Estéticas de desaparición. El desierto como categoría impostora y de invención cartográfica. De las campañas de exterminio a la silicolonización

SP.55: Antropologías de los desiertos, entre vacíos y abundancias

Ponentes

Nombre Pertenencia Institucional
JOSE BASINI UFAM

Creditos Adicionales

Nombre Pertenencia institucional Pais
José Exequiel Basini Rodriguez Universidade Federal do Amazonas Brasil

VII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Antropología

 

SP 55: Antropologías de los desiertos, entre vacíos y abundancias

 

TÍTULO: Estéticas de desaparición. El desierto como categoría impostora y de invención cartográfica. De las campañas de exterminio a la silicolonización.

 

José Basini – Universidade Federal do Amazonas, Brasil.

 

1. Introducción

En este texto propongo una reflexión del desierto como categoría impostora y de invención cartográfica; estrategia geopolítica también, de las administraciones estatales, como formas de apropiación territorial en base al lucro y a los intereses de las élites locales y los grupos económicos internacionales.  Ahora bien, el desierto no es solo la invención del vacío poblacional y de la falta de civilización históricamente circunscripta, sino también la transformación socioespacial por medio de dos recursos retóricos: la ausencia poblacional y la ausencia productiva.

En otras palabras, la fuerza narrativa del desierto se inscribe, no separando jamás la esfera física del plano mental y simbólico, como campo de creencia.  

Para ilustrar ambos movimientos me refiero al mito de surgimiento del estado uruguayo en 1830 a partir de la campaña de exterminio de los indios charrúas, aspecto que abordo en mi tesis de doctorado: Índios num país sem índios. A estética do desaparecimento. Um estudo sobre imagens índias e versões étnicas, (Basini, 2003; 2015) donde planteo, desde un abordaje etnográfico multi-situado, la continuidad de un imaginario social y una estética de la desaparición modelada a partir de una matriz estatal y una construcción mitológica de larga duración.

En un segundo momento abordaré el caso de algunos pueblos indígenas del alto rio Juruena, en Mato Grosso, como los enawene nawe, en los períodos de 2003 a 2009, donde se percibe como sus territorios tradicionales fueron afectados socioambientalmente por diversos emprendimientos neo-extractivistas, y donde se destaca la implantación de otro tipo de vacío: el vacío producido sobre la floresta tropical húmeda.  En otras palabras, la paradoja de la abundancia: que sufrirá el despojo para ser transformada en desierto. Este tipo de “desierto deseable” posibilitará a su vez el “nacimiento” de la pradera y los campos de soja. Un tipo de alquimia al revés que denomino de silicolonización, como recurso-sustancia que sirve para sustituir y maquillar, colonizando espacios y haciendo desaparecer ambientes. Podemos conceptuar este estado de cosas a partir de un régimen asociativo y solidario, entre extractivismos que afectan la autonomía territorial del grupo, dando lugar al surgimiento de un ciclo económico con efectos transformativos. Sus formas, a su vez, se observan en la extracción, desertificación y agrotoxicación. Estas sustracciones operan introduciendo una externalidad como una silicona. La silicolonización constituye también un negocio altamente rentable que incluye la trilogía de maderas de ley, soja y ganado (Basini, 2009; Basini & Tavares, 2010; Basini & Guigou, 2020).

 

 

2. Parte 1 – EL DESIERTO COMO ESTÉTICA DE DESAPARICIÓN.

 

Uruguay

 

 

El mito de la ausencia poblacional. El mito del vacío territorial: dos negaciones como tesis de la imposición y usurpación.

 

El surgimiento del estado uruguayo como mito de superación del “problema indígena”, entre 1830 y 1832, concentra la paradoja de un robo semántico basado en la noción de desierto como vacío poblacional más que una caracterización de orden geográfica. Es recurrente en las crónicas, cartas y otras fuentes historiográficas del uso del desierto sobre la base de la ausencia de autóctonos como razón ideológica de la imposición y usurpación. Claro está que el gran negocio son las vacas y las praderas naturales que el naciente gobierno está dispuesto a negociar y lucrar, combatiendo militarmente sus habitantes originarios: los pueblos indígenas y sus formas de vida.

