Naturalezas, saberes e imaginarios en los relatos de viaje sobre la selva paranaense y sus comunidades indígenas (1880-1930)

SP.53: Pasados presentes en un mundo en transición. Desafíos de las antropologías en torno a los pueblos indígenas

Ponentes

Nombre Pertenencia Institucional
Constanza Alvarez Jaramillo Universidad de Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras, Buenos Aires, Argentina

Introducción

Las relaciones entre los grupos humanos y su ambiente han sido extensamente estudiadas a lo largo de la historia de la antropología, pasando por diversidad de enfoques que han intentado dar respuestas a las principales preocupaciones sociales de cada época (Milton, 1997; Ulloa, 2001; Durand 2002; Mondragón, 2021). En las últimas décadas, la preocupación por el impacto de las actividades humanas en los ecosistemas ha motivado el surgimiento de enfoques cada vez más complejos, que ponen en tensión las categorías modernas de naturaleza y cultura y la universalidad de sus sentidos, así como han ido enfatizando en los aspectos económicos y políticos que atraviesan nuestra relación con el ambiente.

A diferencia de otras ciencias humanas y sociales, hasta hace poco nuestra disciplina se mantuvo en una posición más bien neutra en relación con las implicancias políticas que la idea de ambiente lleva implícitas (Ulloa, 2001; Durand 2002). Hoy, la antropología ambiental está más comprometida política y socialmente con estos problemas, aportando miradas críticas sobre una amplia variedad de temáticas, y enfatizando en el respeto a la diversidad de formas de conceptualizar la naturaleza y relacionarse con ella. 

Esta ponencia es parte de un intento inicial por visibilizar los saberes indígenas guaraníes, desde una perspectiva que los sitúe en la historia, con el objetivo de dar cuenta de los procesos que han generado su ocultamiento, así como el contexto de desigualdad material y simbólica en el que están inmersos. Diversos autores han mencionado los profundos conocimientos que tiene el pueblo guaraní respecto al entorno que habitan. Se puede mencionar, a modo de ejemplo, el trabajo de Cebolla Badie (2006), en el cual se describen muchos de los saberes ecológicos de los mbyá, que abarcan conocimientos sobre una gran cantidad de animales y plantas con los que esta etnia interactúa. 

La selva paranaense ha sido históricamente el lugar donde diversas parcialidades de este pueblo han desarrollado su modo de vida, estableciendo relaciones con la naturaleza que van más allá de lo utilitario (Wilde, 2008, Cebolla Badie, 2016). De acuerdo con Wilde (2008), la noción de ambiente entre los mbyá es amplia, presuponiendo la existencia de un continuum entre lo que para nosotros es lo humano, lo animal y lo vegetal. Componiendo un entramado social y simbólico complejo, animales y plantas adquieren cualidades humanas, como alma y agencia, mediante las cuales estos seres interactúan con nuestra especie en igualdad. 

La naturaleza como algo opuesto a la producción humana es una dicotomía que se puede poner en discusión. Numerosas investigaciones ya nos han advertido de que el ambiente debe ser comprendido no como una entidad prístina sin intervención de nuestra especie, sino que es más bien “el producto cultural de una manipulación [antrópica[ muy antigua de la fauna y de la flora” (Descola, 2004: 220). Así, es necesario reconocerla como un producto conceptual que varía en el tiempo y dentro de cada sociedad (Ulloa, 2001; Mondragón, 2021). 

En concordancia con Gudynas (2011), la implantación del concepto moderno de naturaleza durante la colonización europea de nuestro continente ha servido para legitimar la apropiación territorial y la transformación de los ecosistemas originales.  Para el autor, no sólo se produjo una expropiación material, sino que a nivel simbólico y epistémico, “las diferentes ideas e imágenes, propias de los pueblos originarios, fueron negadas e invisibilizadas” (Gudynas, 2011: 269). 

Siguiendo esta línea, la imposición de ciertos imaginarios sobre la naturaleza por sobre otras formas de concebir el entorno está relacionada con ideologías y relaciones desiguales de poder. Bryant y Bailey (1997, citados en Ulloa, 2001), al respecto, han señalado que detrás de la noción de ambiente existe una lucha por los significados, y esta puede ser analizada desde los procesos históricos que la han moldeado. Así, la propuesta de la investigación ha sido analizar las representaciones de la naturaleza, las comunidades guaraníes y sus saberes ecológicos en un conjunto de escritos producidos entre 1880 y 1930. Los autores de estos trabajos visitaron la actual provincia de Misiones y la describieron de diversas formas, a veces compartiendo ideologías e intereses, otras veces diferenciándose, pero desde un rol de “voces autorizadas”. Esta autoridad, de tipo experiencial (Clifford, 1988), proviene tanto del hecho de “haber estado allí”, como del círculo intelectual en el que están inmersos (Perazzi, 2003). 

De esta manera, se parte de la idea de que los documentos producidos por viajeros, naturalistas y cronistas en tiempos pasados funcionaron como herramientas para la imposición de determinadas ideas sobre la naturaleza y las prácticas sobre el ambiente (Wilde, 2008; Gudynas, 2011), que pueden contraponerse con otras modalidades de apropiación y conceptualización de la naturaleza, como los sistemas de conocimiento indígenas. Si consideramos que en los relatos y producciones científicas de la época “la lucha contra la selva y la lucha contra el indio se identifican” (Wilde, 2008: 205), el ocultamiento a través fórmulas de banalización y borrado (Trouillot, 1995) de sus saberes tradicionales puede ser considerada como una estrategia de colonización material y cognitiva (Pratt, 2010).


Exploradores, naturalistas y cronistas de viajes: los autores y las fuentes consultadas

Nacuzzi y Lucaioli (2011) proponen abordar las fuentes considerando cinco contextos: el contexto de las situaciones precisas, el contexto de enunciación, el contexto cultural, el contexto de los campos del discurso y el contexto temporal. Así, la idea ha sido abordar cada escrito como una totalidad (Muzzopappa y Villalta, 2022), recuperando desde dónde se produjeron los documentos, el modo de enunciación de quien escribe, las relaciones entre los actores mencionados, el contexto en el que se sitúan tales interacciones, los propósitos e intereses del autor, para quién escribe y los cambios en el discurso a lo largo del tiempo (Nacuzzi y Lucaioli, 2011). Adscribiendo a esta posición metodológica, creo oportuno partir no sólo mencionando las fuentes analizadas y sus autores, sino también algunas características relacionadas con el lugar/posición social desde el que se escribió en cada caso y cómo se estructuraron los relatos. En este último aspecto, la forma como se organizaron los textos puede dar cuenta de los intereses y objetivos que persigue quien escribe. 

