Estudio comparativo de procesos migratorios con base a usos y costumbres de las etnias Wiwa, Wayúu y Mayas, caso colombo, venezonano y mexicano

SP.53: Pasados presentes en un mundo en transición. Desafíos de las antropologías en torno a los pueblos indígenas

Ponentes

Nombre Pertenencia Institucional
Daniela Lizbeth Herrera Elizondo Universidad Veracruzana

La migración resulta emerge como un desafío complejo, dada la dinámica en movimiento de las poblaciones desde su origen hacia nuevos territorios, con la intención de establecerse temporal o permanentemente. Según Bustos, Robayo, Robledo y Domínguez (2013), las migraciones reflejan las complejas dinámicas sociales, generando lazos de interdependencia que presentan desafíos y oportunidades tanto para los países de origen como para los de destino. En este contexto, la ciudadanía se compone de tres elementos fundamentales: el estatus jurídico, la identidad y la participación social.

Wiwas, wayús y mayas: problemática migracional

La Guajira se ha considerado un territorio estratégico por su ubicación geográfica y su situación fronteriza, del lado colombiano ha representado un problema de soberanía. La línea divisoria existente entre un territorio y otro.

Asimismo, debido a su ubicación geográfica y su condición fronteriza, ha sido un punto de interés estratégico, pero también ha planteado desafíos en términos de soberanía. La línea divisoria entre los territorios, tanto colombiano como venezolano, ha sido testigo de dinámicas migratorias complejas y desafiantes. En este contexto, las comunidades indígenas han enfrentado una serie de desafíos específicos en relación con su movilidad y su capacidad para mantener sus tradiciones y formas de vida en un entorno en constante cambio. Según datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE, 2019a), los Wayúu son el pueblo indígena más grande de Colombia, con aproximadamente 380.460 personas que se autoidentifican como miembros de esta etnia. Sus principales municipios de concentración en el departamento de La Guajira son Uribia, con el 41%; Manaure 18,7%, Maicao 17,9% y Riohacha 17,9%. La mayoría, el 88%, residen en el área rural (DANE, 2019b). Asimismo, el 97% de esta población habla su lengua natal, que es el wayuunaiki, y el 32% habla el español.

Los wayuus son una sociedad transfronteriza que acostumbra a desplazarse libremente en la vasta tierra de la Guajira colombo-venezolana, consideran que no existen fronteras y lo catalogan como un solo territorio, una zona, con una historia de ancestralidad compartida, es para los Estados y otros habitantes una sección de dos territorios soberanos separados por una frontera. De acuerdo con el Registro Administrativo de Migrantes Venezolanos, que se llevó a cabo por la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo entre abril y junio de este año, a La Guajira llegaron 74.874 migrantes. En todo el país, quienes se reconocen como indígenas provenientes de Venezuela suman 20.579. Por lo anterior, resulta ser preocupante este desplazamiento que ha ido incrementando de manera exponencial a lo largo de los años, debido las problemáticas sociales, políticas, económicas y culturales que tiene Venezuela, es importante que tomemos en cuenta que todos estos factores antes mencionados son un conjunto de situaciones que pueden llevar a esta etnia a desplazarse entre ambos países, principalmente de Venezuela a Colombia.

Por otra parte, tenemos a los wiwas son una comunidad que radica en los departamentos del Cesar, Guajira y Magdalena, en la Sierra Nevada, ubicada el noreste del país. Asimismo, radican en las altas montañas de dicha sierra, ya sea caminando o en automóvil hasta donde exista camino viable. La urbanización de su presente territorio se relaciona con el proceso colonizador y la extensión de la frontera agrícola y ganadera que tomó impulso luego de la guerra de los mil días. Esto terminado el siglo XIX y con el efecto colonizador que propició el principio de las migraciones nativas, el establecimiento de las misiones y de su sistema de orfelinatos y escuelas, influyeron de forma radical en el modo cultural de los Wiwa. Así como también, la ubicación cercana de bases militares, las consecuencias de la guerra, los combates, el desplazamiento, las fosas comunes y los explosivos, son un factor fundamental para que exista un proceso migratorio o de desplazamiento.

Asimismo, tenemos a los mayas, que es una etnia que radica en el sur de México, principalmente en los estados mexicanos de Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Chiapas y Tabasco, Guatemala y partes de Belice, El Salvador y Honduras. Los mayas son una cultura politeísta que considera que el universo tiene un orden decidido por los dioses. Según el INEGI (2012), los totales a los que estamos haciendo referencia arrojan un flujo migratorio de 37,601 migrantes, de los cuales, algunos se van a Estados Unidos, Utah, Florida, Texas, Mérida y Quintana Roo.

