Ciudades desiguales, informales y fragmentadas. El caso de dos localidades del municipio de La Matanza

SP.12: “Hacer y habitar” la ciudad latino-americana contemporánea

Ponentes

Nombre Pertenencia Institucional
LORENA LUZ PEREZ UNLAM
ALICIA LEZCANO Unlam
Noelia Fernandez
Daiana Romero

La Región Metropolitana de Buenos Aires. comprende una distribución sociodemográfica y geográfica que ha mutado en las últimas décadas. Es necesario recordar que durante la década de los ´90 se consolida una tendencia que había comenzado en este período y que consistió en predominio entre los sectores medios-altos y altos a la conformación de urbanizaciones cerradas que se concentraron en la segunda y la tercera corona.  Esto es, durante la convertibilidad la suburbanización de las élites se triplicaron (Torre, 2001).

En el mismo período se produce, y, casi, en simultáneo, la segregación residencial estructural en asentamientos y villas de emergencia de los grupos más vulnerables de la estructura social. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires las villas aumentaron de 1,7% al 3,9% de la población total, mientras que en los partidos del conurbano el porcentaje de residentes en villas y asentamientos paso de 5,2% a 6,9% (Cravino, 2008).

Estas reconfiguraciones territoriales imponen un cambio en los comportamientos de la población entre los que se puede observar los que implican la movilidad, entendiendo a este como el traslado de la población, por diferentes geografías de la Región Metropolitana de Buenos Aires (RMBA).

En las grandes ciudades Latinoamericanas  en las dos últimas décadas se han producido procesos de renovación urbana, rehabilitación, revitalización en barrios centrales o pericentrales o zonas degradadas, implicando la sustitución de usos y habitantes de clase trabajadora y/o bajo estatus por grupos de mayor poder adquisitivo y usos destinados a clases medias y altas; lo que ha venido a denominarse “gentrificación”, “ennoblecimiento” o “elitización” por parte de diversos autores (Herzer, citado por Zapata. Diaz, Diaz Parra 2018).

En el caso de RAMBA es en la década de 1990 que se produce un cambio significativo en los patrones de urbanización de la región,  se asiste al avance de un proceso de metropolización que incluye como parte de la región a las áreas urbanizadas de los partidos de la tercera corona y que paralelamente impulsa su suburbanización a través de la acción de los desarrolladores inmobiliarios y los sectores de altos ingresos quienes bajo nuevas formas residenciales -barrios cerrados, clubes de campo- se mudan a la periferia. Estos se corresponden con el rediseño de la red de autopistas metropolitanas y la consecuente expansión del transporte privado que sostuvo el desplazamiento de dichos (Di Virgilio y Vio 2009)

La Matanza al igual que muchos de los partidos del conurbano bonaerense surgieron siglos atrás con la lógica que implicaba la constitución del Estado Nación, el mercado interno y la extensión del ferrocarril.  El centro de la actividad económica lo constituía y lo constituye la capital, donde se ubicarían todas las terminales ferroviarias y portuarias, quedando intersticios que más tarde se irían ocupando en las proximidades, como es el caso del municipio de La Matanza (Cravino, Del Rio, Duarte S/F).

Entre mediados del siglo 19 y las primeras décadas del siglo 20 el dinamismo agropecuario e industrial se vio acompañado por una fuerte ampliación de la infraestructura ferroviaria y la pavimentación de la Ruta Nacional N°3, lo que potenció la urbanización de las localidades lindantes a las redes de transporte (Pomés, 2013; Agostino, 2013; Bareiro Gardenal, 2020)

Así se fueron poblando distintas localidades como Aldo Bonzi, Isidro Casanova, Rafael Castillo, Laferrere, González Catán Tapiales y Villa Madero. En este proceso comienzan a constituirse los primeros barrios populares o especialmente vulnerables. En la Matanza la primera villa de emergencia se establece en 1933. Durante la década de los ´60 y ´70 se observan grandes poblamientos, incluso en el comienzo del ocaso del proceso de sustitución de importaciones, se establecen el 66% de las mismas y el último gran emplazamiento se produce en 1990 (Lezcano, 2020). Los-trabajadores con relaciones laborales no formalizadas, temporarias o precarias son los que comenzarán a construir los "asentamientos marginales", ''villas de emergencia", ocupando tierras fiscales o privadas no ocupadas. Estas ocupaciones eran parte de una solución de emergencia al problema habitacional que imponía el proceso de industrialización (Torres, 1993).