Para el desarrollo de la investigación se tomaron en consideración cinco autores y siete fuentes. Dos trabajos fueron producidos a finales del siglo XIX: Cartas sobre Misiones (1881) de Alejo Peyret y El territorio de las Misiones (1883) de Ramón Lista. Estos relatos permiten una aproximación a los discursos y representaciones que subsistían hacia finales del siglo XIX, en pleno proceso de organización del territorio nacional y de definición de la nación argentina. De acuerdo con Perazzi (2003), el principal dilema de la época era delimitar las fronteras espaciales y temporales del país, siendo el campo científico en conformación el principal medio para establecer estos dos aspectos de la identidad nacional.

La participación en los restringidos círculos intelectuales de la época era fundamental para poder llevar a cabo expediciones científicas, puesto que la ciencia estaba relegada a la élite nacional (Perazzi, 2003; Alcaráz, 2009). Así, Peyret, de origen francés, tuvo una estrecha relación con Juan Bautista Ambrosetti (Dimas García, 2021) e integró el Instituto Geográfico Argentino y la Sociedad Científica Argentina (Alcaráz, 2009), siendo esta última una institución en la que también participaba Ramón Lista. 

Según Blasquez Garbajosa (2022), Peyret era parte de un grupo de migrantes llegados a nuestro continente con el interés de “poner en práctica en aquellos jóvenes Estados Sudamericanos sus ideales republicanos y democráticos de progreso económico y social” (p. 132), en una cruzada por motivar la inmigración europea como forma de superar el pauperismo social que azotaba aquel continente. Al mismo tiempo, creía que esto permitiría el desarrollo de la nación argentina. 

Su trabajo consiste en treinta cartas, en las cuales describe el territorio de las Misiones como un lugar inexplorado debido a las limitaciones que impone la falta de embarcaciones adecuadas para navegar hacia el territorio. Dedica cinco cartas a tratar la historia de aquellas tierras, abordando el periodo jesuítico, la expulsión de la Compañía de Jesús, la independencia y las tensiones con las naciones limítrofes, dando cuenta de una frontera difícil, un “país” en decadencia y con escasa población. Desde esa caracterización, plantea el potencial que la zona tiene para la inmigración y el desarrollo de industrias variadas. Esto último lo desarrolla ampliamente en las siguientes cartas. Para Peyret, es necesario que el Estado intervenga con mayor fuerza en las Misiones, tanto para mejorar la conectividad, como para el desarrollo productivo. El autor no se concentra en describir con detalle a la población indígena, aunque en su relato son mencionados como parte de la historia local. 

Por otro lado, Ramón Lista pertenecía a una familia de militares, siendo nieto de Ramón José Lista y Viamonte, héroe de varias batallas por la independencia del país (Carman, 2003). Estuvo vinculado a los intelectuales pioneros del país, así como a figuras políticas como Julio A. Roca y Carlos Pellegrini. Gracias a estos contactos pudo incorporarse a diferentes campañas de exploración hacia el interior de Argentina, desarrollando la mayor parte de sus trabajos en la Patagonia. 

Según Alcaráz (2009), Lista tenía una fuerte confianza en la ciencia moderna como medio para alcanzar el progreso social. En el caso de Misiones, cuestionaba el extractivismo y la falta de planificación, suponiendo que el conocimiento científico podría permitir un mejor aprovechamiento de los recursos naturales. Por otro lado, Carman (2003), lo caracteriza por su ambiguedad respecto a la interacción con los pueblos indígenas: por un lado, se le ha vinculado con el genocidio selknam, mientras que por otro lado, convivió con una mujer tehuelche, con la que tuvo una hija. 

En El territorio de las Misiones Lista desarrolla una introducción, doce capítulos y un apéndice con aclaraciones y vocabulario de la lengua guayaná. Presenta un croquis del territorio visitado, así como dos fotografías: una del Alto Paraná y otra de las cataratas del Iguazú. En la introducción resalta la importancia de conocer más aquellas tierras tan apropiadas para la colonización, compartiendo la misma mirada que Peyret. En los dos primeros capítulos, se refiere a la historia de las Misiones, haciendo énfasis en las reducciones jesuíticas. Menciona además la labor de otros exploradores que han visitado la zona. En los siguientes capítulos describe la demografía, límites geográficos, divisiones administrativas, hidrografía, geografía física, recursos minerales y yacimientos, aspectos climáticos, potencial agrícola, posibles vías de comunicación y de comercio, flora, fauna y población indígena. 

A diferencia de Peyret, Lista no se concentra en la descripción de su propio viaje, ni se dedica a reconstruir detalladamente la historia de Misiones. A su vez, mientras que el primer autor no se esmera en describir particularmente a las diversas etnias que habitan este territorio, Lista si lo hace, distinguiendo cuatro parcialidades: guayanás, caayguás, tupíes y guayaquís. En general, la descripción que realiza se basa en el aspecto físico y en las costumbres, así como en la forma en que se han relacionado históricamente con la sociedad civilizada. 

La tercera fuente considerada es De Buenos Aires al Iguazú. Crónicas de un viaje periodístico a Corrientes y  Misiones (1901) y fue escrita por el periodista Manuel Bernárdez. En la misma línea, casi diez años después se publicó el cuarto documento analizado: Impresiones de viaje. Breves apuntes del territorio de Misiones (1910/1911) de Francisco Manzi. Ambos textos han sido escritos para un público más amplio, no necesariamente científico. De hecho, de su lectura se desprende un tono más bien propagandístico, especialmente en el caso de Bernárdez. Las fotografías toman una relevancia mayor que en el caso de Peyret y Lista y se hace mayor énfasis en la experiencia de visitar las cataratas del Iguazú. 

De nacionalidad española-uruguaya, el periodista y diplomático Manuel Bernárdez se trasladó a Argentina en 1898 para trabajar en El Diario como editor, escribiendo también algunas notas para La Tribuna. Permaneció en el país hasta 1910, cuando emigró hacia Brasil en calidad de cónsul de Uruguay. De Buenos Aires al Iguazú fue publicado por la editorial de La Nación y cuenta con el prólogo de dos importantes figuras del campo científico y del movimiento nacionalista de la época: Francisco P. Moreno y Miguel Cané. Tanto Moreno como Cané y Bernárdez coinciden en la necesidad de difundir las maravillas de la provincia de Misiones. En la portada se destaca uno de los saltos de las cataratas del Iguazú, y a lo largo del texto abundan otras fotografías del recorrido. 