En los pueblos mesoamericanos, la migración no es un elemento exógeno a sus tradiciones, sino que son fenómenos cíclicos en la formación de su cultura y temperamento. Estudios sobre fenómenos migratorios concluyen que los mayas tienden a migrar hacia las zonas naturales que han ocupado en otros tiempos. La migración entre los pueblos mesoamericanos, incluidos los mayas, ha sido un fenómeno arraigado en su historia milenaria. Los estudios antropológicos y arqueológicos han revelado la existencia de movimientos poblacionales y contactos interculturales desde tiempos precolombinos. Por ejemplo, las investigaciones en sitios arqueológicos como Tikal, en Guatemala, han documentado la presencia de individuos de diversas regiones mesoamericanas, sugiriendo la existencia de una red de intercambio y migración desde épocas antiguas (Dunning et al., 1999). La confirmación de la existencia de rutas (marítimas y terrestres) desde nuestros antepasados, entre Sudamérica y Mesoamérica, eran con fines de intercambio de conocimiento, materiales, frutos, piedras preciosas, metalurgia, etc. De igual manera, se cree que las rutas más comunes fueron las acuáticas, por lo cual, debido a la zona de asentamiento maya, ubicados colindando con el Golfo de México y el Mar Caribe que comparten con las etnias colombianas de La Guajira, Colombia, al norte y este del país. Cabe mencionar, en aquellos tiempos una de las rutas más fáciles para llegar de Sudamérica a Centroamérica y viceversa, era vía marítima recorriendo toda la costa, porque las rutas alternas eran demasiado peligrosas al igual que otros grupos culturales nativos. El comercio también desempeñó un papel fundamental en las migraciones y contactos entre los pueblos mesoamericanos. Los mayas, conocidos por su habilidad en la navegación y la construcción de embarcaciones, establecieron rutas comerciales tanto por tierra como por mar. La evidencia arqueológica sugiere que intercambiaban productos como cacao, obsidiana, jade y textiles con otras culturas mesoamericanas, así como con pueblos de Sudamérica (Freidel et al., 2017).

Además de los aspectos económicos, las migraciones también estuvieron influenciadas por factores políticos y sociales. Los conflictos internos, las alianzas estratégicas y los cambios en el poder político pueden haber llevado a movimientos migratorios masivos dentro de la región mesoamericana. Por ejemplo, el colapso de la civilización maya clásica en el siglo IX d.C. ha sido asociado con migraciones hacia otras áreas, como el norte de Yucatán y el altiplano central de México (Demarest, 2004). La llegada de los españoles en el siglo XVI marcó un punto de inflexión en la historia migratoria de los pueblos mesoamericanos, incluidos los mayas. La conquista y la colonización españolas resultaron en la explotación de recursos naturales, el desplazamiento forzado de poblaciones indígenas y la introducción de nuevas enfermedades que diezmaron a las comunidades nativas (Restall, 2003). Este período de contacto colonial también dio lugar a movimientos migratorios forzados, como el sistema de encomienda y la trata de esclavos, que afectaron profundamente a la población indígena.

La conexión migratoria entre Mesoamérica y La Guajira, Colombia, desde el periodo prehispánico hasta la época contemporánea ha sido una parte integral de la historia de ambas regiones. Durante el periodo precolombino, se establecieron redes comerciales y culturales que facilitaron los intercambios entre los pueblos mesoamericanos y las comunidades indígenas de La Guajira. Se cree que los productos y conocimientos culturales, como la cerámica y las técnicas agrícolas, se intercambiaron a lo largo de estas rutas migratorias (Van Kessel, 2001). Con la llegada de los españoles en el siglo XVI, se intensificaron los movimientos poblacionales entre Mesoamérica y La Guajira debido a la colonización y la explotación de recursos naturales. Muchas comunidades indígenas fueron desplazadas de sus tierras ancestrales en Mesoamérica y se vieron obligadas a migrar hacia nuevas áreas en La Guajira para escapar de la violencia y la opresión colonial (Giraldo, 2016). Durante el periodo colonial, La Guajira se convirtió en un importante centro de comercio y producción agrícola, lo que atrajo a migrantes de diversas partes de América Latina en busca de oportunidades económicas. Además de los españoles y los africanos esclavizados, también llegaron indígenas de Mesoamérica que contribuyeron a la diversidad étnica y cultural de la región (Ocampo López, 2013). En el siglo XIX, La Guajira experimentó una serie de cambios socioeconómicos debido a la expansión de la economía cafetera en Colombia. Muchos migrantes de Mesoamérica y otras partes de América Latina se trasladaron a la región en busca de trabajo en las plantaciones cafetaleras, lo que contribuyó al crecimiento demográfico y a la transformación de la sociedad guajira (Mesa, 2012).