 

De cómo extirpar el desierto sobre la base de la homogeneidad territorial

Es clarísimo que para el caso uruguayo[1], el surgimiento del Estado Nación como paradigma de civilización tuvo como impronta el plan genocida de los nativos, de limpieza étnica y de blanqueamiento racial. Crear el mito de la civilización “a partir de la nada”[2] o con la conjura de actores políticos y militares, de poetas de la patria (románticos) e historiadores positivistas que entrelazaron fuertemente el destino (Kultur[3] en sentido alemán) de la nación civilizada, con la negación territorial de sus aborígenes. Estamos en presencia entonces de por lo menos dos sentidos de la palabra civilización tal como fue “inventada” por los europeos. En su acepción inglesa o francesa civilsation, referido a las realizaciones y también las actitudes de comportamiento sobre las cuales Europa Occidental se juzga superior a sociedades “más primitivas” (antiguas o contemporáneas), pensamiento internalizado por los criollos, es decir los hijos de europeos nacidos en las tierras colonizadas. Y en segundo lugar en su acepción alemana, como kultur, que da un énfasis especial a las diferencias nacionales y a la identidad particular de los grupos. En este sentido como ha analizado Real de Azúa (1991) Uruguay se ha imaginado como diferente a sus países vecinos, y ha construido dentro de su identidad positiva la idea de una “predestinada diferenciación”, de clara influencia romántica- cristiana. El concepto de kultur señala Elias (1993) “reflete a conciencia de se mesma de uma nação que teve de buscar e constituir incessante e novamente suas fronteiras, tanto no sentido político como espiritual, e repetidas vezes preguntar a si mesma: Qual é, realmente, nossa identidade” (ib:25)

 

La invención de la homogeneidad es la contracara -que producirá a partir de soportes tan medulares como la Escuela Pública-, la negación de lo diferente, es decir de los aborígenes y del espacio a ellos adjudicados: el desierto. Pero bien, la negación puede plantearse por su reversibilidad como una relación, que en cualquier momento introduce la sospecha de lo diferente. En este sentido la territorialización[4] no debe ser vista como un proyecto de fijación de los estados nacionales, sino también como la “provocación histórica a que los grupos “sometidos” re-actualizen sus categorías étnicas. Sahlins (1990) también se refiere a este tipo de provocación histórica como el riesgo empírico que se les plantea a los sujetos en la acción, vale decir la posibilidad de cambiar la estructura y garantizar las categorías culturales. La comunicación social - sostiene el autor- es un riesgo tan grande como las referencias materiales, por eso la reapropiación de elementos indígenas por los no-indígena, no es solo una prerrogativa del romanticismo indigenista; también los indios se apropian de elementos no-indios ya sea para montar[5] sus estrategias que le permitan fugarse a los estereotipos hegemónicos (territoriales, raciales, de hábitos, etc) o bien para reafirmar su etnicidad.

 

El desierto como categoria impostora: los índios y los gaúchos que molestan en las fronteras. Los motivos etnocidas del nuevo Estado Nacional sudamericano.

 

El Estado Nación uruguayo (1830) surge bajo la impronta del genocidio indígena (1831-1832), vale decir de la negación a las diferencias étnicas. La voluntad política homogeneizadora se hará más firme cuando nos acerquemos a finales del s.XIX y entremos en el s.XX. En 1877 la Ley de Educación Común para la instrucción pública, se convertirá en un elemento decisivo para que el Estado emprenda la tarea de laicizar a sus ciudadanos, y así potenciar sus mitos de igualdad y de excelencia, cuya elaboración más “craneada” se pergeñará en los albores del s. XX, a partir del gobierno de José Batlle y Ordóñez. Los textos escolares entonces infundirán en los jóvenes espíritus una imagen de país excepcional, predestinado en su historia, equilibrado por sus factores climáticos, geográficos y raciales, orgulloso de su fuerte componente inmigrante europeo. Las poblaciones nativas solo ocuparán una que otra página en los textos de historia, aunque solo para enunciar propósitos románticos. La poesía y novelística nativista discurrirá sobre antiguos pobladores que resistieron bravamente durante 300 años a los españoles. Pero la incapacidad de adaptación los extinguiría como se extinguen también las especies animales autóctonas. La llegada de la modernidad los disolvería en el pasado y su desaparición sería un irremediable estadio natural del progreso.

La magnitud de Salsipuedes no siempre ha estado bien dimensionada, debido al campo de lucha en que se ubican las fuerzas políticas partidarias en el escenario nacional. Vale decir que Rivera al ser el fundador del partido Colorado, fuerza política que ha gobernado prácticamente todo el siglo XX (a excepción de tres períodos), ha conducido seguramente a que sus simpatizantes partidarios ocultaran o minimizaran el episodio. Es aquí donde también los mitos políticos del Estado, advenedizos a la administración batllista[6], pero que el estatismo heredó y potencializó - la educación ejemplar en el último tercio del S.XIX[7], el Uruguay civilizado del 900’, la Suiza de América[8] en la primera mitad del siglo, la excepcionalidad uruguaya[9]; ayudarán de alguna u otra forma a desdramatizar Salsipuedes, sobre un homogéneo-vacio[10] de “Uruguay país mesocrático”, es decir emplazado sobre una gran clase media.