Los barrios emergentes o populares presentan características especiales según el contexto en el que se constituyeron (expansión del proceso de sustitución de importaciones, ciclos de crecimiento económicos, formalización de planes de viviendas sociales, etc.), la localización fundacional del barrio, la existencia o no de traza urbana, la calidad de los materiales de las viviendas, los servicios disponibles - gas, electricidad, agua, cloacas, transporte, educación y salud- y la densidad de población.  Según se observen en mayor magnitud algunos de estos atributos se pueden clasificar tres tipologías: villa de emergencia, asentamiento y conjunto habitacional (Lezcano, 2017).

Los asentamientos son el producto del agravamiento de las condiciones de vida de los sectores populares, la destrucción del aparato productivo, el desempleo, el subempleo y la creciente pauperización de estos. Pero, especialmente, es la conjunción de factores que lo convierten en una forma diferente de ocupación del territorio:  En el caso de La Matanza, el primero de los factores tenía que ver con la erradicación de las conocidas “villas miseria” del ámbito de la Ciudad de Buenos Aires. La segunda, con la intervención en la organización de la ocupación de algunas ONGs y la tercera con la disposición del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires de negociar la tenencia de las tierras (Torres, 1993).

Según nuestras investigaciones, este tipo de ocupación irregular representa en el municipio de La Matanza, el 73%, el 19% son villas y el 8% son conjuntos habitacionales. El primer asentamiento se establece en 1950, durante las décadas del ´60 a los ´90 la ocupación de la tierra en este tipo de constitución fue regular, en promedio 12 barrios por década. A partir del 2000 y durante toda la década se establecieron entre 35 y 38 barrios. Estas ocupaciones tienen un componente migrante de países limítrofes muy importante.

En el municipio de La Matanza solo 8% de la ocupación irregular son conjuntos habitacionales, el primero se habitó en 1950. El 32% de los mismos se construyeron y habitaron entre 1970 y 1975. Lo que se puede advertir en la distribución de construcciones a lo largo de más de 5 décadas es la carencia de una política pública orientada a cubrir la demanda de viviendas de los sectores populares.

Entre Gonzalez Catán y Virrey del Pino (37,7% y 19,2% respectivamente) concentran la mayor cantidad de barrios emergentes. La ocupación en los barrios emergentes de La Matanza se ha realizado en el 45% de los casos en tierras municipales, el 20 % se distribuye en terrenos nacionales y provinciales y el 15% son tierras privadas. La infraestructura básica en los barrios se observa como muy deficitaria. Más del 50% de la población tiene problemas de agua y el 85% carece de cloacas. Casi el 50% de los barrios tiene una situación irregular con respecto a la conexión de energía eléctrica. El 92% usa gas de garrafa, en proporciones semejantes carecen desagües pluviales, un tercio tiene problemas con el alumbrado público, el 77% de los barrios emergentes no tiene pavimento.

Dinámicas de informalidad y desigualdad material y simbólica

Una de las corrientes más importantes que tratan de explicar el fenómeno de la metamorfosis del espacio urbano es la que observa como la territorialización impone una suerte de segregación o segmentación espacial que plasma la constitución de la estructura social y de ocupación desigual. Esto es un territorio que deja a los más pobres alejados de los servicios básicos, del mercado de trabajo, de la ayuda social, de la circulación de los recursos, etc. Un espacio que en el imaginario social es de riesgo intra -“fronteras” y peligroso para las interacciones sociales (Wacquant, 2000/2001/13; Auyero, 2001; Prévot-Schapira, 2002, Cravino, 2002/8, entre otros).