En el contexto contemporáneo, la migración sigue siendo un tema relevante para los pueblos indígenas de México y Centroamérica, incluidos los mayas. La globalización, los cambios en la economía mundial y los conflictos internos continúan impulsando a las personas a buscar mejores oportunidades fuera de sus lugares de origen. Sin embargo, la migración también puede ser vista como una estrategia de resistencia y adaptación para las comunidades indígenas frente a los desafíos actuales (Stephen, 2013). En este sentido, entender la migración como un fenómeno histórico y culturalmente arraigado es fundamental para abordar sus complejas implicaciones en el presente. La migración sigue siendo un pilar fundamental de la dinámica social y económica en La Guajira. Cada año, miles de personas eligen esta región como destino en busca de oportunidades laborales en sectores clave como la industria petrolera, la agricultura y el turismo. Esta migración interna, alimentada por la esperanza de mejorar las condiciones de vida y asegurar un sustento para sus familias, ha contribuido significativamente al crecimiento y desarrollo económico de la zona. Es importante destacar que la migración en La Guajira no solo se limita a la búsqueda de oportunidades económicas, sino que también tiene un impacto significativo en la estructura social y cultural de la región. La interacción entre diferentes grupos étnicos y culturales enriquece el tejido social de La Guajira, promoviendo el intercambio de tradiciones, conocimientos y experiencias que contribuyen a la diversidad y la cohesión social en la región. Con base a lo anterior, es posible pensar en las diversas migraciones, dando como consecuencia diversos intercambios culturales, políticos, comerciales y sociales, a lo largo del tiempo. Por ello, Latinoamérica comparte algunas características en los rasgos antes mencionados, pero cada grupo cultural tiene procesos histórico- sociales particulares de acuerdo con su lugar de asentamiento.

Actualmente, existen numerosos factores causales de la problemática migratoria existente, lo cual, realza las condiciones de una sociedad: falta de empleo, guerra, encuentros armados, etc. Debido a, si existe carencia de empleo, probablemente la economía del país no sea tan estable y así sucesivamente. En consecuencia, se han creado diversas políticas públicas y migratorias nacionales e internacionales en ambos países, con diversos objetivos culturales, sociales y políticos, los cuales, apoyan a las etnias a fortalecer sus derechos y preservar su patrimonio cultural. La comparación de estas políticas públicas, factores migratorios, estatus de la población migrante, ayuda al mejoramiento, enriquecimiento de estas e incremento de programas sociales, enfocados en los puntos observados de la población objetivo. En este sentido, la migración continúa siendo un fenómeno dinámico y complejo que moldea la realidad cotidiana y sus habitantes. Es crucial que las autoridades locales y nacionales trabajen en conjunto para abordar los desafíos asociados con la migración, al tiempo que se promueven políticas y programas que fomenten la integración, el respeto a los derechos humanos y la sostenibilidad socioeconómica en la región.

Metodología

La metodología empleada en esta investigación se basa en un enfoque cualitativo, específicamente aplicando el método etnográfico, propio de la antropología, que nos permite sumergirnos en la cultura y comprenderla a través de los testimonios y experiencias directas de los participantes (Becker & Geer, 2020). Para ello, se utilizaron diversas técnicas de investigación que incluyen entrevistas semiestructuradas, encuestas de opinión, grupos focales y narrativas individuales (Gubrium & Holstein, 2008). Estas herramientas proporcionaron un entendimiento profundo y detallado del fenómeno migratorio en las etnias Wiwa y Wayúu, así como en la cultura Maya.

