Saberes y aprendizajes en contexto de pospandemia. Reflexiones de jóvenes migrantes acerca de la educación en tiempos de aislamiento

SP.31: Procesos educativos en contextos de migración y desigualdad. Experiencias formativas, identificaciones y relaciones generacionales

Ponentes

Nombre Pertenencia Institucional
Verónica Hendel UNLu-CONICET-UBA

Cuando el tiempo se detuvo

“Stress”, dejar de “hacer las tareas para trabajar”, “falta de motivación” y “estar triste todo el tiempo” son solo algunos de los modos en los cuales niños/as y jóvenes que, en su mayoría, forman parte de familias migrantes y residen en el conurbano bonaerense describen las dificultades que atravesaron durante la pandemia y el aislamiento del año 2020 y parte del 2021. Aquel momento en que el tiempo pareció detenerse y, junto con él, la posibilidad de asistir a la escuela. Hay quienes califican este acontecimiento como “la mayor migración de la historia”: una migración de las aulas físicas a las virtuales (Dussel, 2020). Sin embargo, en contextos de desigualdad esa supuesta migración devino en una pérdida de vínculo con las instituciones escolares, en algunos casos en forma parcial y en otros total, y en una transformación profunda de las formas de vida. En este escrito nos proponemos realizar una reflexión acerca de las formas que han adoptado las desigualdades en situación de pandemia en el contexto nacional y en el conurbano bonaerense, en particular, con cierto énfasis en la perspectiva juvenil y de lxs adultxs con hijxs escolarizadxs. Nos interesa, en especial, analizar las dificultades que la población migrante en la Argentina, en general, y en la provincia de Buenos Aires, en particular, debió enfrentar para acceder al derecho a la educación, en un marco más amplio de desigualdades que resulta indispensable considerar para comprender lo sucedido.

De derecho a privilegio

El contexto de pandemia y Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) conllevó el desarrollo de una modalidad de educación a distancia que supuso nuevas dificultades y retos sin precedentes en el ámbito educativo. El acceso a la educación formal en este contexto se vio limitado por las posibilidades de acceder a internet y condicionado por las posibilidades de las familias y comunidades de acompañar a lxs niñxs y jóvenes en su proceso de aprendizaje. Si bien desde el Estado se desarrollaron cuadernillos de actividades que se distribuyeron en las puertas de las escuelas, de forma mensual, de mano en mano, junto con la entrega de alimentos, y se difundieron programas de televisión educativos, la falta de contacto cotidiano con lxs docentes tuvo considerables consecuencias que luego trataron de paliarse a través de políticas públicas específicas, como los programas ATR y ATR+. Entre otras consecuencias, cabe mencionar el aumento del abandono escolar, la dificultad para realizar aprendizajes significativos y el acrecentamiento de situaciones de depresión, stress y angustia. Muchas de esas consecuencias extienden sus efectos hasta la actualidad.

A la virtualización de la educación debemos sumar una variedad de situaciones que complejizaron aún más el acceso a la educación formal de la población migrante. Por un lado, las economías de las familias migrantes se vieron fuertemente afectadas a partir de la prohibición de la venta callejera y el cierre de comercios que no son de primera necesidad. En algunas zonas de la provincia de Buenos Aires, el control de las fuerzas de seguridad sobre los comercios de bienes no elementales y la venta callejera se exacerbó aún más de lo habitual, siendo los comerciantes, en muchos casos, migrantes sin posibilidades de acceder a la ayuda gubernamental (IFE) debido a su situación legal.

En algunos barrios de la provincia de Buenos Aires con una importante población migrante, la ayuda alimentaria que propiciaban las escuelas a través de las autoridades provinciales y locales no resultó suficiente y se registraron casos de madres a las cuales sus “patrones” no las dejaban retirar los bolsones por encontrarse en horario de trabajo. La frase “la continuidad pedagógica es una mentira”, pronunciada en dicho contexto por una de las directoras del nivel secundario con las cuales trabajamos, resume drásticamente algunos de los aspectos de la situación que atravesaron y atraviesan las escuelas ubicadas en los barrios más vulnerables. No se trata de una crítica a las políticas educativas, sino de la constatación de un límite: la profunda desigualdad que este contexto ha puesto en evidencia, también expresa un objetivo claro: la necesidad de sostener el vínculo. El problema es que este objetivo se dificulta cuando la mirada sobre las familias se individualiza y la posibilidad de construir una propuesta educativa propia, situada, y consensuada entre todos los actores escolares se torna sumamente difícil. Probablemente ese sea el mayor desafío en la actualidad, en esta suerte de “regreso a la normalidad”, pero para ello resulta necesario saber dónde estamos parados, hacer una lectura crítica de lo sucedido.

Las cifras de la desigualdad

Los resultados de la Primera Encuesta Nacional Migrante (ENMA, 2020), realizada por la Red de Investigaciones en Derechos Humanos del CONICET y un conjunto de organizaciones de migrantes, confirman algunas de las dimensiones de las nuevas desigualdades o profundización de desigualdades preexistentes a las cuales hemos hecho referencia. En cuanto a las principales estrategias desarrolladas por las instituciones educativas para sostener la continuidad pedagógica de lxs hijxs, se destacan: el uso de plataformas (reuniones virtuales, correo electrónico y redes sociales, en un 48%), teléfono celular/fijo (Whatsapp, 42%) y otras que incluyeron los cuadernillos digitales y en papel (2%). Estos datos confirman que el acceso a la educación pasó a estar mediado por diversas herramientas tecnológicas e internet. Al respecto, no resulta menor que el 8% de las personas encuestadas haya señalado que sus hijxs no pudieron sostener la continuidad pedagógica durante la pandemia.