El escrito se organiza en tres capítulos y un post scriptum. En el primer capítulo Bernárdez relata el viaje desde Corrientes a Posadas, expresando las particularidades del paisaje, la flora y la fauna del lugar de un modo alegórico. En el segundo capítulo, se centra en lo que denomina la cultura de la selva, es decir el desarrollo agrícola en la provincia, mencionando la necesidad de potenciar la industria local para que “salga de su estado primitivo”, y reseña las principales dificultades para su evolución. Por último, en el tercer capítulo se concentra especialmente en el trayecto hacia las cataratas, mencionando localidades y puntos de interés para quienes deseen visitar Misiones. Manteniendo un tono poético, describe brevemente cada lugar, haciendo foco principalmente en lo que se ve y lo que se dice, sin profundizar en la historia local. Las comunidades indígenas casi no aparecen mencionadas, como si Misiones fuera sus paisajes y sus colonos, nada más. Cierra el texto comparando las cataratas de Iguazú con las del Niágara, señalando la superioridad de las primeras y planteándolas como un orgullo nacional. 

Por otro lado, Francisco Manzi fue un periodista, historiador y artista plástico que se desempeñó en la docencia y como funcionario público, principalmente en Corrientes. De nacionalidad italiano-argentina, dedicó parte de su vida a reconstruir la genealogía, el folklore y la historia correntina. Se vinculó con Francisco P. Moreno, acompañándolo en una expedición hacia la Cordillera de los Andes y participó activamente en la escena política local (Solis Carnicer, 2022). 

Impresiones de viaje. Breves apuntes del territorio de Misiones consta de dos partes. En la primera parte se realiza una caracterización de la provincia, tomando en consideración la situación geográfica, la orogenia, la flora, la fauna, la ruinas de las misiones jesuíticas, sitios emblemáticos y el movimiento histórico de la población local, intercalando lo que observa en su viaje como los datos del pasado otorgados por otros viajeros y por los lugareños. También describe las condiciones de navegabilidad del Paraná y de otros ríos de la región, presenta las características de la hidrografía misionera, las cualidades de los bosques, las maderas disponibles en las distintas áreas de las Misiones, las actividades productivas y la industria de la yerba mate. Finalmente, aborda el tema de las vías de comunicación de la provincia, recalcando la necesidad de políticas estatales que resuelvan el problema de la conectividad. 

En la segunda parte, Manzi describe su experiencia de viaje, haciendo mención de los aspectos culturales de las principales localidades de la provincia en ese entonces: Posadas, Candelaria, Concepción, Apóstoles, Santa Ana, Itacaruaré, San Javier, San José, Cerro-Corá y Monteagudo. Cierra el apartado con un detalle de la región de Iguazú. El autor desarrolla esta parte de su relato describiendo también el contexto político-administrativo local, y retomando algunos comentarios hechos por otros viajeros. 

En términos generales, recupera los aportes de Raúl B. Díaz, German Burmeister y Juan Queirel, a modo de voces autorizadas que dan legitimidad a sus descripciones. Al igual que Peyret y Bernárdez, la experiencia de viaje tiene gran relevancia. El uso de fuentes y el tono propagandístico es compartido con Bernárdez, aunque Manzi genera un documento con mayor nivel de detalle, similar en ese aspecto al de Lista, por prestar atención a los aspectos físicos de la provincia, generando una especie de catálogo de recursos disponibles. Destaca, a diferencia del resto de los trabajos, la importancia que da a presentar a las autoridades locales y describir la escena política. Las comunidades indígenas, al igual que en el caso de Peyret, son mencionadas, pero más bien como reminiscencias de la cultura local. 

Finalmente se han considerado tres trabajos del naturalista Moisés Bertoni, correspondientes a las tres partes del gran compendio La civilización guaraní, publicado en la imprenta del mismo autor durante la década del ‘20, salvo el segundo tomo, que se publicó póstumamente en la década del ‘50. Estos textos tienen la particularidad de que no siguen el mismo formato que el resto de los documentos: no hay un relato de viaje, ni una reseña sobre las características de Misiones y su potencial e importancia para la Argentina. Los tres tomos están orientados hacia un público específico: etnólogos y estudiosos de disciplinas afines. Es una síntesis de los conocimientos y concepciones del mundo del pueblo guaraní, a los que Bertoni tuvo acceso durante su interacción con las comunidades, siendo el resultado de un trabajo de décadas. 

Cabe mencionar que Bertoni fue parte de un grupo de inmigrantes suizos que llegaron a Misiones con el objetivo de establecer una colonia agrícola en el territorio hacia finales del siglo XIX. Sin embargo, señala Zang (2017), se encontraron con una serie de dificultades en las tierras otorgadas por el gobierno, ya que estaban situadas lejos de los principales puntos de comunicación y presentaban pocas cualidades para la agricultura. Esto motivó que el autor y su grupo se trasladaran hacia Paraguay en busca de un mejor lugar, conformando una colonia en la que vivió hasta su muerte.  

Como botánico y naturalista, realizó el reconocimiento de una gran cantidad de especies de flora propias de la selva paranaense, recuperando no sólo las propiedades de cada una, sino también los nombres y usos indígenas. Así, incorporó los términos guaraníes a la taxonomía occidental, además de valorizar y reivindicar su sistema de conocimientos y su cosmovisión. Por este motivo, La civilización guaraní no sólo difiere de los demás escritos analizados por su tipología documental, sino también por los discursos y representaciones que el autor reproduce en estos tres tomos. 

En primer lugar, se destaca una crítica a la etnología predominante, de carácter evolucionista, por su olvido a este grupo étnico, que, al no contar con una gran cultura material, ha quedado relegado a los estadios más bajos de la escala del progreso cultural. Si bien Bertoni aún se basa en algunas categorías analíticas evolucionistas propias de la época, también lo caracteriza una mirada más conciliadora de la diferencia cultural. Se refiere a una nación guaraní, en igualdad epistémica con las naciones occidentales. 

En el primer tomo, titulado Etnología. Origen, extensión y cultura de la raza karaí-guaraní y protohistoria de los guaraníes (1922), analiza los supuestos de la época respecto a categorías analíticas como civilización, raza y nación. También fundamenta la existencia de una unidad étnica del grupo guaraní, más allá de los prejuicios de los etnólogos. Cuestiona los métodos y estereotipos que se han sostenido en la antropología, basados en la diferencia física, cultural y moral. 