Lo que no caben dudas es que el episodio de Salsipuedes va a ser definitivo en la forma que el naciente estado se imaginará; es decir sobre una identidad contrastiva étnica, eliminando la posibilidad de la diferencia como alteridad, al mismo tiempo que construyendo una identidad socio-racial “homogénea”.

 

Uruguay país sin indios: la superación de los bárbaros y la estética de la desaparición.

 

Salsipuedes es el nombre del arroyo localizado en el norte de la actual República Oriental del Uruguay (límite de los departamentos de Paysandú y Tacuarembó). Allí, el 11 de abril de 1831 tendrá lugar uno de los hechos más vergonzosos del proceso civilizatorio: el exterminio de la nación charrúa. No obstante, se realizaron otros enfrentamientos (que durarían hasta 1833), los cuales buscaban operativizar la eliminación definitivamente de los sobrevivientes charrúas de Salsipuedes.

Padrón Favre (1997) sostiene que Salsipuedes no solo “concentra[...] el significado de ser el capítulo final de la lucha secular entre la expansión hispano-criolla con los grupos indígenas nómades que habitaron lo que actualmente es el Uruguay” sino también el final de los conflictos interétnicos “especialmente representados por [los indios] charrúas y guaraníes” (ib:1) [11].

 

Las campañas de extermínio. La guerra contra los charrúas y contra el desierto.

 

Los acontecimientos de Salsipuedes

Sostiene Acosta y Lara (1998, tomo II) que la campaña de 1831 se desenvolvió en dos etapas. La primera tuvo como finalidad desactivar las corambres clandestinas, apresando a los que trabajaban en ellas. Fue un golpe oportunista del gobierno quién aprovechó de esta ocasión para prender a personas vinculadas al robo de ganado y al contrabando; a los desertores del ejército y a otros individuos acusados de delitos comunes. Fue también una forma de eliminar las relaciones comerciales y cualquier tipo de alianza entre los no-indios clandestinos y los charrúas, único grupo indígena beligerante en la Provincia Oriental.

La segunda etapa de la campaña fue la operación militar contra los charrúas. Según Acosta y Lara la tarea de inteligencia y enlace correspondió al General Laguna. Este se internó en el “desierto” y trabó contacto con algunos de los principales caciques, apalabrándolos en nombre de Rivera. El plan era atraer a todas las tribus dispersas y concentrarlas en el Potrero de Salsipuedes para luego eliminarlos. Esta celada tenía como ardid preparar una supuesta guerra contra el Brasil, a sabiendas que los charrúas estaban enemistados con el Imperio.

La documentación utilizada por Acosta y Lara (1989) da cuenta que lo mejor de las fuerzas regulares del gobierno se trasladaron al norte del país, llamado “desierto”. La finalidad era “limpiar la campaña de bandidos”, “pacificar indígenas”, “reducirlos a un estado de orden”, “perseguir a los salvajes”.(ib:76-77).


Los intereses en juego

La campaña de extermino ya venía siendo mentada por los gobiernos anteriores a Rivera, en épocas del mandato provisorio del general José Rondeau (1828-1830), donde ante la queja de hacendados de la campaña por robo de ganado y otros “atropellos” sobre las propiedades rurales, el gobierno deseaba tomar las providencias para “asegurar a cada ciudadano ‘la más tranquila fruición de sus propiedades’(...)”. (Acosta y Lara,1989: 73).

La ‘razón del Estado’ aparece justificada en estos términos por Acosta y Lara (1998)

“Esta expedición vino a ser una redada de elementos del mal vivir en la que cayeron los charrúas, no porque se los considerara como tales, sino porque formaban una colectividad montaraz, estancada en el más oscuro de los primitivismos, desdeñosa de la ley, temible por sus incursiones, y reacia a los planes de trabajo y convivencia pacífica que demandaban las necesidades del País” (ib:1,tomo II).

 

La Paz de 1828 que fue sellada con el Imperio del Brasil y la República Argentina bajo la negociación de Inglaterra, establecía una independencia vacilante, una paz preliminar para la entonces Provincia Oriental, que nacía “sin límites definidos y con endeble base material” (Real de Azúa, 1991:453). Estas palabras de Real de Azúa dan cuenta de los fuertes “motivos” que el proto-estado colocaba “para exaltar el esfuerzo que significó enjugar esas deficiencias” (ibidem)

“La limitación de no poderse unir la nueva república a ninguna nación vecina se presentaría como una conmovedora inmolación a la fraternidad americana y, sobre todo, al equilibrio del Plata, necesitado en grado supremo de esta pequeña, consistente cuña entre los dos quebradizos, frágiles compuestos de la Argentina y el Brasil. Sobrellevando el matiz levemente peyorativo de su oficio, el “estado-tapón” representaría la condición inexorable a la libre navegación del Plata, asegurada por la partición de la soberanía sobre esas costas por las que arribaría la fluencia torrencial la riqueza del mundo” (Real de Azúa, 1991:453-454).

