

EJE: Sujetos y Problemáticas Emergentes

TITULO: Identidad y organización de jóvenes emprendedores en contextos rurales.

AUTORES: Maldonado Laura[1]Canteros Alicia[2]

PALABRAS CLAVES: Identidad, Cultura, Asociativismo, Trabajo, Ruralidad.

RESUMEN:

El Instituto de Cultura Popular (INCUPO) es una asociación civil sin fines de lucro que con su accionar en la educación, comunicación e incidencia en el ámbito de la región chaqueña argentina, aporta a la construcción de una sociedad más inclusiva, equitativa y sustentable, en conjunto con otras organizaciones, especialmente de la agricultura familiar y pueblos originarios.

Desde esta organización no gubernamental, se viene acompañando a Jóvenes Emprendedores de zonas suburbanas y rurales en las provincias de Santiago del Estero, Chaco, Formosa, Santa Fe y Corrientes, implementando un nuevo programa de trabajo que se propone favorecer el arraigo de familias rurales en el territorio con jóvenes proyectando su vida en él, generando propuestas propias, genuinas, legítimas, que consideren la funcionalidad del territorio en relación a sus habitantes. Que incluya un modo de producción agroecológico, procesamiento y abastecimiento local de alimentos y servicios.

En los intercambios que se vienen realizando durante el 2022 y 2023, por medio de recorridas en sus territorios, tanto locales, como provinciales y regionales, se discuten temas como el acceso a la tierra, la conectividad, las herramientas de labranza, las semillas, los aspectos organizativos, la educación de los jóvenes y la comercialización de los productos de las comunidades.

Todos los jóvenes que participan se van sumando al proceso regional denominado “Jóvenes ATR – Asociativismo – Trabajo – Ruralidad”. En 2023 se conformó un grupo promotor que representa los diversos grupos y sus provincias, y es por medio de estos jóvenes que se organizan y promueven todas las actividades en los territorios locales. El grupo promotor lleva un registro de quienes vienen participando del proceso.

A través de la articulación, se gestionan las propuestas para acceder a capacitaciones y financiamientos para afianzar los emprendimientos que vienen desarrollando o fortalecer nuevas propuestas.

Incupo entiende que una forma de aportar al desarrollo territorial es organizando a la juventud, generando vínculos asociativos y desarrollando experiencias económico productivas.

Para seguir pensando en este proceso que vienen realizando, nos hacemos los siguientes cuestionamientos: ¿Cómo perciben estas acciones los jóvenes? ¿Qué impacto tiene en sus comunidades? ¿Es acertada la estrategia de promoción de una organización de jóvenes para favorecer el desarrollo territorial?

¿Cómo inciden los factores económicos, sociales y culturales en la definición identitaria de estos jóvenes?

La intención en la presentación de este trabajo es, presentar una síntesis del trabajo realizado en estos dos años, analizando el impacto de la propuesta de la organización no gubernamental a estos jóvenes, y una vez concluida la sistematización de la experiencia, poder realizar aportes, en las diferentes provincias generando vínculos asociativos y de desarrollo de experiencias económico productivas, para que sean visibilizadas.

 

INCUPO, antecedentes, diagnóstico sobre juventudes, programa de incidencia

Desarrolla sus proyectos en cinco provincias del Gran Chaco argentino: Chaco, Corrientes, Santiago del Estero, Formosa y norte de Santa Fe.

Trabajan junto con 24 organizaciones campesinas, que comprenden 2.322 familias; y siete organizaciones indígenas, integradas por 1.500 familias aproximadamente. En los siguientes programas: Educación para Eco Ciudadanía: ofrecen propuestas educativas adaptadas a la vida de las comunidades campesinas e indígenas.

Sus líneas de acción están enfocadas en los siguientes ejes:

Abastecimiento de alimentos desde donde se promueven experiencias de producción agroecológica, con mejoras tecnológicas y de gestión, para garantizar alimentos sanos para todos.