En Religión y moral. La religión guaraní. La moral guaraní. Psicología (1956), segunda parte publicada póstumamente por la Sociedad Científica del Paraguay, se abordan los aspectos cosmológicos de la sociedad guaraní, haciendo énfasis en la organización social, la familia y las divinidades del grupo, y el sistema de creencias que sustenta el ordenamiento de los seres y sus interacciones en el mundo. 

El tercer tomo se titula Conocimientos. La higiene guaraní y su importancia científica y práctica. La medicina guaraní. Conocimientos científicos (1927) y es el texto en el que reafirma más fuertemente su apreciación de las comunidades guaraníes como una sociedad que es tan civilizada como la nuestra. Expresa su admiración por el grado de sabiduría que se desprende de sus prácticas, señalando que el naturalista no debe ignorar ni despreciar los saberes de otras sociedades, puesto que de ellas se puede aprender. A medida que va detallando las creencias y prácticas guaraníes respecto a la higiene, la sexualidad, la concepción, el parto, el aborto, la muerte, las enfermedades, la dieta y los remedios, va señalando cómo muchos de estos saberes tienen una consistencia científica. 


Las representaciones sociales como vía de aproximación a las fuentes

Siguiendo con la propuesta de analizar los diversos contextos de constitución de los documentos seleccionados, el concepto de representaciones sociales ha sido útil para realizar una aproximación a las relaciones entre los sectores de la sociedad que interactúan en estos relatos, así como a la diversidad de ideologías e imaginarios que se contraponen en tales interacciones. 

Un primer antecedente de esta noción se encuentra en el trabajo de E. Durkheim, pero es recién con S. Moscovici que se introduce en los estudios sociales, a mediados del siglo XX (Villarroel, 2007; Herner, 2010). Al respecto, este autor plantea a las representaciones sociales como una modalidad de conocimiento que es propia del sentido común, mediante la cual se expresan los aspectos simbólicos y cognitivos de los sujetos y del sistema social en el que se encuentran inmersos. Así, tienen la particularidad de que se construyen en las interacciones de la vida diaria de manera colectiva, y permiten que los individuos comprendan, expliquen y dominen los diferentes hechos de su cotidianidad. Según Villarroel (2007), esto se da a través de dos procesos cognitivos: la objetivación y el anclaje. (Detallar que son cada una). 

Autores como Girola (2020) y Herner (2010) han señalado la relevancia del estudio de las representaciones sociales para el análisis de fuentes. Es a través de estas modalidades que se puede realizar una aproximación al entramado socio-semántico que se despliega en el contexto a analizar (Girola, 2020). Este acercamiento plantea una lectura de las actitudes que tienen los individuos frente a determinados sujetos u objetos (Herner, 2010), reconstruyendo el acervo de ideas e imágenes respecto a algo o alguien. Este corpus de representaciones no es estático, puesto que siempre existe una reconstrucción autónoma y creativa por parte de cada individuo (Villarroel, 2007). 

El concepto de imaginario está estrechamente vinculado con las representaciones sociales, siendo un conjunto de supuestos implícitos que se incorporan en la interacción con los demás sujetos (Girola, 2020). Mientras los imaginarios son esquemas, las representaciones son su expresión, siendo “dibujos, mapas mentales, discursos, imágenes, ideas generales que surgen a partir de un acervo común de significados” (Girola, 2020: 109). Estas nociones, además, están atravesadas por ideologías que se disputan la posibilidad de definir el rumbo de la sociedad. 

Reconocer estos estratos ideacionales es de utilidad para describir tanto la trama de significados que repercute en los posicionamientos de cada sujeto en el contexto social analizado, así como la categorización de objetos e individuos, permitiendo describir cuestiones tales como el modo de concebir la naturaleza, el territorio de Misiones, las comunidades indígenas y sus prácticas. Sobre todo, al ser expresión de los sentidos que se disputan, permiten evaluar los silencios y aspectos invisibilizados o minorizados en los relatos de viaje, los prejuicios, estereotipos y los modos de legitimar desigualdades. Desde este posicionamiento, tanto el concepto de representaciones sociales, como las nociones vinculadas, en comunión con el abordaje de la antropología histórica permiten “recuperar de entre las páginas de las fuentes históricas a los grupos étnicos, sus territorios y caciques, sus etnicidades y relaciones con sus habituales vecinos y con los nuevos ‘otros’ que se pusieron en contacto con ellos de diversas formas desde la llegada de los europeos a América” (Nacuzzi y Lucaioli, 2011: 49). Este paso es fundamental para analizar la trayectoria de desigualdad material, epistémica y simbólica que han atravesado históricamente estas sociedades. 

A continuación, se presentan algunos resultados del análisis de las fuentes seleccionadas, los cuales tienen un carácter preliminar, puesto que la investigación aún se está llevando a cabo. 

a. Los diversos contextos que atraviesan a las fuentes

En los documentos analizados se distinguen diversas formas de conocer, organizar y apropiarse del territorio, tales como la exploración, el coleccionismo, el catálogo y el relato de viaje en primera persona. Estas modalidades son propias del paradigma científico de la época, así como de la ideología colonial predominante (Perazzi, 2003; Pratt, 2010). El evolucionismo spenceriano y la racialización de la especie humana son parte de estos trabajos. Mientras que unos fundamentan sus apreciaciones respecto a la otredad en estas perspectivas, inferiorizando a las comunidades indígenas, otros cuestionan estas ideas, proponiendo miradas más amplias respecto a la diversidad cultural. La visión iluminista del mundo y la implantación de la noción de naturaleza moderna occidental  repercuten también en la forma de aproximación a los ecosistemas de la provincia. 

Los relatos de Peyret y Lista son la expresión de una ciencia incipiente que está a la orden del proyecto nacional con el cual concuerdan como muchos otros intelectuales de la época (Perazzi, 2003; Wilde, 2008; Alcaráz, 2009; Cebolla Badie, 2016). Bernárdez y Manzi, también desde una perspectiva nacionalista, más que generar documentos a modo de catastro de la provincia, producen escritos que están pensados para el público más amplio. Por lo mismo, en un tono menos técnico y más propagandístico, se enfocan en mostrar las bondades de conocer y/o vivir en Misiones. Incluso, la difusión de las maravillas de Misiones puede ser interpretado como un aporte a la identidad nacional que está en conformación hacia esas décadas. 