En línea con lo señalado anteriormente, un 62% señaló que sus hijxs enfrentaron dificultades para sostener la continuidad pedagógica. Entre las principales dificultades, se mencionaron: limitaciones para acompañar a sus hijxs en la realización de las actividades (22%). Dentro de las limitaciones para acompañar a sus hijxs en la realización de las actividades, cabe destacar la falta de condiciones adecuadas en el hogar.

Por otra parte, el acceso a internet en el contexto de educación a distancia requiere una atención especial: el 35% de las viviendas de adultes con hijxs que respondieron la ENMA afirmaron carecer de acceso a internet, aspecto que ayuda a comprender con mayor profundidad las dificultades ya analizadas, al mismo tiempo que plantea la imperiosa necesidad de políticas públicas que adviertan y se orienten a paliar esta desigualdad incluso en el marco del actual regreso a la presencialidad.

En una encuesta realizada a jóvenes del distrito de Tres de Febrero, en la provincia de Buenos Aires, que en su mayoría forman parte de familias migrantes y cursan el nivel secundario, éstos han manifestado que durante el ASPO se vincularon con sus docentes a través de celulares, dispositivos que en muchos casos compartían con otros miembros de su familia, que su acceso a internet dependía de la carga de datos (es decir, del dinero disponible) y que muchos de ellos estaban realizando actividades laborales para tratar de paliar la difícil situación o que tenía familiares a su cargo. En dicho contexto, también aumentaron los casos de jóvenes que atravesaban situaciones de depresión o conflictos familiares de gravedad. Por último, cabe señalar que la irrupción de la vida doméstica en la esfera de lo público a través de la comunicación virtual supuso para muchos de estxs jóvenes una situación de exposición inusual de sus condiciones de vida a través de la cámara de sus celulares, que se tornó aún más compleja en el contexto de exacerbación del racismo y la xenofobia que caracterizó al periodo de ASPO.

Tal como señalan estudios recientes, la situación de aislamiento y pandemia ha planteado nuevos desafíos para el sistema educativo. A su vez, los resultados de la ENMA muestran las desigualdades que se superpusieron con las ya existentes, dificultando aún más el acceso a la educación de la niñez dentro de las familias migrantes. Por otra parte, la situación educativa de lxs niñxs y jóvenes que forman parte de familias migrantes no puede analizarse de forma disociada de otros aspectos centrales, tales como el acceso a la regularidad documentaria, al trabajo, a la vivienda y a los servicios básicos de lxs adultxs a cargo.

Más allá de la escuela: aprendizajes en pandemia

“Aprendí a cocinar”, “a respetar mis emociones”, “a cortar el pelo”, “Descubrí que me gusta leer”, “Aprendí cosas que yo no conocía de mí mismo”, “Escuché más géneros musicales y encontré mis favoritos”, “tocar un poco la guitarra”. El tiempo de ASPO ha sido un periodo de transformaciones profundas y, también, de nuevos aprendizajes. Así lo demuestra un ejercicio de reflexión que hemos realizado en septiembre de 2021 con jóvenes de escuelas secundarias de Tres de Febrero, que en su mayoría forman parte de familias migrantes. Si bien los debates sobre las consecuencias del ASPO vinculados al derecho a la educación tienden a centrarse en la potencialidad, o no, de las nuevas tecnologías, en cómo recuperar lazos con la población que se desvinculó de las instituciones educativas y en los contenidos a “recuperar”, hay un campo menos explorado que se relaciona con aquellas prácticas y saberes que tuvieron lugar “más allá de la escuela”. Precisamente, debido a una serie de situaciones inesperadas que el ASPO generó. Entre ellas, cabe mencionar el disponer de más tiempo libre, el estar más tiempo en familia o con aquellas personas que convivimos y el no poder, durante largos periodos de tiempo, salir de nuestras viviendas más que para realizar actividades “esenciales”.

Incluir en el debate sobre el acceso al derecho a la educación de la población migrante esta otra dimensión del tiempo de aislamiento supone preguntarse por las jerarquías de saberes que atraviesan a las instituciones educativas, así como por las formas en que los contenidos formales se vinculan, o no, con aquellos aprendizajes que tienen lugar por fuera del tiempo escolar y que, en muchos casos, son sumamente significativos para las familias y comunidades. A su vez, enlaza los debates actuales con otros de más larga data tales como aquellos vinculados a la distinción, a veces explícita y otras no tanto, entre la naturaleza y el valor de los saberes que se adquieren en un contexto y en el otro, las posibilidades de dialogar entre sistemas de conocimientos distintos, así como el reconocimiento de la existencia de comunidades epistémicas que construyen sus propias nociones sobre lo que es saber y enseñar. Tal vez aquí radiquen algunas de las potencialidades de un tiempo sombrío y de profundización de las desigualdades que también ha sido, paradójicamente, un tiempo de surgimiento de nuevas prácticas y aprendizajes. 

Bibliografía de la ponencia

Dussel, Inés, Ferrante, Patricia y Pulfer, Darío (2020). Pensar la educación en tiempos de pandemia: entre la emergencia, el compromiso y la espera. CABA: UNIPE Editorial Universitaria.

Hendel, Verónica (2022). Migración, desigualdades y aprendizajes en tiempos de pandemia y aislamiento. Movimientos migratorios Sur-Sur : Fronteras, trayectorias y desigualdades no. 4 : niñeces y adolescencias migrantes en América Latina : entre desigualdades y derechos. Buenos Aires: CLACSO:

Penchaszadeh, Ana Paula, Nicolao, Julieta y Debandi, Natalia (2021). Anuario Estadístico Migratorio de la Argentina. CABA: CONICET.