 

El incipiente Estado mostraba una unidad nacional con base material manifiestamente insuficiente; sin fronteras definidas; sin claras garantías y limitado en sus movimientos. Seguramente estas condiciones fundantes, donde los intereses de propietarios rurales no le estaban ajenos, impulsaba a gobernantes como Rivera en el período constitucional, a poner bases sólidas al Estado para asegurar un tipo de soberanía territorial de la que los indios no podían participar[12]. De este modo se estaba contribuyendo a generar condiciones socio-económicas estables para los nuevos inversores. En este sentido cuando a Rivera se lo responsabilizó por el genocidio de los charrúas, la acusación establecía que este había procedido con tanta crueldad, a fin de “limpiar” los campos del norte del país, que luego serían vendidos (valorizados ventajosamente), a estancieros brasileños.

 

La naturalización territorial bajo la daga del romanticismo

La civilización parecería entonces entrar en contradicción con los horrores que ella produce, por eso debe generar mecanismos para hacerlos desaparecer de la “realidad”. Juan Zorrilla de San Martín (1855-1931), considerado el ‘poeta de la patria’ uruguaya, jugará un papel fundamental al contribuir a una “estética de la desaparición”. Como intelectual orgánico introducirá imágenes étnicas fuertísimas. Modelizará al nativo como un indio bravío, pero al fin un “indio muerto”. Tabaré (1888) es el nombre de su poema romántico, su protagonista es un indio mestizo: de ojos azules y piel cobriza [empíricamente imposible en su trama y argumento según Pivel Devoto (1966).

Los mestizos son los grandes ausentes de la historia, por eso los gauchos (mezcla de indio y criollo) son un tipo social en ‘proceso de desaparición’. El romanticismo idealista de la mano del evolucionismo colocará al indio como una superación dentro del proceso evolutivo de la humanidad. La influencia de Vico, Guizot y Robertson sobre un intelectual de la talla de Margariños Cervantes, dará el golpe de gracia a cualquier tipo de ‘sobrevivencia imagética’ en los autóctonos. (Oddone,1959)

Cualquiera de las dos corrientes filosóficas y literarias (romanticismo idealista y evolucionismo) dominantes en el siglo XIX y primera mitad del XX, excluirán al indio de sus escritos y esquemas referenciales; el romanticismo practicando una ‘antropofagia de los valores nativos’ para incorporarlos al temperamento de los héroes de la independencia; el segundo ignorándolo, siendo indiferente a él. Estas dos corrientes explican formas de relacionamiento con el “otro”, en este caso el indio. El romanticismo interactúa con el otro a través de una valoración ambigua: los indios son libres, audaces, bravíos (nivel axiológico), pero deben desaparecer porque una nueva organización socio-política surge: el Estado. Entonces esos valores se perpetúan, se heredan - no a un nivel genético sino en la transmisión de hábitos-. Esos valores son absorbidos, ‘comidos’, impresos como una simpatía (nivel praxeológico).

El romanticismo ignorará o reducirá a un pasado bárbaro la implicancia de indígenas en un territorio al cual ellos considerarán en su origen “semi-vacío” con algunas “tribus salvajes nómades” (nivel epistémico). Quizás la principal preocupación sea el “tipo social” gaucho, aquel que aparece asociado al proyecto rural de caudillos, Rosas y Rivera en ambas márgenes del Plata. Esto explica el abandono que los “doctores de Montevideo” hacen del resto de Uruguay.

La teoría de los cuatro factores. La homogeneidad racial, social, geográfica y climática

 

Carlos Real de Azua (1991) en los Orígenes de la nacionalidad explota la noción de “predestinada diferenciación”, donde se impone el mito de la homogeneidad racial y territorial, como un aspecto cuasi religioso, por su estrecha relación entre destino e historia y factores subjetivos diversos. Este recurso hará posible el afianzamiento de Uruguay como Estado, necesitado de mitos diferenciadores para surgir como tal. Para eso, románticos de la talla de Zorrilla de San Martín y Bauzá comenzarán a hablar de la “teoría de los factores” (Real de Azua, 1991:6, 65), donde la homogeneidad racial (Pivel Devoto,1966:47), la unidad geográfica, y los factores climáticos, serán “los signos de los tiempos”, que todo ciudadano deberá leer para verse reflejado como un elegido, un predestinado. El gobierno de José Batlle y Ordóñez dará la forma más acabada a esta diferenciación con los países vecinos, y más aún de los otros latinoamericanos. Creará para los ciudadanos uruguayos su “propia religión civil” (Guigou, 2000).