Así, se distinguen dos ámbitos de circulación: uno enfocado en un público relacionado con la administración, la política y el círculo de intelectuales nacionales, y otro abierto a la generalidad de las personas. El primero produce y difunde los conocimientos en ámbitos restringidos, como los institutos científicos. Acá se sitúan Lista y Bertoni. El segundo, produce y difunde en espacios que se tornan públicos, como la prensa escrita, y es el caso de Bernardez y Manzi. Peyret, si bien produce para las sociedades científicas, expresa en sus Cartas un interés por difundir en un espacio más amplio. Dirigiéndose al Jefe de la Oficina Central de Tierras y Colonias, Enrique Victorica, señala: 

Tengo el honor de remitir a vd. un folleto, compuesto de treinta cartas que dirijí a un diario de esta capital, sobre el territorio de Misiones. (...) Si adopté esa forma de publicación, fue porque pareció conveniente para ilustrar más pronto la opinión general sobre una región hasta entonces poco conocida (...) 

Respecto al contexto del viaje, salvo los tres textos de Bertoni, cuyas particularidades ya han sido mencionadas, los documentos relatan un trayecto similar: desde Corrientes hacia Posadas, actual capital de la provincia de Misiones, y desde Posadas hacia Iguazú. Los autores expresan la falta de conectividad que la zona tiene respecto a otras localidades. En Peyret y Lista, las dificultades se dan tanto en la navegación a través del río Paraná, como por tierra. En Bernárdez y Manzi los problemas de navegabilidad se entienden superados, pero sigue existiendo falta de comunicación por tierra, aunque se menciona la posible implementación de un ferrocarril. 

Desde el punto de vista de los cuatro autores, el Estado debería hacer más por este territorio. Mientras que Peyret y Lista representan a Misiones como una tierra abandonada por la administración estatal, Bernárdez y Manzi dan cuenta de que se han realizado algunas inversiones para el desarrollo de la zona, pero que aún faltan muchas cosas por hacer. Por ejemplo, Bernárdez, al referirse a la producción agrícola, menciona que la industria es primitiva y que falta implementar tecnología moderna en Misiones. Según Alcaráz (2009), en los relatos de viaje de la época se planteaba que el gobierno debía acompañar al sector privado, generando soluciones para todas estas limitaciones técnicas que dificultaban el establecimiento de colonias. 

Siguiendo lo propuesto, analizar lo que se dice sobre Misiones en distintos momentos de nuestro recorte temporal ha resultado enriquecedor para dar cuenta de cómo el contexto evoluciona y cómo las representaciones e imaginarios tienen continuidades o discontinuidades en la conceptualización de la provincia. Al respecto, cabe mencionar que recién en 1881 Misiones adquirió autonomía de Corrientes, y que no fue hasta 1953 que se convirtió en provincia. Para la época en que Peyret y Lista visitan este territorio la capital de Misiones era Corpus, pese a que la gobernación residía en Posadas. Aún existían litigios con Brasil respecto a los límites entre ambos países. Esto permite comprender el énfasis de Peyret en recuperar la historia de estas tierras, legitimando de esta forma que sean incorporadas a Argentina. De acuerdo con Alcaráz (2009), esta reconstrucción histórica no es menor, puesto que funcionó como “estrategia común de crear consenso sobre determinadas ideas y representaciones” (p. 90), permitiendo expresar la preexistencia y la continuidad de la Argentina en tal región. 

En este sentido, como parte del análisis, incorporar el concepto de frontera ha sido valioso. Esta noción, ampliamente abordada en la geografía, se ha incorporado recientemente en los análisis de nuestra disciplina. De difícil definición, se puede entender como “un lugar difuso que no se restringe a las limitaciones geográficas, sino que se amplía a todos los espacios donde se encuentran las diferencias y surgen posibilidades de conocimiento, convivencia y colaboración entre dos o más realidades diferentes” (Barroso, 2012, citado en Gasparotti Nunes, 2019: 146).  

Según Porcaro (2017), hacia fines del siglo XIX y principios del siglo XX, las fronteras fueron pensadas en términos de dos debates: el primero oponía defensa y asimilación pacífica, y el segundo los límites naturales con los artificiales. De esta forma, se pensaron como sitios conflictivos, que, desde la perspectiva expansionista predominante, debían ser incorporados y defendidos por el Estado. Al respecto, Peyret, Lista y Manzi recapitulan los principales conflictos por la propiedad de este territorio. Sintetizando, Manzi escribe al inicio de su primer libro: 

Sus selvas y sus ríos, nos enseña la historia, presenciaron la marcha triunfal de los conquistadores de Irala y Gaboto que iban al Perú en busca de las minas de oro y plata, las que dieron rendimientos de riquezas, y más tarde los bosques seculares escucharon en muda complicidad con las tinieblas, las monótonas plegarias de los esforzados paladines de Jesús y cuyo eco divino se confundía con el eco melancólico producido por el aura en los grandes follajes, más tarde los guerreros de Mayo: Belgrano al frente de su audaz o infortunada expedición de paso al Paraguay en las más bellas y patrióticas de las aventuras guerreras por la libertad de los pueblos, y finalmente hallaronla los bandas salvajes y los temibles salteadores del general Chaga, dejando en todas partes rastros de los más grandes actos de salvajismo y barbarie, hechos dignos de aquella raza bárbara y sanguinaria que pasó por ella como el huracán más formidable, arrasando con todos los pueblos que comenzaron a florecer a principio del siglo décimo octavo (págs. 6 - 7)

En Peyret y Lista se lee una representación de los portugueses como los principales culpables de la decadencia de la provincia. Peyret cierra su cuarta carta señalando que

He encontrado a menudo personas que creían que las Misiones habían sido destruidas con la expulsión de los jesuitas por orden del gobierno español, tal es la ignorancia que reina generalmente sobre la historia de esas apartadas regiones, Importa, pues, hacer conocer la verdad por la generalidad de los lectores, a fin de que todos sepan, que el público entero sepa, que las Misiones Occidentales, es decir, españolas, es decir, argentinas, fueron destruidas por el tradicional, por el secular enemigo de la España y de sus colonias, por Portugal (pág. 24)

Lista, por otro lado, respecto al general Chagas escribe: 

Para completar esta obra vandálica, el General Chagas en persona remontó el río y donde puso la planta no dejó nada en pie, profanó los cementerios, incendió los templos e hizo cruel y cobarde matanza entre los indios dispersos y atemorizados por tan bárbara conducta (pág. 26) 

Sobre Paraguay, las menciones son menores. Peyret detalla las tensiones con el país, como las invasiones en décadas previas a su viaje, pero no lo demoniza como si lo hace con los portugueses. Lista plantea que es Francia “el cruel tirano de Paraguay”, no abordando con mayor detalle los conflictos fronterizos existentes. De esta manera, se evidencia que el discurso de la época plantea un enemigo en particular, pese a que las tensiones existieron con los dos países. 