Justicia climática donde se buscan frenar la deforestación en el Gran Chaco con alternativas sustentables que protejan el bosque nativo y propuestas productivas que garanticen el cuidado del ambiente.

Derecho Indígena comprende una lucha por el reconocimiento pleno de los derechos indígenas de la región chaqueña, con especial atención a la propiedad comunitaria de su territorio.

En este marco, desarrolla el programa actorazgo político de las organizaciones, es que se encuentra trabajando con el grupo de jóvenes emprendedores del noreste argentino, quienes se denominan Jóvenes ATR: Asociativismo, Trabajo y Ruralidad.

Es así que, durante el 2022, fueron convocados jóvenes del medio rural y zonas suburbanas, en los territorios donde la ONG desarrolla sus proyectos de trabajo, del norte de Santa Fe, de San Cosme – Corrientes, de General San Martín y Laguna Lobos de Chaco y de Villa 213 – Formosa, para dialogar y poner en cuestión cuáles son sus problemáticas y las posibles soluciones a nivel regional.

La pandemia evidenció las características del contexto en que habitan los jóvenes; donde se evidenciaron diferentes problemáticas sociales, en educación, salud, trabajo, tenencia   de la tierra. En la búsqueda que realizan en pos de lograr su bienestar, se profundizaron las dificultades para alcanzarlas en tiempos de Pandemia. Demuestra el estudio llevado a cabo por el INTA a partir del relevamiento realizado para conocer el estado de situación general por la que atraviesan las familias y poblaciones rurales o pequeñas localidades a nivel nacional, en el contexto de pandemia por COVID-19 y ASPO. Resulta de interés en cuanto la pandemia ha agravado la situación de vulnerabilidad estructural que los caracteriza.

Los accesos dificultosos y la deficiente infraestructura comunicacional y de base, la marginalidad de algunos territorios y sectores productivos, los obstáculos para acceder al sistema financiero, educativo y a las TIC, la falta de trabajos y empleos formales, entre otras cuestiones.

En las últimas décadas, junto con la valorización de la Agricultura Familiar, se impulsa la relevancia y promoción de estrategias para la Juventudes Rurales, en tanto factor de importancia en la sucesión generacional en unidades productivas, agregado de valor y ámbitos de representación sectorial. De todos modos, se advierte que la situación socioeconómica de las mayorías de las/os jóvenes que permanecen en la actividad agropecuaria o área rurales se ve compelida por una multiplicidad de factores que

 propician la migración al ámbito urbano, junto con la influencia cultural de medios de comunicación y la escasa disponibilidad de políticas públicas específicas.[3]

A partir de este diagnóstico, INCUPO implementa un nuevo programa de trabajo que se propone favorecer el arraigo de familias rurales en el territorio con jóvenes proyectando su vida en él, generando propuestas que consideren la funcionalidad del territorio en relación a sus habitantes. Que incluya un modo de producción agroecológico, procesamientos, abastecimiento local de alimentos y servicios[4].

A través de encuentros regionales, jornadas de intercambios y cursos de capacitación, buscan favorecer la integración regional, identificando los intereses de las juventudes que se suman a participar del proceso, reflexionando sobre sus expectativas, definiendo las estrategias, adecuadas y posibles, y procurando acciones que alienten el arraigo en sus territorios, de quienes así lo desean.

 

Las Juventudes en la Ruralidad: Identidad y Cultura.

Entendemos por jóvenes rurales a las personas que habitan geográficamente un espacio rural, dentro de un rango de edades aproximado de 15 a 35 años. El concepto de “juventud rural” implica abordar una multiplicidad de aspectos y dimensiones, que excede el criterio meramente etario, de igual manera que “ruralidad” excede la cantidad de habitantes o especialización productiva vinculada a lo agrario[5]. Ser joven no es solo una cuestión de edad.