En el caso de las entrevistas, se optó por una aproximación semiestructurada, que brindó flexibilidad para explorar temas emergentes y permitió a los participantes expresar sus vivencias de manera más libre y auténtica (Rubin & Rubin, 2012). Se llevaron a cabo un total de 20 entrevistas, distribuidas equitativamente entre miembros de las comunidades Wiwa y Wayúu, con el objetivo de captar una diversidad de perspectivas y experiencias. Esta diversidad incluyó consideraciones de género, edad y trayectorias migratorias. La observación participante también desempeñó un papel crucial en esta investigación. Los investigadores estuvieron presentes en las comunidades durante periodos prolongados, participando en actividades cotidianas y estableciendo relaciones de confianza con los participantes (Emerson et al., 2011). Esta inmersión en el contexto permitió una comprensión más holística de la vida social y cultural de las comunidades estudiadas. Además, se implementó un diario de campo para registrar observaciones, reflexiones y eventos relevantes durante el trabajo de campo (Bernard, 2018). Este diario proporcionó un registro detallado de la interacción con los participantes, así como de los cambios y patrones observados a lo largo del tiempo. Para complementar la información recopilada en el campo, se realizaron consultas exhaustivas de documentos, incluyendo artículos académicos, informes de organizaciones internacionales, tesis de grado y otros documentos relevantes (Flick, 2018). Estos documentos proporcionaron un contexto histórico, social y político más amplio para entender el fenómeno migratorio en cada una de las comunidades estudiadas.

La metodología utilizada en esta investigación fue integral y rigurosa, permitiendo una comprensión profunda y contextualizada del fenómeno migratorio en las etnias Wiwa y Wayúu, así como en la cultura Maya. La combinación de técnicas cualitativas, como entrevistas y observación participante, con la revisión de documentos proporcionó una perspectiva holística y enriquecedora del tema abordado. Además de las técnicas mencionadas, se emplearon otros recursos para enriquecer la comprensión del fenómeno migratorio en las etnias Wiwa y Wayúu, así como en la cultura Maya. Entre ellos se encuentra el uso de herramientas digitales, como la grabación de audio y video durante las entrevistas y la observación participante. Estas grabaciones fueron útiles para capturar detalles y matices que podrían pasar desapercibidos en el momento, permitiendo un análisis más profundo y preciso de la información recopilada. Asimismo, se utilizaron aplicaciones y programas de análisis de datos cualitativos para organizar y analizar la gran cantidad de información obtenida de las diferentes fuentes.

Se realizaron análisis comparativos entre las diferentes comunidades estudiadas y se buscaron similitudes y diferencias en los procesos migratorios, las experiencias de los migrantes y los impactos en las comunidades de origen y destino. Este enfoque comparativo permitió identificar patrones y tendencias comunes, así como peculiaridades únicas de cada contexto, lo que enriqueció la comprensión global del fenómeno migratorio en la región. Otro aspecto importante de la metodología fue la participación activa de los investigadores en redes académicas y comunitarias relacionadas con el tema de la migración. Esto incluyó la asistencia a conferencias, seminarios y eventos relacionados, así como la colaboración con organizaciones locales y nacionales que trabajan en temas migratorios. Esta interacción facilitó el intercambio de conocimientos y experiencias, así como la validación de los hallazgos de la investigación a través del diálogo con otros expertos y actores relevantes en el campo. Adicionalmente, se realizaron actividades de sensibilización y difusión de los resultados de la investigación en las comunidades estudiadas y en otros ámbitos pertinentes. Esto incluyó la organización de talleres, charlas y eventos públicos donde se presentaron los hallazgos y se promovió el diálogo y la reflexión sobre el fenómeno migratorio. Esta difusión contribuyó a generar conciencia sobre la importancia de comprender y abordar de manera integral los desafíos asociados a la migración en la región.

La metodología empleada en esta investigación fue robusta y multifacética, combiando diversas técnicas de recolección y análisis de datos con un enfoque comparativo y una participación activa en redes académicas y comunitarias. Esto permitió obtener una comprensión profunda y contextualizada del fenómeno migratorio en las etnias Wiwa y Wayúu, así como en la cultura Maya, y contribuyó a la generación de conocimiento y la promoción del diálogo y la acción en torno a esta importante problemática.

Resultados

 

Wayú

Wiwa

Maya

Factores migratorios

      Guerras entre clanes.

      Crisis Venezolana.

      Precariedad y violencia.

      Falta de empleo.

      Actividades de extractivismo

      Decisión propia

      Desplazamiento forzado, homicidios y fosas.

      Minería, guaquería y saqueo/profanación.

      Cultivos ilícitos y fumigaciones.

      Megaproyectos: represas, puertos y agroindustria.

      “Microproyectos”: tala de bosques y colonización de campesinos.

      Instalación de campamentos de grupos armados y bases militares.

      Combates y artefactos bélicos abandonados en el territorio.

      Mejor calidad de vida.