Según Gutiérrez y Reyes (2017) la desigualdad que se consolida en los ´90 muestra la distancia entre quienes más y menos tienen y la fragmentación territorial. Durante la década del 2000 la economía pasa por altibajos importantes, con algunas mejoras significativas que no equivalen un cambio en el patrón de desarrollo urbano, muy por el contrario, se profundiza la concepción de la ciudad excluyente. Ni siquiera el ciclo de expansión económica del período 2003-2007 sirvió para mejorar las condiciones de vida y habitabilidad en muchos de los municipios del RAMBA (Ciccolella y Bae, 2008), La Matanza parece un ejemplo concreto de esta situación. En este sentido, parece fundamental reflexionar sobre las ciudades segregadas y excluyentes. La segregación espacial afecta la cohesión social, naturaliza la desigualdad y favorece la construcción de identidades estigmatizantes (Auyero, 2001; Svampa 2001). Esta misma segregación hace que los residentes de los aglomerados periféricos no tengan la misma posibilidad de acceso a los recursos y los servicios, como por ejemplo la salud y la educación (Soldano, 2017).

La expansión informal en las ciudades hace decenios se viene estudiando en los países centrales y en los países en desarrollo (Grashoff, 2020; Chiodelli y Tzfadia, 2016; Roy y AlSayyad, 2004, citados por López Casado, 2022), se trata de un crecimiento asociado a la informalidad del mercado de tierras. No obstante, la informalidad del hábitat es un problema de las ciudades latinoamericanas que transciende las dinámicas de este tipo de mercado, y que se convierte en un proceso muy complejo (Masidda, citado por López Casado et. al). La informalidad, en el urbanismo, como categoría analítica se puede asociar a la irregularidad en la tenencia de la tierra (Ziccardi, 1977, Cravino, 1998/2006, Abramo, 2012). En los estudios nacionales y los latinoamericanos la nominación de ciudad informal esta más asociado a la emergencia no planificada de la ciudad capitalista (Massida, 2019). Por último, informalidad y su contracara la formalidad pueden ser pensadas como espacios urbanos, como categorías de actividades o grupos humanos (por ejemplo, el trabajo informal), como regulación/desregulación (por ejemplo, en relación a procesos de gobernabilidad), o como formas de conocimiento y experiencia. La idea de informalidad propuesta entonces ampliamente excede el mercado de tierras. (McFarlane y Waibel, citados por Massida et. al). Estas últimas dos definiciones son las que guían la investigación ya que nos permiten dar cuenta del tipo de ciudad desigual/informal que queremos estudiar.

La complejidad de la construcción en la definición está vinculada con la conformación y la consolidación de las urbanizaciones en el conurbano bonaerense, en general, y, con La Matanza en particular. En este sentido, nos parece importante retomar aquellas definiciones teóricas que como Vera (citada por Agüero, Perelman, 2019) propone pensar la ciudad como entramados materiales y simbólicos como formas de organización social y lo urbano como el modo de vida cotidiana. Esto como construcción social implica a las visiones del mundo, maneras de vivir, de sentir, de pensar y proyectar la ciudad y lo urbano; implica deseos, creencias, valores, mitos, relatos de lo que fue, es y debería ser la/ esa ciudad” (p. 147).  En síntesis, los imaginarios urbanos, entonces, hacen referencia a las tramas de sentido, construidas socialmente, que se organizan en creencias, valores, deseos y los modos en que se usa y se habita la ciudad. Son representaciones en situación y que tienen un referente en el espacio urbano (Gravano, 2016). Así, Las tramas urbanas adquieren sentido y conducen a prácticas sociales que configuran y reconfiguran el territorio a través de las interacciones e interrelaciones sociales complejas que dan sentido a la vida cotidiana de lo urbano.

Vera (2016) sostiene que todo fenómeno social forma parte de procesos de construcción social donde los sentidos emergen, se legitiman, institucionalizan y transforman a partir de las relaciones sociales, materiales y simbólicas que se desarrollan en determinado contexto espacio-temporal que implican aspectos económicos, históricos, políticos, legales, etc.. Agüero y Perelman (2019) adhieren a Vera cuando proponen que, para comprender la complejidad de las ciudades, debe atenderse a las dinámicas que las constituyen: actores que habitan, que circulan, que tienen intercambios, conflictos y negociaciones en un espacio apropiado de forma diferente, en uno de los tantos lugares que constituyen esta ‘ciudad’ de apariencia inabarcable. Comprender la ciudad como una construcción histórico-social requiere de un análisis interpretativo que pueda dar cuenta de las tensiones entre lo que se observa y las percepciones que los actores tienen sobre estos espacios.