 

La predestinada diferenciación

 

Veamos entonces como se presenta la “predestinada diferenciación” a la que alude Real de Azúa, en PATRIA, Libro Cuarto de Lectura de Abadie-Zarrilli, en su sexta edición de 1967.

 

Nuestro País. Su admirable situación geográfica.

“Con el gran río epónimo en su flanco oeste, surcado continuamente hasta por naves de ultramar; con el río como mar al sur; besadas sus playas del oriente, por el Atlántico, el océano de la civilización; no separado por el norte del inmensamente rico Brasil, pues no hay desiertos ni cordilleras que aíslen, el Uruguay, hasta por su forma, parece palpitar en el flanco izquierdo de América como el corazón del Nuevo Mundo, pronto para recibir las vitales corrientes migratorias de todos los puntos de la Tierra.

Generoso, pues, como un corazón y unido al resto del Planeta por los caminos del mar, que siempre fueron las vías del progreso, al Uruguay llegan continuamente ideas, hombres y cosechas de todas las culturas, de todas las razas y de todos los climas de la Tierra.

Esta variada y constante afluencia de Humanidad ha hecho de nuestro pequeño país, más que una simple expresión local, un país de todos, que podríamos denominar: La Patria Humana.

Tal vez no exista otro que presente la curiosa característica de que los hombres de las más variadas razas, se encuentren aquí como en su propia tierra (…)” (Abadie-Zarrilli, 1967:3).

 

Se observa en este trecho una suerte de mito de origen, el cual presenta en un primer momento, un envidiable enclave geográfico.

Una privilegiada posición ultramarina abre las puertas a las corrientes migratorias de todo el mundo, aunque la inmigración europea será la preponderante[13]. El Viejo Mundo paradójicamente es quién aporta la “vitalidad” que viene del mar, el cual constituye otro ingrediente del progreso. Estos pueblos se sienten atraídos por la esperanza del “nuevo mundo”, en particular por la que irradia este país sureño de América, que se lo designa en virtud de los contingentes de inmigrantes[14] , y la variedad de pueblos alóctonos que confluyen, como la “Patria Humana”.

El texto produce varias conexiones metafóricas al discurrir sobre el corazón: un órgano vital que late y atrae, los afectos que representa (en occidente), y su forma que se parece al contorno geográfico de Uruguay.

Uruguay se diferencia de sus países vecinos, y en este sentido se torna más favorecido para las migraciones por no presentar accidentes geográficos, desiertos, selvas, etc. Esta característica topológica lo torna un lugar de fácil acceso terrestre y marítimo, que se sumará en otros textos a otro factor: el clima homogéneo. Un espacio ideal, sin temperaturas elevadas o frías, país templado que se equipará axiológicamente al equilibrio moral de sus habitantes.

 

En el siguiente trecho se profundiza sobre la predestinada diferenciación, en una comparación de la geografía uruguaya y la de sus países vecinos, dentro de una estética y una axiología definidamente contrastante.

 

El Uruguay es un país bello y rico

El Uruguay es un país bello, pero su belleza no es la de los colores violentos ni la de las formas exageradas, como la de los países pintorescos.

La belleza del Uruguay es la del equilibrio de la gracia. No tiene altas montañas que perforan las nubes, ni tampoco la monotonía de una llanura interminable. Las montañas del Brasil al acercarse a nuestra tierra se transforman en lomas graciosas. La pampa argentina, de línea uniforme, al pasar el Uruguay ondula en graciosas curvas. Lo que caracteriza a nuestro paisaje y lo que le da su belleza única no es ni la violencia de la montaña ni la monotonía del llano.

El paisaje uruguayo presenta por doquiera el nodular perpetuo de sus cuchillas bajo un cielo casi siempre azul. La poca altura de sus elevaciones no corta el horizonte, como pasa con las montañas; y el terreno que se encurva constantemente renueva sin cesar imágenes en los ojos del viajero, cosa que no sucede en el llano uniforme, donde si bien el horizonte es extenso, la imagen que presenta es siempre la misma.

Estas colinas están desprovistas de vegetación arbórea, por lo general. En ella los árboles son escasos, pues solo de tanto en tanto se divisa un ombú solitario que, a veces, denota la presencia de una vivienda humana. Pero si los árboles son escasos en las laderas y en las cumbres de las cuchillas, se agrupan en cambio en las orillas de los ríos y de los arroyos, pues en sus márgenes, las jugosas hierbas que cubren casi toda la superficie de la República, convirtiéndola en una riquísima pradera natural donde pastan rebaños innumerables, ceden paso a los arbustos y árboles nativos, que rodean el río como la pestaña rodea al ojo.

