¿Cómo quebramos las cadenas?: Del reclamo popular a la defensa de la nación

SP.44: Democracia en peligro: proyectos políticos en disputa y alternancias en gobiernos latinoamericanos – ¿Qué hay de nuevo?

Ponentes

Nombre Pertenencia Institucional
Pablo Camacho Spositto Facultad de Humanidades y ciencias de la educación

Para la jornada de hoy les propongo discutir algunos avances reflexivos sobre mi investigación de maestría sobre un grupo anti-género de Montevideo, Uruguay.

Este grupo ha cobrado cierta relevancia política en el último año debido a la problemática en relación con el agua y su potabilidad, que vivió la zona sur y este de nuestro territorio.

Es bueno aclarar que el trabajo de campo aún está en proceso, aunque ya se han realizado observaciones en manifestaciones, marchas, cortes de calle y diferentes reuniones de referentes, así como entrevistas con distintos miembros del grupo, que aún se están desarrollando.

Antes de comenzar a hablar sobre el grupo en cuestión, es de importancia presentar un marco político y social de nuestro país en las últimas dos décadas del siglo XXI, algo que permite comprender el contexto en que nace el grupo.

En marzo del año 2005 se da un cambio de importancia en nuestro país, por primera vez asume la presidencia un partido político fuera de los llamados partidos tradicionales y que podemos llamar de derecha: los partidos Blanco y Colorado, dándose la Victoria del Frente Amplio (Broquetas y Caetano, 2023). La asunción del Frente Amplio, no solo significo el corte del bipartidismo político, sino que también, la oportunidad de un partido de centro izquierda de gobernar nuestro país.

Vale recordar que el Frente Amplio – Encuentro Progresista – Nueva mayoría, como se llamó cuando logro la Victoria en 2005, se mantuvo en el gobierno hasta el año 2019 ganando tres elecciones consecutivas, y obteniendo mayorías en las cámaras en las tres.

En el año 2007, comienza el funcionamiento de la primera planta generadora de pasta de celulosa en la ciudad de Fray Bentos, Río Negro, y mientras en el año 2017 se firma un segundo contrato entre la empresa UPM de origen finlandés y el estado uruguayo para crear otra planta.

Durante la instalación de la primera planta muchos grupos ecologistas de nuestro país y de Argentina, (recordemos que la planta de Fray Bentos comparte y utiliza aguas del Rio de Uruguay) protestaron ante su instalación cortando el puente internacional General San Martín que une las ciudades de Gualevaychu y Fray Bentos.

Desde el lado uruguayo los principales medios de comunicación, en particular con un amplio corte nacionalista, apuntaron el tema como un problema político diplomático del gobierno argentino que no recibió la inversión de la planta y ante lo cual de manera revanchista apoyaban los cortes de puentes del lado argentino (Idem).

En cuanto a la firma del Segundo contrato, comienzan a aparecer con fuerza en nuestro país grupos de diversa índole contrarios a estos, en especial uno que busca mediante, primero varias acciones legales y pedidos de amparo, y luego el impulsar una consulta popular la anulación de estos, este grupo se autodenomino Uruguay Soberano.

En palabras de uno de sus fundadores:

“Vimos que se estaban negociando cosas a nivel político que no eran convenientes para el país. Venia una empresa europea a llevarse nuestros recursos, el agua, y no nos daban nada a cambio. Ni los impuestos pagan acá…” 

Este grupo logra captar a varios exvotantes y militantes descontentos con la gestión del Frente Amplio al mando de Estado Uruguayo. En especial de sectores de izquierda que veían que los gobiernos de Vázquez y Mujica habían “traicionado” a sus votantes.

Marcos es un militante de Uruguay soberano con el cual hable durante una manifestación en defensa del agua frente la Torre Ejecutiva, sede del poder ejecutivo, y me planteo lo siguiente:

“Yo soy de izquierda, pero de la vieja izquierda. No de esta que se vendió cuando gano las elecciones. Vos los ves y se abrazan con Estados Unidos, te acordes cuando Tabaré se abrazó con Bush, mira si la izquierda se va a vender así al globalismo…”

 

En el año 2019, el Frente Amplio pierde el gobierno en unas elecciones muy reñidas contra la coalición de partidos de derecha llamada multicolor.