El concepto de imaginarios urbanos permite dar cuenta del análisis de lo observable y permite comprender de la forma compleja de lo simbólico en el que las trayectorias de vida, las expectativas, los marcos de referencia e incluso los procesos socio-políticos de mayor escala confluyen en formas diversas de significar la ciudad. La ciudad es vivida en el sentido de Lefebvre (citado por Agüero y Perelman, 2019) por sus habitantes y construida entonces por estas experiencias y recorridos. Las interacciones y las interrelaciones se dan en el espacio en el que producen y se reproducen en lo material y simbólico.

En el caso de La Matanza implica una complejidad adicional porque en cada territorio (localidad, barrio, etc.) se redefinen las tensiones, las negociaciones, la formas de ocupar el espacio. Se trata un territorio complejo extenso y heterogéneo. En este sentido es necesario pensar sus localidades como lo expresa (Gravano citado por Skewes, 2016) un barrio es la construcción de residentes que se posicionan diferencialmente con respecto a una trama de dimensiones más complejas. El barrio es una realidad compleja a partir de la cual se vive la ciudad, resolviendo las contradicciones del estar entremedio, de salir y no querer salir. En palabras de Rosana Guber, “ni irse ni quedarse”. Es también un referente en el proceso de construcción de las identidades (p. 141) que hay que estudiar a partir de los actores sociales concretos, interrogándose acerca de la función ideológica que cumple en los sectores populares y de las razones históricas que dan cuenta de su existencia.

Territorios como los que comprende La Matanza en los que persisten altos niveles de desigualdad y de precariedad e informalidad laboral hacen necesario preguntarse por las condiciones estructurales que hacen posible su reproducción. Tratar de abordarlos es muy difícil ya que la información que aportan las fuentes oficiales, ya sean cartográficas, estadísticas, documentales, etc. son escasas u muchas veces nulas. De modo que es necesario pensar en abordajes de carácter cualitativo que faciliten aproximaciones más acordes a la realidad territorial (López Casado et.al). Estas líneas teóricas nos permiten aproximar desde lo simbólico y material de la construcción social en una realidad territorial que contiene barrios emergentes (asentamientos, villas, conjuntos habitacionales Cravino et. al.) a la que es necesario sumarle la informalidad que avanza sobre los barrios que eran de las clases obreras trabajadoras que, se fueron deteriorando/precarizando con el pasar de los años y las sucesivas crisis económicas sociales en nuestro país.  La escases de recursos de los hogares y la falta de inversión estatal hacen que la infraestructura sufra un deterioro que aumenta exponencialmente. No logran tener asfalto, luminarias o simplemente, el transporte público deja de pasar por problemas de circulación en calles de tierra que se inundan frente a débiles precipitaciones, la falta de servicios básicos esenciales (agua, cloacas, recolección de residuos) y la inseguridad son algunos de los elementos que se deben tener en cuenta a la hora de mirar las condiciones materiales que tienen miles de personas en los territorios matanceros.

Las interacciones y las interrelaciones en estos espacios están dadas en el marco de altos niveles de desigualdad, conflictividad, informalidad y precariedad laboral.

Lo cierto es que en estas últimas dos décadas la Región Metropolitana de Buenos Aires se configuró como un ámbito con fuertes heterogeneidades producto de una matriz social desigual y fragmentación, condiciones habitacionales precarias juntamente con consolidación de urbanizaciones informales y un mercado laboral que pone en evidencia una desigualdad estructural y socio-ocupacional persistente (Ciccolella y Bae, 2008; Bonfiglio, J. Márquez, A., 2019).

Informalidad, desigualdad, procesos de fragmentación sociolaboral, rupturas del imaginario social

En el proceso de investigación que hemos llevado a cabo entre 2022 y 2023  en el marco de un proyecto de investigación con sede en la UNLaM, observamos que la informalidad urbana, en el caso de las localidades seleccionadas en el municipio de La Matanza, se profundiza en la interacción de dinámicas que trascienden la expropiación y mercantilización de los territorios Fernandez Bouzo, Merlinsky, 2018). Es necesario pensar la ciudad “como forma material y simbólica, específica de organización humana y a lo urbano como modo de vida Vera (2016). Esto implica, como lo dijimos más arriba, observar las ciudades como visiones del mundo, maneras de vivir, de sentir, de pensar y proyectar la ciudad y lo urbano involucrando a sus habitantes quienes ponen en juego deseos, creencias, valores, mitos, relatos de lo que fue, es y debería ser la/ esa ciudad” (Vera et.  al).