Una extensa red de corrientes de agua formada por caudalosos ríos y numerosos arroyos, agregan al paisaje encantadores rincones de serena belleza y de frescas umbrías.

Pero lo más extraordinario es que los mismos factores que crean en el Uruguay la belleza de su paisaje, son los que constituyen su enorme riqueza natural.

¡Tierra mía!, si el río Uruguay no te hubiera dado ya su nombre, merecerías que un indio poeta te hubiera llamado en su dulce lengua guaraní, y en una sola palabra llena de úes y de íes, como ellos sabían hacerlo: La gracia ceñida por el agua o la tierra que se une al cielo por el agua” (ib: 4-5)

 

La belleza está fuertemente unida a la idea de bondad y de bien. La frondosidad de la floresta y los paisajes desérticos se los corresponden a actitudes, situaciones y valores, tales como la violencia, la exageración, la monotonía, la uniformidad. Es una clara alusión a los países vecinos de Brasil y de Argentina. Brasil se lo coloca como un país pintoresco indicando su particularidad exótica y su exageración en las formas geográficas, climáticas, etc. La Argentina aparece como una pampa desértica, aburrida a los ojos del viajero.

Uruguay, por el contrario, “naturalmente” es un país agraciado y estéticamente equilibrado, con formas graciosas.

 

El Uruguay es una gran pradera natural por donde corren caudalosos ríos y arroyos, con lugares apacibles para descansar, donde se hacen presentes frescas aguas y espacios sombreados. Todo este escenario parnasiano, es decir de encanto y de mutuas correspondencias simbólicas, se desarrollan en un contexto rural, que oculta la realidad de Uruguay como un país de exagerada urbanización (95%), de grandes áreas rurales improductivas y de una apropiación de la tierra claramente desigual.

Además de inhibir importantes tramos históricos en la ocupación socio-demográfica, este texto delata un exacerbado cúmulo de preconceptos en sus apreciaciones estéticas y axiológicas. Utiliza una escala pequeña de comparación y autorreferencial para pensar aspectos tan subjetivos como la belleza, además de moverse dentro de estereotipos restringidos acerca de la geografía brasilera, argentina e incluso uruguaya.

 

El éxito de la homogeneidad sobre el horror del desierto

 

El éxito de la homogeneidad, como visión reductora del Estado Nación uruguayo debe su importancia a diferentes agentes e instituciones que sobreponen, sustituyen y falsean determinadas imágenes y visiones étnicas por otras. Nos hemos referido a como se pergeña el silencio de la historiografía oficial y oficialista, a través de la conjura de la clase dirigente política y de la elite intelectual. Como literatos, políticos, pedagogos, promueven a partir de una versión dominante, el encubrimiento de determinadas narrativas. El papel civilizador del Estado batllista será la clave para forjar un imaginario colectivo eficaz en los ciudadanos uruguayos. Los hijos de españoles primero, durante los períodos independentista y republicano, luego las oleadas migratorias en diversos momentos del siglo XIX y XX, serán considerados ‘los hijos naturales de la patria’. Sin embargo, otros inmigrantes, como las poblaciones afroamericanas se las invisibilizará, como antes se invisibilizó a los indígenas definitivamente como etnias, y a los sobrevivientes y sus descendientes en trabajadores pobres.

La geografía no solo expresa en los textos y manuales escolares una unidad y continuidad topológica, sino que allana en una correspondencia sicológica, donde la mesura y el equilibrio sobresalen como valores distintivos. Entonces Uruguay es un país pequeño pero equilibrado (suavemente ondulado) y todo lo que el “carece” a nivel ecológico y climático (selva, desierto, montañas, pampas) se presenta como exagerado, violento, monótono. En definitiva, adquiere un valor negativo como antes lo tuvo el “desierto” apenas frecuentado por molestas “hordas de salvajes”.

 

 

 

Parte II – EL PROCESO INVERSO: LA PRODUCCIÓN DEL DESIERTO y LA SILICOLONIZACIÓN DE LA FLORESTA AMAZÓNICA.