Dentro de esta coalición se encontraban los partidos tradicionales, Blanco y Colorado, el Partido de la Gente del empresario Edgardo Novick, el Partido independiente, y el Partido conservador y con vínculos militares Cabildo Abierto del ex comandante general del ejército Guido Manini Ríos.

Esta victoria significo el regreso de la derecha liberal a gobernar nuestro país, proponiendo medidas que significaron un amplio retroceso en relación a las libertades y derechos del periodo de frenteamplista con por ejemplo las propuestas dentro de la ley de urgente consideración (LUC), un paquete de más de 300 nuevas leyes y modificaciones al marco normativo nacional (De Boni, I., Delacoste, G., Naser, L., Outeda, L., León, D., Pérez, S. y Sánchez, G., 2019).

El 13 de abril de 2020, en el marco de la pandemia del SARS COVID 2, el gobierno del presidente Lacalle Pou, dictamina la emergencia sanitaria.

Entre las medidas adoptadas se limitó la circulación en la vía pública, las reuniones de más de 10 personas, la implementación del teletrabajo en algunos ámbitos, la suspensión de las clases presenciales, entre otras.

La emergencia sanitaria se mantuvo hasta abril del 2022 aunque en la práctica las medidas fueron tan suavizadas que ya muy poca población la mantenía en vigor.

Pero aquí quiero hacer un alto en dos medidas que se tomaron: la vacunación y el uso de tapabocas.

En cuanto al uso de tapabocas fue obligatorio en todos los espacios públicos, aunque varios referentes políticos olvidaban hacerlo y fueron filmados en público sin el mismo. Vale recordar que al poco tiempo de decretar la emergencia sanitaria se vio a nuestro presidente comiendo en un lugar de comida rápida sin respetar la normativa indicada.

Lo relativo a la vacunación tampoco estuvo exento de polémica, desde el gobierno central se mantuvo en discusión la obligatoriedad de esta, incluso, varios jerarcas declararon que no era necesario que las personas se vacunen, teniendo que retractarse en varios casos. 

A finales del año 2020 y principios del 2021 la farmacéutica Pfizer firma un contrato con el gobierno uruguayo para que puedan llegar las vacunas a nuestro país, contrato que en principio permaneció secreto y hasta el día de hoy no se conoce en su totalidad.

La firma de estos contratos fue tomada por el movimiento Uruguay Soberano, como una nueva invasión de intereses extranjeros, lanzando una campaña de recolección de firmas a nivel nacional con el fin de reglamentar una reforma constitucional donde se anulen los contratos con UPM y con Pfizer.

Con esta propuesta, logra unir a sus filas a muchas personas antivacunas, que proponen que la pandemia fue un plan de la elite global para dominar a la sociedad.

Para terminar con esta introducción sobre el movimiento creo conveniente presentar el ultimo impulso que logro.

Durante el año 2023 nuestro país sufre una crisis hídrica en la zona sur y este. La falta de lluvias sumadas a varias causas externas como internas afectaron el suministro de agua potable corriente proveniente de la cuenca del río Santa Lucia, principal fuente para estas zonas. Esto hizo que se deba mezclar agua dulce con agua salada del río de la Plata, provocando un cambio en el sabor del agua y afectando la su potabilidad.

Ante esto Uruguay soberano tomo fuerza en su causa, marcando que se está vendiendo el agua potable a una empresa extranjera como UPM mientras hay problemas de suministro interno.

Así logra posicionarse como uno de los principales grupos de nuestro país en reclamo por el agua, aumentando de forma exponencial su visibilidad y numero de integrantes a nivel nacional.