Desde nuestra perspectiva, la juventud es una categoría social y culturalmente definida y construida y por ende de duración y características específicas según la sociedad o el estrato al que se pertenezca (Bourdieu, 1990).

Los estudios más de la década, logran entender a las juventudes desde una perspectiva relacional, históricamente construida, situacional y representada (Pérez Islas, 2006).

Se advierte que la situación socioeconómica en la mayoría de los/as jóvenes que permanecen en las actividades agropecuaria o área rurales se ve compelida por una multiplicidad de factores que propician la migración al ámbito urbano, junto con la influencia cultural de medios de comunicación y la escasa disponibilidad de políticas públicas específicas.[6]

De acuerdo a los diálogos recogidos en los encuentros de intercambio con los jóvenes sujetos de esta sistematización, exponen la dificultad que poseen en acceder a la educación, en muchas comunidades donde no se presentan alternativas. En otras donde si logran concluir la escuela secundaria, asistiendo a Aulas Radiales que son extensiones de Escuelas Secundarias de los Pueblos, a Escuelas Agropecuarias o a Escuelas de la Familia Agrícola. La Educación Agropecuaria de nivel medio, está destinada a jóvenes que ya tienen una escolaridad básica consolidada.  Se trata de una forma de educación cuyo contenido se relaciona con la agricultura- en el contexto amplio de las producciones vegetales y animales-, con los actores del sistema agropecuario, con los establecimientos que son eje de esas prácticas y los servicios o actividades de apoyo relacionados con ellos, con los territorios que aúnan a las personas y las actividades y los sistemas naturales, culturales y sociales (Plencovich: 2009).  Observamos en los territorios, que cuentan con más posibilidades de acceso a la educación, pudiendo concluir la secundaria en su medio. También menciona referido a las Escuelas Agropecuarias “se reconoce como un rasgo fuerte la vinculación con el medio local, quizás como no se de en ningún otro tipo de escuelas, ya que estas instituciones se relacionan no solo con empresas, sino que crean fuertes lazos con las fuerzas vivas de la comunidad, de allí su importancia como actores privilegiados del desarrollo local”. (Plencovich:2009). Un trabajo de Palamidessi (2003) revisa una experiencia particular: las escuelas de alternancia, instaladas en diversos parajes rurales del país. Estas se basan en un sistema pedagógico de alternancia entre la escuela y la vida productiva familiar como espacios de formación; un modelo de gestión escolar en manos de las familias; la presencia predominante de pequeños y medianos productores rurales y una misión institucional consistente en promover la capacitación y el arraigo del hijo/a del productor en la producción familiar y en su zona.

Al plantear lograr sus expectativas, surge el termino de tener un bienestar, consideramos la noción de bienestar social sintetizada por Actis di Pasquale (2015), quien la define como “una especie de orden social, en el cual todas las personas alcanzan logros –específicos para su edad- que favorecen tanto el desarrollo individual como social” (Actis di Pasquale, 2015: 21). El término logro de bienestar se considera en forma amplia, como realización no sesgada al consumo de bienes, como aquello que una persona consigue hacer, ser o estar y que es fundamental tanto para sí como para su implicación recíproca en la sociedad.[7]

Desde el trabajo de reflexión y análisis, se busca ir recogiendo sus percepciones, sobre la problemática que viven en sus territorios, cuáles son sus intereses y qué puntos en común tienen, qué los identifica. 

Existen escasos estudios que refieran a las identidades juveniles rurales. En el marco de las nuevas realidades, les autores concuerdan en señalar la ausencia de una identidad rural totalmente diferenciada de la urbana. Caggiani (2002) refiere a una identidad híbrida, producto de la influencia de los medios de comunicación y de una interrelación urbano-rural que habría cambiado los patrones clásicos de socialización.[8]

Si bien hay estudios más recientes, son en estos autores donde encontramos la lógica de razonamiento, ya que los estudios realizados están posicionados, en territorios afines a los miembros del grupo.