Cuando nos planteamos esta investigación nos formulamos algunas preguntas que se hacían esenciales para comprender de que tipo de procesos en lo urbano correspondían a un territorio tan vasto como La Matanza[1], una de las preocupaciones principales era saber sí, se trataba de un municipio cuyo proceso de fragmentación y desigualdad hacía que progresivamente sus habitantes empeoraran sus condiciones de vida -educativas, laborales, sanitaria y de hábitat. Sí, en un contexto de fragmentación y desigualdad era posible encontrar un mercado laboral local de productos y servicios adaptado a las condiciones de este tipo de ciudades; cuál era la percepción los habitantes del municipio inmersos en dinámicas crecientes de fragmentación, desigualdad e informalidad; y, por último, cuáles son las políticas de Estado local que promueven un proceso de mejoramiento de las condiciones de habitabilidad de la población

La primera decisión metodológica que debimos tomar fue la de seleccionar dos localidades de las 15 que conforman el municipio.  La selección fue el producto de las lecturas del equipo y de un sistemático trabajo de campo etnográfico realizado durante los primeros meses de ejecución del proyecto. Las localidades seleccionadas fueron Gregorio de Laferrere que concentra el 14% de la población del municipio y San Justo que representa 7,6% y es la sede administrativa del mismo. Ambos espacios urbanos presentan características particulares que nos proponían detener la mirada en los entramados que allí se generaban y que empezaban a dar cuenta de las ciudades desiguales que habíamos empezado a reconocer.

De las observaciones y entrevistas realizadas surge que en la zona céntrica de San Justo los veci-nos cuentan con todos los servicios esenciales (luz, gas natural, agua potable, cloacas, luminarias, etc. ), las viviendas son en su mayoría de material con losas en los techos, las calles se encuentran asfaltadas, y la red de transporte público es amplia y tiene buena frecuencia de circulación. Sin embargo, dentro de la localidad de San Justo, al alejarnos y adentrarnos en la zona residencial; los domicilios siguen contando con todos los servicios, pero las viviendas se tornan más precarias, con falta de mantenimiento, hay calles sin asfaltar con lo cual la movilidad en transporte público se dificulta. Esto último se advierte en el trabajo de campo y aparece entre las manifestaciones de los vecinos entrevistados y de los reclamos que se plasman en la matriz de noticias que hemos construido durante el primer año de proyecto. En las noticias cotidianas de los periódicos locales, que se publican en la sección de “sociedad” dan cuenta de los problemas por falta de infraestructura como asfalto e inundaciones frente a lluvias de baja intensidad, esto repercute en el acceso al transporte las líneas no solo cambian el recorrido arbitrariamente en los día de mal tiempo si no que dejan de pasar por los barrios que no tienen asfalto. La inseguridad, es otro de los reclamos de los vecinos, que se incrementan en la medida que no están resueltos los problemas de infraestructura. En este sentido la inseguridad en los barrios es un problema que resignifica la vida cotidiana de los habitantes de las localidades seleccionadas y del municipio en general.

“…Hechos de inseguridad graves, dos veces dos muertos, …robos todas las semanas y roban todos los comercios…a 20 cuadras está la comisaría…todo el día tenés que pensar por donde volvés…buscar algún lugar más o menos seguro…a la mañana para dejar los chicos en la escuela y a la tarde-noche cuando volvés fijarte por donde pasás…la plaza ya a las tres de la tarde no podes pasar…”Entrevista vecina de San Justo, 2023

En San Justo hay problemas con la red de agua y cloacas[2] se advierten focos de basura domiciliaria y un aumento de la precariedad en las viviendas de algunos barrios.