 

Discurso

Como marca el discurso sobre la defensa del agua (así lo marco el colectivo), establece que la soberanía del país está siendo atacada, ya que se piensa dar gratis agua a una empresa extrajera mientras no hay un correcto suministro para la población uruguaya, comenzando un saque de los recursos nacionales.

La soberanía y el globalismo son dos ejes principales en la discursividad de los miembros de Uruguay Soberano.

En una reunión del grupo, Nicolas, uno de sus fundadores define al globalismo como:

“la elite mundial. Son un poder transestatal que no lo ves, está en Black Rock, son los Soros, las sociedades anónimas… quieren controlar todo y no les sirve que existan los estados (…) la soberanía se traslada del estado nación a estos delincuentes, es algo siniestro”

Al salir de la reunión hablo con Blanca, y le consulto que es eso del globalismo, y me dice:

“¿Mira hay un macro poder económico que quiere dominar y marcar una agenda política a todos los estados, ya nos metieron las vacunas y el tapabocas, algo que no estaba probado… que sabes que había ahí en lo que le metieron a la gente?... la agenda de genero ahí tienes un ejemplo, nos vienen a imponer eso que no es nuestro, es algo extranjero.”

En una reunión unos días después mientras discutimos sobre como el globalismo está presente en el Uruguay, Esteban dice:

“Yo lo veo día a día, cuando dicen que se puede cambiar de sexo, ningún humano puede cambiar de sexo, es un ataque a lo humano. No voy a permitir que él se apodere de lo político estos hijos de puta”

Ante lo cual contesta Miguel:

“Es un proyecto de reorganización social donde nosotros sobramos (…) Hay que sacar al ser humano de la ecuación. La ideología de genero pasa por la no reproducción, perder la esencia. Por eso debemos defender la soberanía para que el poder supranacional no se apodere de nuestros recursos de lo nuestro, de nosotros. Vienen por el agua, pero también se van a llevar nuestra cultura por eso hay que defender la soberanía”

Le consulto que es la soberanía, a lo cual me responde “es la capacidad de los países de decidir, que no te impongan las cosas, defender tu cultura, por ejemplo, vos Tenes esta baldosa, y es tuya, si yo te la saco vos la vas a defender. ¡Eso es la soberanía que puedas decidir sobre la baldosa! No que firmen un contrato secreto para sacartela”

Estos planteos podrían ingresan en lo que se conoce como teorías conspirativas, las cuales podemos definir como su principal planteo la existencia de complots perfectos, universales y sin límites en el tiempo y el espacio. Las “teorías de la conspiración” involucran a múltiples participantes de todos los estratos y esferas, como políticos, policías, empresarios, militares, intereses extranjeros, medios de comunicación, alienígenas, en fin, todo lo que se pueda imaginar. Los conspiradores son tan poderosos y hábiles para proceder en secreto que su capacidad de infiltración es casi infinita. Las “teorías de la conspiración” involucran maquinaciones perfectas concebidas desde hace décadas, siglos e incluso milenios. No se trazan una meta humilde o concreta, sino que presuponen confabulaciones absolutas cuya meta es alterar por completo el orden establecido y poner al planeta entero en manos de los complotistas (Crenzel, 2021).

Como vemos en las palabras de quienes integran Uruguay Soberano, el globalismo, es un poder supranacional que no está localizado claramente más que en sociedades anónimas, y esta escondido en las “sombras” para atacar la soberanía del país invadiendo desde el plano ideológico y económico.

La pandemia fue una creación de esta elite global para mantener el dominio mundial y generar un mayor estado de control, por eso es una falsedad, no se buscan elementos científicos que contradigan esta teoría, y si lo hacen es porque una elite global lo financio o modifico.

Las conjeturas no pueden ser falsables debido a que se rechazan los argumentos contrarios. Esto genera un sistema argumentativo que no permite la crítica, un círculo que se autoalimenta y da certezas de tener convicción de estar en lo correcto. No importan cuantas veces se intente someter a pruebas los argumentos siempre van a lograr escapar.