Sin embargo, el imaginario de la frontera (Gasparotti Nunes, 2019) no sólo ha estado vinculado con representaciones sobre los límites y las colonias y naciones en conflicto, a quienes se presenta como enemigos potenciales o efectivos. De acuerdo con Nacuzzi y Lucaioli (2020), las definiciones de frontera han referido a espacios lejanos, peligrosos y marginales, a lugares no incorporados administrativamente, a tierras libres, zonas despobladas, espacios donde se despliegan relaciones interétnicas, mestizajes, competencias o complementariedad, y lugares estratégicos para el reconocimiento, la defensa y la colonización. En el siguiente apartado me referiré más específicamente a los otros sentidos de la frontera, vinculados con imaginarios sobre la naturaleza y las comunidades indígenas.


b. Las representaciones sobre la naturaleza, los pueblos indígenas de Misiones y sus saberes

Alejo Peyret inicia su primera carta sobre Misiones definiéndola como un “jardín de las Hespérides, custodiado por obstáculos insuperables”, presentando a lo largo de las siguientes cartas una visión de la selva como límite para la civilización. Wilde (2008) ha señalado que esta mirada sobre la selva paranaense era compartida en diversos relatos de viajeros que habían visitado la provincia a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, y que expresaba una continuidad con lo escrito por otros exploradores de siglos anteriores. 

Además de limitar el progreso, la naturaleza de Misiones fue representada como peligrosa. Lista señala: 

No parezca patraña, dice el P. Lozano, pues tiene esta verdad testigo como el P. Montoya, quien escribe vio una culebra que hizo presa de un indio, cuya estatura era de dos varas; comióselo la bestia y al otro día lo arrojó entero, pero tan quebrantados los huesos como si los hubiera molido!! (pág. 91, cursiva del autor)

Y también:

Entre las mariposas crepusculares, citaré la ura (Erebus odora) cuyas cresas, depositadas en el cuerpo del hombre o de un animal cualquiera, da origen a un gusano que se designa con el mismo nombre del insecto y que multiplicándose puede causar la muerte, bastando uno solo para producir la mayor molestia (págs. 95 y 96)

Manzi, respecto a tiempos remotos, plantea el territorio como desierto, y señala que

Los heroicos discípulos de Loyola se esparcieron en el desierto. Se lanzaban en sus entrañas, en la espesura enmarañada disputándose unos y otros los peligros, sin otro poder que ese sagrado signo que levanta el brazo bondadoso del fraile. Su vida, entre las terribles contrariedades de la naturaleza y del hambre, siempre será un misterio (págs. 134 y 135). 

En general, para los autores, las principales limitantes, como se ha mencionado, tenían que ver con la accesibilidad al territorio. Hacia fines del siglo XIX la movilidad por tierra era difícil, y el viaje a través del río se visualizaba como una odisea, especialmente cuando se trataba de pasar el Salto de Apipé, en Corrientes. 

Para Peyret este salto no debería ser una limitante, faltando mayor inversión en tecnología,  señalando que

Si el Alto Paraná perteneciese a los anglo-americanos, hace tiempo que estaría surcado por un sin número de vapores (Carta I - pág. 2)

De esta manera, el Paraná, pese a las dificultades que plantea la zona del Apipé, puede ser un “río civilizado”. 

Para Lista, el Apipé es “mal denominado Salto” (p. 2), representándolo más bien como un “arrecife” que puede ser explorado. Bernárdez comenta que “En el famoso salto, llamado Apipé, tuvimos una verdadera refriega con la corriente” (p. 13), pero que después del salto la navegación es amena. De estas apreciaciones se extrae que, pese a las mejoras técnicas de los vapores en la época de Bernárdez, el salto seguía siendo un obstáculo notorio, especialmente en días de tempestades. Sin embargo, Peyret y Lista lo plantean como superable, minimizandolo desde su firme confianza en el poder de la ciencia para dominar la naturaleza, y también como parte de un discurso que pretende más bien motivar a la colonización del territorio. 

Por otro lado, inmersos en la naturaleza, cuál animales, Peyret y Lista mencionan la existencia de diversas parcialidades de indios, a veces amistosos, otras veces distantes, inmersos en las confrontaciones por el territorio en las distintas épocas históricas de Misiones.

Peyret no se preocupa por distinguir o caracterizar a las etnias: por momentos los homogeniza, y sólo cuando es necesario en el relato, los diferencia. Por ejemplo, a lo largo de las cartas que refieren a la historia de Misiones, recién tras la invasión del ejército de Chagas menciona la dispersión de los indígenas y la conformación de cuadrillas

Las familias que quedaban se desparramaron y fueron a engrosar la población de corrientes, de Entre Ríos y del Brasil. Algunos indios permanecieron así mismo en el país [refiere a Misiones]; pero cansados de ser los instrumentos de los caudillos, declaráronse independientes y formaron tres cuadrillas (pág. 31)

Otros guaraníes que no siguieron en su momento a Andresito ni se sometieron a ser trasladados

remontaron el Paraná con sus canoas, llevando algunos víveres, semillas y herramientas, y desembarcaron en las selvas espesas del arroyo Pira-Puytain en la costa paraguaya, a cincuenta leguas de Corpus, a diez de la boca del I-guazú. Allí formaron alianza con la tribu de los guayanás, y permanecieron ignorados hasta 1851, época en que unos paraguayos que iban a los yerbales de Tacurú-Pucú los descubrieron. (pág. 31)

Manzi, centrándose más bien en las reducciones jesuíticas, también cae en la tendencia a homogeneizar a las comunidades indígenas. Bernárdez directamente tiende a omitir a los indios. Es Lista quien distingue características de las diferentes parcialidades que sobreviven en la época de su viaje, en un breve capítulo, reduciendo a unas cuantas cualidades las cosmovisiones y prácticas indígenas, así como las particularidades de cada grupo. Respecto a los indios del pasado, construye al igual que Peyret y Manzi, la imagen de individuos salvajes, “verdaderos niños incapaces de alimentar a sus familias”, que sólo aprenden de economía y administración gracias a la labor jesuítica, que no conocen el trabajo y que en determinados momentos de conflictos territoriales, roban y vagan por la selva. 