“Lo importante es reconocer de dónde somos, y defender nuestra identidad frente a los mensajes que prometen bienestar en las grandes ciudades. Los jóvenes quieren quedarse en su territorio, pero la cuestión económica los complica”, describe Ezequiel Paredes, de Tacuarendi, en el norte de Santa Fe.

Valentino Villarreal, de la zona de Añatuya, Santiago del Estero, también describe como difícil la realidad de su zona “Soy uno de los pocos que ha decidido seguir apostando a la producción avícola, la mayoría de los jóvenes se han ido a las ciudades en busca de trabajo”.

Acerca del aporte de los intercambios, Valentino destaca: “Estos encuentros son como un incentivo. Ver que hay otros jóvenes con entusiasmo y ganas de hacer cosas nos animan y empujan a seguir creciendo un poco más”

Alexis Durand, de Las Garcitas, Chaco, explica que “muchos jóvenes se van a las ciudades, pero viven añorando la tranquilidad de nuestro pueblo, la charla con los vecinos y su paisaje”. Las actividades culturales y de ocio, pueden cumplimentar los servicios básicos, como la educación.

Las actividades culturales y de ocio, pueden cumplimentar los servicios básicos, como la educación. O más a un el centro educativo en estos territorios, muchas veces aportan actividades de este tipo, a las distintas comunidades. Como actividades deportivas, o de esparcimiento familiar como festivales patrios, de religiosidad popular, o conmemorativos de santos patronos. Siendo los centros donde se aglutinan las comunidades. Hay una incipiente practica de juegos deportivos mixtos, que posibilitan la participación de ambos géneros.  

 

 ASOCIATIVISMO y TRABAJO: Posibilidades de acceso.

En ese contexto las fuentes laborales que poseen a su alcance son generalmente las que brindan el estado por medio de sus municipios, en actividades relacionadas con aspectos administrativos, o de higiene de la comunidad etc. También recurren, luego de finalizada la escuela secundaria a Programas brindadas por las fuerzas de seguridad, carreras proporcionada por los institutos de formación docente, o quienes tienen más posibilidades económicas acceden a la universidad.

Como así mismo en sus territorios, se les dificulta acceder a ofertas laborales que no sean temporarias y de changas, es aquí donde manifiestan poder agruparse, con una visión de mejora para quienes ya se encuentran llevando a cabo diferentes labores tanto agrícolas, de servicio o artesanales, con medio de subsistencia.

Sin embargo, las juventudes, generalmente son quienes cuentan con mayor capacidad de aprendizaje, adaptación y asimilación de nuevas tecnologías, volviéndose estratégicas dentro del marco del desarrollo rural sostenible en la región. Al respecto, el acceso de las/os jóvenes rurales a las actividades agrícolas, se vincula con varios desafíos. Además de priorizar y asignar recursos para emprendimientos juveniles, implica desarrollar estrategias integrales acordes con sus necesidades y de la unidad familiar en general. Brindar un entorno de apoyo que les posibilite encontrar formas innovadoras o alternativas y poder contribuyen, también, al desarrollo de sus propias comunidades. Además, otros elementos estructurales atentan contra el arraigo de los pobladores rurales en general, y de los jóvenes en particular: elevados precios de los mercados de tierra, para arrendar y más aún para comprar. Es difícil conseguir tierras aptas y suficientes. Weisheimer (2002) se alarma por el riesgo que la modernización urbana inflige en la economía subsistencia rural al ser un atractivo central para los jóvenes. De allí se sostiene la necesidad de superar la concepción de los jóvenes rurales como mera fuerza de trabajo del hogar para ir hacia formas de mayor participación en la gestión de la tierra.  Por otra parte, la lógica de las normativas se hace por producto y no por productor. Por lo que el productor que diversifica sus producciones tiene una carga burocrática muchas veces incumplible. El sistema de comercialización y las normativas de Asociativismo (incluida la de cooperativismo) son muy poco funcionales para los productores más pequeños, responden a cadenas de valor por productos.