En la localidad de Laferrere se profundizan los problemas que hemos visualizado en San Justo, y los barrios (incluso en la zona céntrica)  no cuentan con cloacas, se observan aguas servidas que provienen del interior de las viviendas, a esto se suma la concentración de basura en las esquinas y en terrenos baldíos que se alternan con casas de construcción precaria. En toda la localidad, la falta de infraestructura de calles asfaltadas hace que las opciones de transporte público sean más escasas. La inseguridad es un problema que señalan los vecinos en ambas localidades, pero cuando la escasez de infraestructura (iluminación, asfalto) y de alternativas de movilidad formal disminuyen y se incrementa una oferta informal de transporte se pone de manifiesto un proceso de fragmentación espacial y segregación que coadyuva a la constitución de mayor desigualdad en los territorios. Wacquant (2013) revisa dos dimensiones para mirar los procesos de creciente desigualdad y pobreza: una es el aprovisionamiento y la otra es la inseguridad-criminalidad. Recordemos que el aprovisionamiento (Hannerz,1980 citado por Wacquant:232), está vinculado a la satisfacción de las necesidades materiales (que incluyen servicios), sociales y culturales que influyen directamente entre los habitantes de los barrios pobres y sobre su grado y percepción de inclusión en los social.

Con relación a la inseguridad y la criminalidad este binomio tiene una influencia fundamental en la calidad de vida de los habitantes de los barrios dado que alimenta la espiralización de la estigmatización, detiene el desarrollo, la economía y desvaloriza la vivienda (Wacquant et. al). De las entrevistas realizadas entre vecinos de los barrios y de un grupo de alumnos de la universidad que residen allí , pudimos corroborar que está dimensión afecta la vida cotidiana, ya que define desde la movilidad, el trabajo, la educación, la vida social, etc. Altera el modo de vida de los habitantes ya que se construye socialmente una estrategia de prevención que les quita espacios de libertad. Entre el imaginario colectivo se construyen prácticas en el espacio urbano que van desde las interacciones, recorridos y formas de acceso desigual al territorio básicamente como estrategia de preservación de la vida y los bienes. Esto afecta especialmente a las mujeres que son quienes se encargan de la educación de los niños, las tareas de reproducción social, en estos casos cada día es una estrategia de salida y llegada al hogar sin importar los horarios. Las mujeres de los barrios que trabajan y estudian suelen ser muy perjudicadas por las distancias que deben recorrer para evitar acciones violentas o de abuso en los barrios. La escasez de transporte y la existencia de transporte informal (los cochecitos) no les garantizan seguridad. “…a la noche te subis a un cochecito y no sabes quienes son los que viajan con vos…”.  La vida social se restringe a los habitantes de los barrios “…cuando digo donde vivo nadie quiere venir porque tienen miedo…” “…tengo que estudiar sola o ir a la casa de mis compañeros , ninguno se anima a venir a mi casa…”. Entrevista Vecina de Laferrere, 2023

Entre los habitantes más jóvenes la premisa más importante es poder mudarse de los barrios a los que consideran precarios, informales y estigmatizante. En el caso de La Matanza implica una complejidad adicional porque en cada territorio (localidad, barrio, etc.) se redefinen las tensiones, las negociaciones, la formas de ocupar el espacio. Se trata un territorio complejo extenso y heterogéneo. En este sentido es necesario pensar sus localidades como lo expresa (Gravano citado por Skewes.2016) un barrio es la construcción de residentes que se posicionan diferencialmente con respecto a una trama de dimensiones más complejas. El barrio es una realidad compleja a partir de la cual se vive la ciudad, resolviendo las contradicciones del estar entremedio, de salir y no querer salir. En palabras de Rosana Guber, “ni irse ni quedarse”. Es también un referente en el proceso de construcción de las identidades que hay que estudiar a partir de los actores sociales concretos, interrogándose acerca de la función ideológica que cumple en los sectores populares y de las razones históricas que dan cuenta de su existencia.