 

Mato Grosso

 

La producción del desierto en el Mato Grosso. Consecuencias de la silicolonización sobre el estilo de vida de los Enawene Nawe

 

Este breve relato se sitúa en la región amazónica de Brasil donde hace más de 20 años realizo investigación e intervención social junto a pueblos indígenas que experimentan en sus territorios grandes impactos socio-ambientales. Precisamente en Mato Grosso, diversos emprendimientos legales e ilegales han comprometido la organización social de los Enawene Nawe, grupo tradicional indígena, tales como el fin de la pesca tradicional, la afectación de su calendario ritual y su sistema chamánico, cambios alimentarios y médicos, entre otros aspectos negativos. Esto ha ocurrido en diferentes momentos, de su histórico de contactos con la sociedad no indígena, desde el último cuarto del siglo XX hasta el presente, como consecuencia de la minería y la desforestación ilegal, la construcción de carreteras, la construcción de represas hidroeléctricas, la polución de los ríos circundantes y los agro-negocios como el punto más gravitante.  Los procesos extractivos que afectan la autonomía territorial del grupo y los negligentes impactos sobre los sistemas ambientales que ellos habitan, de cerrado (sabana) y floresta tropical tienen la característica de estar asociados a diversas actividades. En otras palabras, de actuar de forma solidaria entre si, dentro del modelo económico actual, y de generar un proceso y ciclo propio que se repite y que llamo de silicolonización.

La silicolonización resulta literalmente una verdadera alquimia al revés, en cuanto transforma la floresta en desierto y luego en un prado. Negocio redondo y brutal, ya que se deforesta, se vende madera de ley, se planta soja o se hace pradera y finalmente se coloca ganado para engorde. Una colonización brutal del espacio: extrayendo, desertizando, agrotoxicando[15] y luego colocando una externalidad como una silicona. La silicolonización como negocio redondo incluye la trilogía de maderas de ley, soja y ganado (Basini, 2009; Basini & Tavares, 2010). También la ‘silicolonización’ -es otro efecto de la peste- consistente en hacer desaparecer (desmaterializar) a la selva para alisarla y clonar, en el mismo lugar, a la pradera con sus pasturas, su ganado vacuno, sus extensas plantaciones de soja transgénica (Basini & Guigou, 2020)

 

Desconexión, desmaterialización y silicolonización: primeras nociones

 

En suma, lo que trataré aborda el drama mundial que se produce dentro de una verdadera desconexión de la memoria y desmaterialización de los ambientes. Este aspecto ha sido conceptualizado en una publicación anterior (Basini & Guigou,2020) sobre la región amazónica en el contexto del Covid 19 y el colapso producido por la desafectación entre humanos y otras especies. En otras palabras, por la destrucción de los ambientes y espacios dentro de una supremacía antropocéntrica.

 

“(...) la gravedad predatoria de una especie que tenazmente se propone controlar y

manipular el adentro y el afuera de ella misma. Un anhelo de control total, que

conlleva a una desaparición y desmaterialización gradual y notoria basada

en el descreimiento de lo múltiple y exuberante, que el arquetipo amazónico

expone como región vital para el planeta” (Basini & Guigou, 2020:16)

 

Puede resultar hasta rimbombante el concepto de silicolonización, pero es una construcción analítica que permite observar un proceso marcado por la desmaterialización de los espacios, la anulación del territorio como intercambio vital, de la existencia de una base material para ese intercambio, constituido por los diversos ambientes de sabana y floresta, en suma, de la propia historia y geografía de un lugar (Basini, 2023).

Pero no es una mera destrucción como fenómeno que evidencia la contundencia de la irreversibilidad; todo lo contrario, debe buscar dentro del proceso colonizador, la mano invisible de la sustitución: su fase usurpadora  e impostora; y la de un sistema económico regido por la volatilidad del capital y la acumulación en otra parte; una externalidad como estrategia visual, un eufemismo como relato y una sustitución como recurso retórico que disimula la terrible desmaterialización del mundo, desconectando la memoria de los espacios, las formas de vida allí existentes; entre ellas, la vida de los pueblos originarios.

 

“(...)La ‘silicolonización’ -otro efecto de la peste- consistente en hacer desaparecer

(desmaterializar) a la selva para alisarla y clonar, en el mismo lugar, a la pradera con sus pasturas, su ganado vacuno, sus extensas plantaciones de soja transgénica (...) Digamos que la desmaterialización del mundo toma, en la reflexión amazónica, la imagen de la caída del cielo. Una caída de un cielo ensangrentando sobre el mundo de los blancos, que tantos chamanes amazónicos yanomamis vienen teniendo en sus visiones singulares y proféticas, para tratar de narrar los infinitos desequilibrios, el desastre que seguimos generando en el planeta, su permanente desintegración”( Basini & Guigou, 2020:16)  

 

Impactos extractivos asociados

 

Los círculos extractivos adquieren su perversión mayor al constituirse como espacios de muerte, por instaurar una peste dentro de ciclos que van en nuestros días del petróleo al litio, o que conviven dentro de intereses de puro lucro, y en tal caso disimulan impactos, criando eufemismos como las PCHs (Pequeñas Centrales Hidroeléctricas), o intentando convencer mediante acciones de compensación perentorias.