Hacia principios del siglo XX, las crónicas de viajes construyeron la imagen de una selva hermosa, disponible para la colonización y para el turismo. Los indígenas están, en Bernardez y Manzi, desaparecidos o destinados a desaparecer, siendo el pasado de la trayectoria histórica de un territorio que, con intervención estatal, podía prosperar enormemente. En este aspecto, otro de los imaginarios sobre las fronteras que incide en las representaciones sobre la selva y los guaraníes es la del supuesto “vacío poblacional” (Wilde, 2008; Alcaráz, 2009; Cebolla Badie, 2016), lo que generaba que Misiones fuera “tierra libre” para la colonización. Ya en Peyret y Lista se comienza a reproducir esta idea, pese a que se menciona que aún existen comunidades que habitan el territorio. Sin embargo, en las crónicas de Bernárdez y Manzi se desprende de forma más evidente esta idea. Incluso, en De Buenos Aires al Iguazú se puede interpretar que el autor invisibiliza la presencia indígena, dando prioridad a lo que en el imaginario de la época es “lo bonito” y un “orgullo nacional”, esto es, las cataratas del Iguazú y otros saltos de las Misiones. Lo “feo”, es decir, lo salvaje, es ocultado de los escritos con fines propagandísticos. 

Estrechamente relacionadas con el imaginario sobre las comunidades indígenas guaraníes, las representaciones y apreciaciones respecto a los conocimientos se pueden reconocer especialmente en el texto de Lista, quien, como Bertoni, escribe un documento a modo de informe o catastro de los recursos naturales y la población de Misiones, aunque más breve y desde un posicionamiento totalmente diferente. Así, manifiesta que indios como los cainguás no conocen juegos, música o bailes, no cuentan más allá del cinco y tienen dificultades para llevar adelante un diálogo superior a los diez minutos, poniendo en duda sus capacidades intelectuales. A los guayaquí los representa como animales, siendo “la imagen fiel del hombre primitivo de las cavernas cuaternarias de Europa”. A los tupíes los describe como buenos cazadores, conocedores de prácticas como el cultivo de la tierra, el tejido y la alfarería. Finalmente, a los guayanás los caracteriza como supersticiosos, con prácticas exóticas, y conocimientos técnicos similares a los tupíes. 

A menudo en su relato los conocimientos sobre plantas y especies animales son presentados como anécdotas, más que como saberes especializados. En el caso de los modos de cazar y recolectar alimentos, presenta las estrategias utilizadas por los indígenas en el mismo tono: como historias sobre las prácticas exóticas de los indios.

De acuerdo con Pérez Ruiz y Argueta Villamar (2012)  en nuestro continente se produjeron tempranamente escritos que recuperaron los conocimientos de los pueblos indígenas. Sin embargo, tal como sucede con el caso de Lista, generalmente estos saberes se representaron como  “las ’reminiscencias’ utilitarias de los pueblos denominados ‘primitivos’, a la usanza colonial de entonces” (Pérez Ruíz y Argueta Villamar, 2012:34). Esta forma de concebir las prácticas indígenas ha generado que a lo largo de la historia queden ocultos en los relatos de cronistas, funcionarios y exploradores. 

La ciencia occidental, heredera del Iluminismo, se posicionó como la única válida y propició la producción de un conocimiento monocultural y con pretensiones de universalidad (Betancourt Posada, 2019). Los conocimientos indígenas, concebidos como supersticiones y mitología, quedaron despojados de su valor epistemológico (Pérez Ruíz y Argueta Villamar, 2012; Betancourt Posada, 2019), a través de prácticas de trivialización (Trouillot, 1995). En este sentido, Bertoni plantea que civilizaciones como la guaraní suelen ser concebidas erróneamente como salvajes, cuando en realidad poseen saberes profundos sobre su entorno y que muchos de los conceptos que nuestra sociedad piensa universales, pueden ser concebidos de forma diferente por parte de otros pueblos. Así, en un marco que amenaza con la desaparición de la nación guaraní, el autor llama la atención respecto a la falta de una mirada más compleja respecto a las sociedades no occidentales.  Ese es el principal error, que detiene la posibilidad de realizar una mejor etnología. 

En la actualidad, los trabajos que han recuperado los saberes indígenas han corroborado lo planteado por Bertoni a principios del siglo XX. Lamentablemente, como advirtió el autor en su momento, el contexto expansionista y el modelo de ciencia hegemónica, funcional a la expropiación territorial, generaron importantes impactos en la vida de las comunidades indígenas, transformando sus condiciones de vida. De esta manera, lo que en el presente sabemos respecto al conocimiento ancestral de los pueblos indígenas es probablemente una mínima parte de lo que realmente fue en tiempos pasados en los que el territorio, espacio de reproducción de sus saberes, seguía estando disponible para desarrollar sus vidas cotidianas en términos simbólicos y materiales. 


Palabras finales

Hasta acá se han presentado avances preliminares respecto a una investigación sobre las representaciones de la naturaleza, los pueblos indígenas y sus saberes ecológicos. Se ha presentado el posicionamiento desde el cual surge y se desarrolla el tema, así como la relevancia de analizar el tema desde el abordaje de la antropología histórica recuperando los diversos contextos que atraviesan la producción de los documentos elegidos para el análisis. De esta manera, en una primera parte se presentaron las fuentes y sus autores, situandoles en el contexto social. Para esto, fue importante dialogar con temas como la conformación del campo científico en Argentina y la construcción de un imaginario de nación. En este sentido, Perazzi (2003) ha señalado que existe una doble correlación al respecto: “de un lado, entre el ‘mito de la nación’ y ciertas prácticas científicas e intelectuales, y del otro, entre las transformaciones del ideario nacional y las del horizonte científico-intelectual” (p. 84). 

En una segunda parte, se ha propuesto conceptualizar a Misiones como territorio de frontera, y desde ahí revisar algunos de los imaginarios planteados por Nacuzzi y Lucaioli (2020) vinculados a la noción de frontera, lo que ha permitido organizar las diversas apreciaciones que los autores tenían respecto a esta región. A partir de tal esquematización, se describieron algunas de las formas de representar la naturaleza y a las comunidades guaraníes en los distintos relatos. Finalmente, se han señalado incipientemente los modos de evaluar el sistema de conocimientos de los pueblos indígenas locales en estos relatos, proponiendo como caso especial el trabajo de Moisés Bertoni.

Notas de la ponencia:

1 Bibliografía citada en formato APA.

2 La investigación se está desarrollando en el marco de una beca Estímulo a las Vocaciones Científicas del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), y es parte de una tesis de Licenciatura en Ciencias Antropológicas en curso.

3 La presentación en el Congreso ha sido financiada por el Programa para la participación en congresos y eventos científicos en Argentina, de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universidad de Buenos Aires. 

Bibliografía de la ponencia

Alcaráz, J. (2009). Misiones a través de los relatos de viajes. Editorial Universitaria.