      Falta de trabajo

      Desplazamiento lingüístico.

      Colonización

Estado migratorio en cuanto a género y edad

      Migración en clanes o familias, en las cuales, tienden a tener más mujeres que hombres.

      La edad aproximada es entre 18 y 35 años.

      La mayor parte de los migrantes son hombres.

      La edad de los migrantes está entre 20 y 35 años.

      Mayoritariamente de género masculino.

      La edad de los migrantes es de entre 25 y 29 años.

Políticas migratorias

      Constitución política de Colombia de 1991.

      Comisión  Económica para América Latina y el Caribe, 2007.

      Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948)

      Derecho Público Internacional con la aprobación de la Convención relativa al estatus de refugiados (1957) y su protocolo (1961).

 

      Constitución política de Colombia de 1991.

      Registraduría Nacional del Estado Civil

      Comisión  Económica para América Latina y el Caribe, 2007.

      Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948)

      Derecho Público Internacional con la aprobación de la Convención relativa al estatus de refugiados (1957) y su protocolo (1961).

      Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948)

      Derecho Público Internacional con la aprobación de la Convención relativa al estatus de refugiados (1957) y su protocolo (1961).

      Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966)

      Ley de Migración (LM).

      Ley de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.

 

Destino a migrar

      Únicamente la frontera entre Venezuela y Colombia.

      Alrededor de la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia.

      Oregon, California

      Texas Nevada, Washington

      Utah

      Florida

      Mérida

      Quintana Roo

Figura 1. Aplicación de Método Comparativo entre las tres etnias bajo estudio.

 

Interpretación de resultados

Los resultados de la investigación proporcionan una visión amplia y detallada de los factores que inciden en el fenómeno migratorio de las etnias Wayúu, Wiwa y Maya. Estas comunidades enfrentan una serie de desafíos económicos, sociales y políticos que influyen en sus decisiones de migrar. En el caso de los Wayúu, se observa una combinación de conflictos internos entre clanes, la crisis económica y política en Venezuela, así como la violencia y la falta de oportunidades laborales como principales impulsores de la migración. Por otro lado, para los Wiwa, el desplazamiento forzado debido a la violencia asociada a la minería y otros megaproyectos, junto con la presencia de grupos armados en su territorio, son factores determinantes que los llevan a buscar mejores condiciones de vida en otros lugares. En cuanto a los Mayas, la búsqueda de una mejor calidad de vida, la falta de empleo y el desplazamiento lingüístico son los principales motivadores de su migración hacia otras regiones.

En lo que respecta al perfil demográfico de los migrantes, se destaca una tendencia común en las tres etnias, con una mayor presencia de hombres en el proceso migratorio. Esta predominancia masculina puede estar relacionada con las expectativas tradicionales de género en estas comunidades, así como con la búsqueda de oportunidades laborales fuera de sus territorios de origen. Además, se identifica un rango de edad predominante entre los migrantes, que se sitúa aproximadamente entre los 18 y 35 años. Este grupo demográfico activo podría estar más dispuesto a enfrentar los desafíos y riesgos asociados con la migración, como la adaptación a nuevos entornos y la búsqueda de empleo. En cuanto a las políticas migratorias y los derechos indígenas, se evidencia una diferencia significativa entre los países de origen y destino de estas etnias. Colombia cuenta con un marco legal más sólido para proteger a los pueblos indígenas, lo que podría explicar por qué los Wayúu venezolanos tienden a migrar hacia este país en busca de mejores oportunidades y protección. Por otro lado, Venezuela y México muestran una situación más precaria en términos de protección de los derechos indígenas, lo que podría influir en los patrones migratorios observados en estas etnias.  En lo que respecta al destino migratorio, se identifican patrones específicos de asentamiento que reflejan las diferencias étnicas y las condiciones políticas y económicas de cada país. Mientras que los Mayas tienden a dirigirse hacia la frontera norte, específicamente a Estados Unidos, los Wayúu se establecen en la frontera colindante entre Colombia y Venezuela, y los Wiwa se concentran en una zona específica dentro de Colombia, alrededor de la Sierra Nevada de Santa Marta. Esta disparidad en los destinos migratorios se puede atribuir a las diferencias en las políticas culturales indígenas y los niveles de protección de los derechos en cada país.