En relación a las dinámicas de los mercados de bienes y servicios pudimos identificar la existencia de ferias de abastecimiento y aprovisionamiento con características bien diferenciadas de organización e institucionalidad que las ubican en el mapa de la formalidad y la informalidad de manera contundente. En el caso de las ferias formales se constituyen con emprendedores que son registrados y organizados por la Municipalidad, esto los habilita a trabajar en ella.  Se trata en general de puestos que ofrecen productos artesanales con requerimientos de escasa calificación (que incluye desde alimentos, textil y juguetes). En Laferrere las ferias de aprovisionamiento de productos frescos tienen una presencia muy destacada en el centro de la localidad y son parte de la organización institucional del gobierno local. A unas pocas cuadras del centro neurálgico de la localidad, en la colectora de Ruta 21 entre las estaciones Laferrere y Eva Duarte; más precisamente entre las calles Recuero y Leonardo Da Vinci se ubica una feria informal de importantes dimensiones, que se extiende en las calles transversales en las que se dispone la venta de segunda mano.  La misma tiene una oferta heterogénea que va desde comida para llevar y/o consumir en el lugar, plantas, artículos electrónicos, alimentos perecederos, bazar, bijouterie, calzados, textil, etc. Se trata de una gran feria informal de aprovisionamiento de segregación sociolaboral (Molina, 2004) con distintas categorías de feriantes que van de la precariedad, la informalidad a la extrema marginalidad. Esto último, es parte de este mundo de las ferias en el que existe una categoría que está vinculada con la venta de segunda mano que va desde lo textil, enceres, herramientas, calzados, etc. y que es transable.  Son centros de aprovisionamiento y abaratamiento para la adquisición de productos y servicios a muy bajos costos y que se conforman y organizan en todos los barrios colindantes en ambas localidades. Muchas de estas ferias informales se constituyeron durante la pandemia de COVID 19 y se consolidaron con las crisis económicas sucesivas. Las relaciones sociales que aquí se producen y reproducen están inmersas en procesos de informalidad y desigualdad permanente.

Para finalizar, diremos que en el proceso de investigación que duro dos años fue imposible lograr una voz institucional del gobierno local que diera cuenta de las políticas que se llevan adelante para amortiguar los problemas cotidianos que emergen de la ciudad desigual. En este sentido, coincidimos con López Casado (et. al) en que la información que aportan las fuentes oficiales, ya sean cartográficas, estadísticas, documentales, etc., necesitan información de carácter cualitativo que faciliten aproximaciones más acordes a la realidad territorial. Una realidad territorial que contiene barrios emergentes (asentamientos, villas, conjuntos habitacionales Cravino et. al.) a la que es necesario sumarle la informalidad que avanza sobre los barrios que eran de las clases obreras trabajadoras que se fueron deteriorando/precarizando con el pasar de los años, con la escasez de recursos de los hogares y con la falta de inversión estatal.  Hemos realizado un registro fotográfico de las localidades que dan cuenta de las condiciones materiales de desigualdad de estas ciudades en el conurbano bonaerense.

A modo de reflexión

La vida cotidiana de los habitantes de estas localidades de La Matanza se constituye y reproduce en el contexto de territorios cuyas relaciones sociales están configuradas por un entramado de condiciones materiales, objetividades y subjetividades. La Informalidad, la precariedad, la inseguridad se retroalimentan generando una mayor desigualdad social, económica, política, jurídica y cultural. Unos de los factores que coadyuba  a la mayor desigualdad es una precaria estructura de aprovisionamiento, la segregación espacial, la desigual estructura del transporte , el uso del suelo y la escasez de los servicios urbanos  tanto por su dotación material en cantidad de equipamientos y diversidad de funciones como por su dotación en calidad de servicios, condicionan la movilidad cotidiana, refuerzan problemas de equidad de género y de inclusión social, en un círculo vicioso que retroalimenta y potencia a la ciudad desigualdad (Gutiérrez y Reyes, et. al.).




Notas de la ponencia:

[1] La Matanza, uno de los municipios que integran la Conurbación de la Provincia de Buenos Aires, Argentina. En dicho territorio venimos desarrollando investigaciones anteriores; dado que posee la particularidad de ser muy relevante dentro del conurbano bonaerense, teniendo en cuenta su vasta extensión territorial (323 Km2) y cantidad de habitantes que residen en el mismo (1.841.247 Según INDEC. Censo 2022), lo que lo convierte en el municipio más poblado de la conurbación de Buenos Aires.

[2] Durante 2015 en un relevamiento realizado por la Universidad en convenio con AySA pudimos observar que la red de agua era intervenidas informalmente por los vecinos en distintos tramos, en el caso de la red de cloacas el principal problema es el mantenimiento.