Alexis, cursa el último año de la Tecnicatura superior en Agroecología, en la EFA “Fortaleza campesina”, de San Martín, y su sueño es “poder recibirme y trabajar en el campo”. “Es más fácil agarrar el bolso e irse. Yo prefiero buscar la posibilidad de quedarme y salir adelante en mi propio pueblo”. Ven a las EFAs como alternativas, ya que la mayor parte de las familias no cuenta con recursos para enviarlos a la ciudad. De esta forma mantienen el vínculo con sus familias.  (Palamidessi, 2003).

El aumento en la estacionalidad de la demanda de trabajo y en la residencia urbana de los trabajadores son dos características clave de las actuales transformaciones del empleo agrícola. El resultado es, por un lado, una mayor inestabilidad laboral para los trabajadores y, por otro, la presencia cada vez más frecuente de personas que combinan trabajos agrícolas y no agrícolas. La transición hacia una nueva fuerza de trabajo agrícola con características más temporarias, residencia urbana y multiactiva a partir de su inserción en diferentes sectores, parece consolidarse y con ello se transforma también la reproducción social de los trabajadores y de sus hogares. (Neiman, Bordas: 2001)

Avances realizados en la sistematización de la experiencia:

El planteo del trabajo, radica en poder sistematizar este proceso que se viene realizando, con tanto esfuerzo, para ser visibilizado. La presentación en el simposio, creemos permitirá poner en cuestión la mirada de la dinámica que se viene realizando, pudiendo recibir aportes enriquecedores de forma imparcial. 

Este proceso tiene una dinámica muy exigente pero que viene resultando efectiva y transformadora. Se encuentran nuevas juventudes, nuevas realidades, nuevos contextos y resulta imprescindible recuperar la historia de las organizaciones campesinas, indígenas, de pescadores artesanales.

Estos espacios de formación, son muy ricos, que tal vez no son con la dinámica que se dan en otros lugares. Son buenos para formar y fortalecer el pensamiento crítico. Que se multipliquen en la sociedad y que lleguen a generar planes y propuestas políticas surgidas desde la implementación del proceso participativo.

En este tiempo, se generaron espacios de jóvenes coordinados por jóvenes siguiendo el objetivo de favorecer un proceso organizativo de jóvenes que acuerde un modo de funcionamiento para gestionar las propuestas que van surgiendo de sus lugares, con la posibilidad de incorporar alguna línea de pequeños financiamientos para la concreción de proyectos.

Los grupos de jóvenes con los que se lleva a cabo la sistematización son de las comunidades de Tacuarendi y Villa Ocampo en el norte de Santa Fe, Saladas, Bella Vista y San Cosme en la provincia de Corrientes, de Puerto Tirol, General San Martín, Laguna Lobos y Puerto Vilelas del Chaco y de Villa 213 y El Colorado de Formosa, miembros del grupo promotor.

El grupo por medio de estos encuentros presenciales y reuniones virtuales se van consolidado, realizando un registro de las asistencias, como de las expectativas respecto de las acciones a futuro. 

La Institución CREAS (Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicios),9                                            realizó capacitaciones virtuales sobre formulación de proyectos, a pedido de ellos, que finalizó en noviembre del 2023 con un encuentro presencial en Santiago del estero de dos días.

Desde el área de comunicación de INCUPO, por medio de su página web, y otros medios se difunde el trabajo que se viene realizando.

9- Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio-CREAS, una organización ecuménica regional multidisciplinaria de inspiración cristiana que tiene como misión fortalecer la capacidad del movimiento para la promoción de la dignidad, la justicia económica, étnico-social, de género, el del Casa Común y el respeto a la diversidad.