Los resultados de esta investigación ofrecen una comprensión profunda de los factores que impulsan el fenómeno migratorio en las etnias Wayúu, Wiwa y Maya, así como de las características demográficas de los migrantes y las políticas que influyen en sus decisiones y destinos migratorios. Estos hallazgos son fundamentales para diseñar estrategias efectivas de atención y apoyo a las comunidades indígenas en el contexto de la migración, así como para promover una mayor conciencia sobre sus derechos y necesidades específicas en los países de origen y destino.

Conclusiones:

Esta investigación ha sido una exploración profunda y enriquecedora de la complejidad del fenómeno migratorio, con un enfoque específico en las etnias colombianas Wiwa y Wayúu, así como en la cultura mexicana Maya. A lo largo de este estudio, hemos fortalecido y ampliado nuestros conocimientos en el campo de las humanidades, especialmente en el ámbito de la investigación, al abordar un tema tan relevante y multidimensional.

 

El análisis de las diferencias culturales entre las etnias Wiwa y Wayúu ha sido fascinante y revelador. A pesar de los desafíos encontrados durante nuestra práctica de campo, como los choques culturales, esta experiencia ha enriquecido nuestra comprensión de la diversidad cultural y nos ha proporcionado una perspectiva más amplia sobre los desafíos que enfrentan estas comunidades en el contexto migratorio. Es crucial destacar que el fenómeno migratorio es inherente a la historia de las culturas mesoamericanas y precolombinas, como hemos observado a lo largo de este estudio. Sin embargo, en países como México, Venezuela y Colombia, hemos sido testigos de un crecimiento gradual, y a veces exponencial, de la migración a lo largo del tiempo. Estos países se enfrentan a una variedad de desafíos sociales y económicos, desde la inseguridad hasta la escasez de recursos, lo que genera una sociedad vulnerable que busca mejores condiciones de vida en otros lugares. Asimismo, hemos identificado que las migraciones pueden desencadenar conflictos entre países, especialmente en términos de invasión de territorios y competencia por recursos escasos. En La Guajira, por ejemplo, hemos observado tensiones debido a la llegada de migrantes venezolanos, lo que ha generado preocupaciones sobre la disminución de oportunidades laborales y el aumento de la delincuencia. Esto ha llevado a un grado de discriminación contra los migrantes, quienes a menudo enfrentan condiciones de trabajo precarias y salarios más bajos que los locales.

 

En el caso de México, hemos constatado la existencia de conflictos fronterizos y una alta discriminación hacia los migrantes, exacerbados por la falta de información internacional, los prejuicios culturales y sociales, así como la violencia de género. Estos problemas han generado tensiones en la sociedad mexicana y han alimentado discursos xenófobos y racistas. Por otro lado, es importante destacar el papel de la educación y el acceso a servicios básicos en el proceso migratorio de estas comunidades. La falta de acceso a una educación de calidad, atención médica adecuada y servicios básicos como agua potable y electricidad en muchas comunidades indígenas puede limitar las oportunidades de desarrollo y mejorar las condiciones de vida en sus lugares de origen. Esto puede motivar a las personas a migrar hacia áreas urbanas o a otros países en busca de mejores oportunidades educativas y de empleo, así como de una mejor calidad de vida en general. Es fundamental considerar el impacto de las políticas de desarrollo y de conservación de áreas protegidas en el proceso migratorio de estas comunidades. En muchos casos, las políticas de conservación ambiental y los proyectos de desarrollo económico pueden tener efectos negativos en los territorios indígenas, desplazando a las comunidades de sus tierras ancestrales y limitando su acceso a recursos naturales vitales para su subsistencia. Esto puede generar conflictos sociales y aumentar la vulnerabilidad de las comunidades indígenas al desplazamiento y la migración forzada. Además, es examinar cómo la migración afecta a las comunidades de origen y a las comunidades de destino. Si bien la migración puede brindar oportunidades económicas y mejorar las condiciones de vida de las personas que migran, también puede tener impactos negativos en las comunidades de origen, como la pérdida de mano de obra, el envejecimiento de la población y la disminución de la cohesión social. Por otro lado, en las comunidades de destino, la migración puede generar tensiones y conflictos sociales, así como desafíos en términos de integración y convivencia intercultural.

 

En última instancia, es fundamental que comprendamos la complejidad de la migración y sus implicaciones sociales, económicas y políticas. Solo así podremos desarrollar políticas más efectivas para abordar los desafíos que enfrentan las comunidades migrantes, así como promover la inclusión y la igualdad de derechos para todos los individuos, independientemente de su origen étnico o nacionalidad.

Notas de la ponencia:

Formato de citación: APA SÉPTIMA EDICIÓN

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