Blázquez Garbajosa, A. (2022). Augueste Brougnes y Alejo Peyret: Dos iniciadores de la colonización agrícola argentina en la segunda mitad del siglo XIX. Estudios rurales, 2(3), 128-187. 

Betancourt Posada, A. (2019). La sabiduría ambiental de América Profunda: contribuciones indígenas a la conservación "desde abajo", ejemplos de México, Colombia, Ecuador y Bolivia. Ciudad de México.

Carman, J. (2003). Ramón Lista: La doble cosmovisión de un valiente. MUSEO, 3(18), 31-34.

Cebolla Badie, M. (2016). Cosmología y naturaleza mbya-guaraní. Culturalia - Biblós.

Clifford, J. (1988). Sobre la autoridad etnográfica. En C. Reynoso (ed.) El surgimiento de la antropología posmoderna. México, Gedisa.

Descola, P. (2004). Las cosmologías de los indios de la Amazonía. En A. Surralés, & P. García Hierro, Tierra adentro. Territorio indígena y percepción del entorno (págs. 25-37).

Dimas García, E. (2021). Las representaciones del nordeste argentino en las primeras obras de Juan Bautista Ambrosetti. 12° Congreso Argentino de Antropología Social. La Plata.

Durand, L. (2002). La relación ambiente-cultura en antropología: recuento y perspectivas. Revista Nueva Antropología, XVIII(61), 169-184.

Gasparotti Nunes, F. (2019). Imagens da(s) fronteira(s) em livros didáticos de geografia brasileiros e argentinos: o que existe além dos muros? Punto Sur. Revista de Geografia de la UBA, 1, 144-165.

Gudynas, E. (2011). Imágenes, ideas y conceptos sobre la naturaleza en América Latina. En L. Montenegro, Cultura y naturaleza. Aproximaciones a propósito del bicentenario de la independencia de Colombia. (págs. 267-292). Bogotá.

Herner, M. T. (2010). La teoría de las representaciones sociales: un acercamiento desde la geografía. Huellas(14), 150-162. Obtenido de 

https://repo.unlpam.edu.ar/handle/unlpam/2561

Milton, K. (1997). Ecologías: antropología, cultura y entorno. Revista Internacional de Ciencias Sociales. UNESCO, 154.

Mondragón, C. (15/06/2021). Antropología ambiental. [Conversatorio virtual]. Seminario “Temas Urgentes en Antropología”, Programa  de Investigación Formativa “Territorios, diversidad biocultural y procesos sociales para la defensa de los pueblos indígenas y originarios de México”, Escuela Nacional de Antropología e Historia, México. 

Muzzopappa, E. y Villalta, C. (2022). El archivo como nativo. Reflexiones y estrategias para una exploración antropológica de archivos y documentos. Etnografias contemporáneas, 8(15), 202-230.

Nacuzzi, L. y Lucaioli, C. (2011). El trabajo de campo en el archivo: campo de reflexión para las ciencias sociales. Publicar, IX(X), 47-62.

Nacuzzi, L. y Lucaioli, C. (2020). Perspectivas antropológicas para el análisis histórico de las fronteras. En R. Guber y L. Ferrero (Eds.), Antropologías hechas en la Argentina. Volumen I (pp. 275-304). Asociación Latinoamericana de Antropología.

Perazzi, P. (2003). Antropología y nación: materiales para una historia profesional de la antropología en Buenos Aires. RUNA, XXIV, 83-102.

Pérez Ruíz, M. L. y Argueta Villamar, A. (2012). Saberes indígenas y diálogo intercultural. Cultura científica y saberes locales, 10, 31-56.

Porcaro, T. (2017). Perspectivas teóricas en el estudio de las fronteras estatales desde la geografía. En S. Barticevic, C. Tommei, y A. Rascovan (Eds.), Bordes, límites, frentes e interfaces. Algunos aportes sobre la cuestión de las fronteras. (pp. 86-102). El Colegio de las Frontera Norte.

Pratt, M. L. (2010). Ojos imperiales. Literatura de viajes y transculturación. Fondo de Cultura Económica.

Solís Carnicer, M. (2022). El pasado como objeto de lucha política. Peronismo y antiperonismo en la interpretación de la historia de Corrientes. En M. S. Leoni y M. Nuñez Camelino, Pasados periféricos: historia y memoria en el Nordeste argentino (p. 65-86). Universidad Nacional del Nordeste, EUDENE. 

Trouillot, M. R. (1995). La historia impensable. La revolución haitiana como un no-hecho. En Silenciando el pasado. El poder y la producción de la Historia (págs. 70-107). Bacon Press.

Ulloa, A. (2001). Transformaciones en las investigaciones antropológicas sobre naturaleza, ecología y medio ambiente. Revista Colombiana de Antropología, 37, 188-232. 

Villarroel, G. (2007). Las representaciones sociales: una nueva relación entre el individuo y la sociedad. Fermentum. Revista Venezolana de Sociología y Antropología, 17(49), 434-454.

Wilde, G. (2008). Imaginarios contrapuestos de la selva misionera. Una exploración por el relato oficial y las representaciones indígenas sobre el ambiente. En Gestión ambiental y conflicto social en América Latina (págs. 194-225). Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).

Zang, L. M. (2017). Poblar la frontera: Misiones y la presencia de suizos en el Territorio Nacional (1881-1920). Pilquen. Sección Ciencias Sociales, 20(4), 71-81.


Fuentes de la ponencia

Peyret, A. (1881). Cartas sobre Misiones. Imprenta de la Tribuna Nacional. 

Lista, R. (1883). El territorio de las Misiones. Imprenta “La universidad” de J. N. Klingelfuss. 

Bernárdez, M. (1901). De Buenos Aires al Iguazú. Crónicas de un viaje periodístico a Corrientes y Misiones. Imprenta de La Nación.

Manzi, F. (1910-1911). Impresiones de viaje. Breves apuntes del territorio de Misiones. La popular. 

Bertoni, M. (1922). La civilización guaraní. Parte I: Etnología. Origen, extensión y cultura de la raza Karai-Guaraní y protohistoria de los guaraníes. Imprentas y edición “Ex sylvis”. 

Bertoni, M. (1956). La civilización guaraní. Parte II: Religión y moral. La religión guaraní. La moral guaraní. Psicología. Editorial indoamericana. 

Bertoni, M. (1927). La civilización guaraní. Parte III: Conocimientos. La higiene guaraní y su importancia científica y práctica. La medicina guaraní. Conocimientos científicos. Imprenta y edición “Ex sylvis”.