 

Comentarios evaluativos del proceso desde la mirada de los participantes

Al escuchar sus testimonios, provoca fuerzas para trabajar por y junto a ellos, ya que, para algunos, se asocia la juventud al inconformismo, falta de creatividad, en cambio lo que expresan, deseos para superarse, permanecer en sus territorios buscando diferentes alternativas. Por lo que la fuerza motivadora debe verse reflejada en la búsqueda de políticas sociales, con alternativas sustentables en los territorios rurales, diversos que se nos presentan;

Mariana Benítez, Villa 213, Formosa- 24 años- Panificados.

“Lo más: somos protagonistas de este proceso. Con guía de Incupo, que nos hacen ser protagonistas. Aprendizajes: intercambios y conocer realidades con nuestra propia visión. Que te cuenten no es lo mismo que ver Expectativa: seguir creciendo personalmente y como grupo”.

Luis Stharinger – San Cosme, Corrientes-28 años- Productor Ganadero.

“Lo que más me gustó fue conocer las realidades en que viven. Conocer lugares. Ver cómo se organizan. La forma del grupo, cada vez que visitamos una comunidad escuchamos con respeto lo que la comunidad tenía para contar. Actitud de escuchar y entender la realidad local. Hubiera estado bueno tener más espacios de reflexiones e intercambio sobre temas puntuales (por ejemplo, oportunidades de crecimiento en territorio, y tener un espacio de construcción colectiva de desarrollo y reflexión cultural). Se vienen tiempos complicados. Qué cada uno de nosotros en nuestras comunidades seamos conscientes de los cambios que se puedan presentar, canalizar y organizar de la mejor manera a la comunidad para afrontar la situación compleja. Estar dispuestos a coordinar. Puede ser una oportunidad para los productores el valor que tomará la producción local”.

Facundo Vera – Añatuya, Santiago del Estero- 25 años- Criador de Cabras.

“Lo que más gustó fue el intercambio de ideas, saberes. Cómo estamos en nuestra zona y la difícil situación económica. Cómo hacer emprendimientos y salir adelante. Nos tratan bien donde visitamos. Qué estemos todos juntos y se sumen más. Conocer otras zonas”.

Silvana Flores – Saladas, Corrientes- 26 años- Productora Hortícola.

“Me gustó volver a participar de los espacios de jóvenes. Te das cuenta la fortaleza que tienen los jóvenes de la zona. Comparando con otros, uno valora. Faltó espacio. En realidad, los tiempos, falta un poco más para que se abra el debate, el dialogo. Salir de tu lugar te hace aprender un montón. Volver a hacer encuentros de jóvenes a nivel local. En la región, dos o tres localidades. Una o dos veces al año, pero de tres días. Ojalá que salgan proyectos para fortalecer a los que vienen trabajando y que se puedan sumar nuevos jóvenes”.

Rubén Ramírez – Tacuarendi, Santa Fe- 23 años- Carpintería.

“Haría más hincapié en hacer una mirada hacia dentro de lo que tenemos y tener claridad. Mirar el potencial que tiene cada grupo o cada provincia. Qué lo reflexionen localmente y con aportes de otros. Expectativa: que los proyectos estén funcionando el próximo año”. Refiriéndose al 2024.

Gabriel Soler – General San Martín – Chaco

“El encuentro con otros implica un crecimiento. Siempre se aprende. Conocer otras realidades, aporta mucho más. Es constructivo. A nivel de organización, y a nivel individual. Te hace valorar. Invitación a mejorar la comunicación. Cuando es espontanea es más rica. Generar publicaciones a través de las redes para visibilizar y movilizar. Usar WhatsApps para entrevistas y generar materiales en las redes. Encuentro de Avellaneda; las dinámicas tendían a nivel personal, y nosotros pensábamos en forma colectiva. Nos pensamos colectivamente, es una fortaleza… Pensar con otros nos va a sacar a flote. Qué el 2024 sea para movilizar y fortalecer cuestiones locales – Mesa Provincial – Mesa Regional. Poder implementar el fondo de jóvenes va a ser de gran ayuda. Las capacitaciones que se den en cada lugar será diferente según las demandas y necesidades. Poder transmitir desde donde viene cada uno. Andar a las corridas, las distancias”.