Bibliografía de la ponencia

 (Normas APA)

Auyero, J (2001) Prologo en WACQUANT, L. Parias Urbanos. Marginalidad en la ciudad a comienzos del milenio. Buenos Aires: Editorial Manantial

Bareiro Gardenal, F. (2020) Caracterización del partido de La Matanza en De Sena, Angélica (Dir.). Aproximaciones a la cuestión social en La Matanza. Algunas dimensiones para su análisis. Colección Vincular C y T, Volumen 2 Sociedad. UNLaM. San Justo

Ciccolella, P., & Baer, L. (2008). Buenos Aires tras la crisis: ¿Hacia una metrópolis más integradora o más excluyente? Ciudad Y Territorio Estudios Territoriales, 40 (158), 641-660. Recuperado a partir de https://recyt.fecyt.es/index.php/CyTET/article/view/75892

Dalla Torre y Gilardi (2013) Segregación socio-espacial en la periferia del área Metropolitana de Mendoza, Argentina. Las estrategias de Los excluidos urbanos. Revista Eletrônica da Associação dos Geógrafos Brasileiros – Seção Três Lagoas/ MS – nº 17 – Ano 10, Maio

Gallart, M. A. (1992) La integración de métodos y la metodología cualitativa. Una reflexión desde la práctica de la investigación, en Forni, Gallart y Vasilachis de Gialdino (coautores), “Métodos Cualitativos II” La práctica de la investigación. CEAL. Buenos Aires

Guber, R. (2004) El salvaje metropolitano. Reconstrucción del conocimiento social en el trabajo de campo.  Paídos. Buenos Aires

Gutiérrez, A. I., & Reyes, M. L. (1). Mujeres entre la libertad y la obligación. Prácticas de movilidad cotidiana en el Gran Buenos Aires. Revista Transporte Y Territorio, (16), 147-166. https://doi.org/10.34096/rtt.i16.3607

Lezcano, A. (2017) Historia de familias: trayectorias educativas y laborales de estudiantes residentes en barrios emergentes.  Período 2002-2015 (Proyecto PROINCE 55A204/2016/7). Universidad Nacional de La Matanza. Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales.

Lezcano, A (2020) Segregación espacio territorial y transporte público deficitario

¿Cómo y cuánto viajan los estudiantes de la UNLaM en la Región AMBA para acceder cotidianamente a la educación superior?”. Colección Vincular C y T, Volumen 2 Sociedad. UNLaM. San Justo

Maxwell, J. (1996) Qualitative Research Design. An Interactive Approach”. Thousand Oaks, California: Sage Publications.(1-13)

Palma Arce, C. y Miño, M. (2017) La movilidad vista desde el territorio. Accesibilidad y activos de movilidad de la Región Metropolitana de Buenos Aires y del partido de José C. Paz. En Solano (comp.) Viajeros del conurbano bonaerense. Una investigación sobre experiencias de movilidad en la periferia.Ediciones Universidad Nacional de General Sarmiento. (81-117)

Pereira da Silva, S y Pires, M. (2008) Identidades visuales: vídeo y fotografía en las formas de representación de la identidad de Río de Janeiro en (coords.) ARDÈVOL, E., ESTALELLA, A. y

Prévot Schapira, M. (2001) Fragmentación espacial y social: conceptos y realidades. Revista Perfiles Latinoamericanos. (33-56).

Solano, D. (2017) Investigar la movilidad. Condiciones, prácticas e imaginarios. En Solano (comp.) Viajeros del conurbano bonaerense. Una investigación sobre experiencias de movilidad en la periferia. Ediciones Universidad Nacional de General Sarmiento. (11-23)

Torres, H. (2006) El mapa social de Buenos Aires (1940- 1990) Series de difusión 3. Ed. Facultad de Diseño y Urbanismo. UBA – edición electrónica-

Wacquant, L. (2000) Las cárceles de la miseria. Buenos Aires. Ediciones Manantial

Wacquant, L. (2001) Parias Urbanos. Marginalidad en la ciudad a comienzos del milenio. Buenos Aires: Editorial Manantial

Wacquant, L (2013) Los condenados de la ciudad. Gueto, periferias y estado. Buenos Aires. Siglo XXI Editores