El género es visto por los integrantes de este movimiento, como un elemento de invasión extranjera que vienen a modificar las tradicionales y la cultura de la nación, e implantar un nuevo modelo. Pero este modelo es visto como el fin de la humanidad en pos de una elite mundial que ataca a la heterosexualidad y la nación uruguaya.

El avance de la ideología de género y el feminismo es visto como una catástrofe a nivel mundial, y su combate se debe hacer radicalmente, ya que se busca promover la homosexualidad y el final de la familia (Cornejo-Valle y Pichardo, 2017).

Se establecen ciertos marcos de poder que limitan la concepción del ser y por lo tanto los mecanismos que producen qué vida es valorable y cual no (Butler, 2009). Surge con fuerza en el discurso de este grupo, el accionar hacia todo lo que atente contra la moralidad tradicional heteronormativa para transformarlo en un enemigo a combatir bajo el precio de perder la armonía social y la familia. Esta creación de enemigos supone el ejercicio de la tecnología del biopoder foucaultiano, quien en su base permite decidir y distribuir la muerte (Mbembe, 2011). Así, cualquier medio es válido para modificar la conducta, incluso la represión y el control de los cuerpos. 

La ideología de género se apoya en un complot mundial que busca bajar el número de hombres y mujeres para disminuir la población mundial. El movimiento feminista y LGBTIQ+ buscan destruir la familia con un discurso de odio. Con este planteo, se argumenta la idea de defender la heterosexualidad es la única vía de supervivencia de la especie humana y mantenimiento de la familia. La familia debe ser protegida al ser el primer contacto y base de la sociedad, por esto, no debe ser tocada por las políticas estatales y defendida.

Como marca Stefanoni (2021), al ver al presente y al futuro como una amenaza para ciertos grupos lo más sensato y seguro es defender lo que hay, las instituciones que tenemos, el estado que tenemos, los roles de género que tenemos, por ello podemos pensar que para Uruguay Soberano el movimiento feminista, como las luchas de género, el movimiento obrero, la llamada por ellos, falsa izquierda, o cualquier otro elemento que proponga una modificación del sistema social es visto como un espacio de desafío a las tradiciones y la cultura uruguaya por lo tanto un ataque a la soberanía del país que debe ser combatido  en defesa de nuestro Uruguay, en palabras de Martina, una integrante del grupo, “somos como los 33 orientales, defendemos a nuestros país.”

Como marque al principio de este encuentro, esta investigación está en proceso y estas reflexiones son parciales y limitadas al punto en que se encuentra el trabajo, pero muestran a un movimiento que posee reclamos de vital importancia para nuestra sociedad como son la defensa de los recursos naturales del país, así como la denuncia del secretismo político pero el grupo funciona como un espacio de eco para los discursos anti-género, antifeministas, de un nacionalismo conservador que busca mantener un sistema social de opresión y discriminación.


Bibliografía de la ponencia

Fuentes de la ponencia

Bibliografía

 

·         Broquetas, M. y Caetano, G. (2023) “Historia de los conservadores y las derechas en el Uruguay, Tomo 3: Pasado reciente, legados y nuevas realidades”, ed. de la Banda Oriental, Montevideo.

 

·         Butler, J. (2009), “Marcos de guerra”, Ed. Paidos, Buenos Aires.

·         Cornejo-Valle, M. y Pichardo, J. (2017), “La ideología de género frente a los derechos sexuales y reproductivos” en Revista Cuadernos Pau, n° 50.

·         Crenzel,E. (2021) “Las teorías conspirativas en america latina: entre la historia y la política”, en revista de Mexicana de ciencias politicas, ed. UNAM, Mexico.

·         De Boni, I., Delacoste, G., Naser, L., Outeda, L., León, D., Pérez, S. y Sánchez, G. (2019), “La Reacción: Derecha e incorrección política en Uruguay”, ed. Estuario, Montevideo.

·         Mbembe, A. (2011), “Necropolitica”, Ed. Melusina, Barcelona.

·         Stefanoni, P. (2021), “¿La rebeldía se volvió de derecha?”, ed. Siglo veintiuno, Buenos Aires.