Conclusión:

A modo de conclusión el trabajo con las herramientas metodológicas; permitió acordar un plan de trabajo. Identificar dónde hay jóvenes organizados, ¿qué están haciendo y ver cómo se organizan nuevos grupos de jóvenes? Dinamizar el proceso de jóvenes acompañado desde Incupo, con la formación de un grupo promotor, integrado por personas que se destacan por su participación y compromiso en los espacios para jóvenes y ruralidad.

Se reflexionaron propuestas de desarrollo: a través de espacios de participación que promueven el fortalecimiento de emprendimientos de jóvenes estableciendo criterios a través del debate y la reflexión orientada al arraigo y el desarrollo rural. Propiciando herramientas organizativas de carácter local, provincial y regional. Impulsando y fortaleciendo emprendimientos para mejorar los ingresos y la calidad de vida de los Jóvenes.

Asimismo, este proceso tiene grandes desafíos por delante. Desafíos propios de la juventud y los contextos rurales, apremiados por las características del contexto, principalmente las condiciones ambientales derivadas del cambio climático y las económicas, como consecuencia de la crisis que atraviesa el país, como el desafío de realizar esta investigación.



[1] Maldonado Laura. Licenciada en Cooperativismo. Asesora Técnica de INCUPO e INAFCI. Rosario, Santa Fe.

[2] Canteros Alicia Catalina. Asistente Social. Cursante Maestría en Desarrollo Rural UNAM. Santa Ana, Corrientes.

[3]Pandemia y jóvenes en territorios rurales de Argentina - Laura Alcoba, Maria Noelia Salatino, María Florencia Chavez, Leticia González y María Belén Quiroga Mendiola-2021

[4] Informes intitucionales de INCUPO – Documento de planificación de actividades 2022

[5] Son varios autores que los sostienen, pudiéndose consultar: Moschén 2000; Paira 2000; Kessler 2005; González Cangas 2003; Caputo 2003; Chaves 2009; González y Gómez Benito 2002; Díaz Méndez 2005 y 2010.

[6]Pandemia y jóvenes en territorios rurales de Argentina - Laura Alcoba, Maria Noelia Salatino, María Florencia Chavez, Leticia González y María Belén Quiroga Mendiola-2021

[7] La escuela rural y su influencia frente a las condiciones de vida de niñas, niños y adolescentes en situación de trabajo infantil en el cinturón Frutihortícola del Partido de General Pueyrredón. Un estudio de caso Autoras: Dahul, María Luz. Labrunée, María Eugenia.

[8] Juventudes en la ruralidad argentina. Enfoques, experiencias y perspectivas teórico-metodológicas. Bares, Aymará, Hirsch. María Mercedes. Roa, María Luz.

Bibliografía de la ponencia

-          Pandemia y jóvenes en territorios rurales de Argentina - Laura Alcoba, Maria Noelia Salatino, María Florencia Chavez, Leticia González y María Belén Quiroga Mendiola-2021

-          Informes intitucionales de INCUPO – Documento de planificación de actividades 2022

-          Pandemia y jóvenes en territorios rurales de Argentina - Laura Alcoba, Maria Noelia Salatino, María Florencia Chavez, Leticia González y María Belén Quiroga Mendiola-2021

-          La escuela rural y su influencia frente a las condiciones de vida de niñas, niños y adolescentes en situación de trabajo infantil en el cinturón Frutihortícola del Partido de General Pueyrredón. Un estudio de caso Autoras: Dahul, María Luz. Labrunée, María Eugenia.

-          Juventudes en la ruralidad argentina. Enfoques, experiencias y perspectivas teórico-metodológicas. Bares, Aymará, Hirsch. María Mercedes. Roa, María Luz.