Las hidroeléctricas cooperan con varios aspectos disociativos del ambiente, con consecuencias irreversibles. Impactan sobre los cursos de los ríos, los ambientes acuáticos, los bosques, las especies allí existentes, como sucede con el aparecimiento de insectos que transmiten enfermedades -como la malaria-, debido al corrimiento de éstos para áreas de concentración humana, cuando el hábitat en el cual se encontraban se desforesta.[16]

 

Los enawene nawe

 

Los enawene nawe son un pueblo indígena de lengua Aruak que habita en la bahía del rio Juruena, N.O del Estado de Mato Grosso, en Brasil. Su población actual es de un poco más de 1026[17] individuos y sus 740.000 hectáreas de tierra indígena demarcada se encuentra dentro de los estados de Mato Grosso y Rondonia. 

Los enawene fueron contactados en 1974 por la Misión Anchieta – MIA, a cargo de los padres jesuitas, quién estableció prácticas de intervención en áreas de la salud y la protección territorial de este grupo, queriendo evitar experiencias negativas de contacto con los no indígenas, que ocasionaron muchas muertes en pueblos indígenas vecinos, debido al contagio de enfermedades. Posteriormente la organización no gubernamental Operación Amazonia Nativa – OPAN, pasó a cooperar con este pueblo implantando un conjunto de proyectos y programas de intervención en lo económico, lo educativo y lo territorial.

Su territorio fue homologado en 1996, algunos años después de un conjunto de incidentes y litigios que concluyeron con la trágica muerte de Vicente Cañas, un colaborador jesuita asesinado por latifundistas de la región, que conflictuaban con los EN por razones territoriales.  

Cuando conocí los enawene no sobrepasaban las 500 personas y eran pocos los que hablaban el portugués. Ese aspecto hoy ha cambiado bastante ya que su población se ha duplicado. Han incorporado la escuela a su sistema cultural, varios de ellos son bilingües y han aumentado su movilidad adquiriendo vehículos de transporte terrestre como consecuencia de un contacto transfronterizo mayor.[18]

 

Las particularidades del pueblo enawene

 

“A diversidade das culturas humanas é, de fato no presente, de fato e também de direito no passado, muito mais grande e mais rica que todo o que estamos destinados a conhecer jamais” (Lévi-Strauss, 1991:306.)

Los enawene poseen algunas particularidades dignas de compartir en esta ocasión. El conocimiento del mundo animal y vegetal es amplio. Dos ejemplos son la domesticación de la mandioca brava (14 variedades), y una técnica química “tapiragem”. Esta consiste en modificar el color de las plumas de los papagayos mediante un atento procedimiento. La transmutación se adquiere aplicando sobre la cavidad donde estaba la pluma, una enzima extraída de una especie de sapo. La pluma arrancada y untada con la sustancia del batracio se vuelve inmediatamente a colocar en el ala del pájaro. Con este procedimiento las plumas verdes cambian de color y pueden ser amarillas, rojas y azules.

Estas tecnologías del pensamiento, brevemente detalladas, se corresponden con otro tipo de tecnologías: las tecnologías de la navegación.

El ejemplo de la diversidad cultural observado en el pueblo enawene nawe nos permitió conocer algunas de sus particularidades, que se fundan esencialmente en la navegación moderna con el uso de motores en la popa de los barcos, y en procura de alcanzar distintas metas. Destacamos aquellas que se corresponden con un calendario económico – ritual (acuífero -agronómico), pero también los propios viajes de los enawene en dirección a los centros urbanos más próximos.

El clivaje de los enawene entre una vida ritual densa que permite mantener sus instituciones tradicionales actualizadas, y la curiosidad por la exterioridad[19], expone otra forma de señalar el progreso de los pueblos tradicionales dentro de una alteridad creciente.

Por algún motivo esta cohesión grupal mantiene intacto su calendario ritual y económico, y la llegada de los motores de popa (según su propia versión) les posibilitó viajar más con la finalidad de un mayor control de su territorio, y concomitante a ello, desenvolver actividades económicas” (BASINI,2003).

 

Un territorio codiciado: alteridad y los desafíos con la exterioridad

 

Pero ni todo resulta tan fácil, los enawene y sus colaboradores tuvieron que luchar largos años para que el Gobierno Brasilero demarcase su territorio. En el camino quedaron algunas vidas manchadas por la sangre. En la década de 1990 hubo también un intento de engaño de sojacultores de la región que construyeron una carretera que atravesase su territorio para transportar y comercializar los granos. Entre los interesados estaba quien fuese gobernador del Estado de Mato Grosso, y en su momento, mayor productor individual de soja a nivel mundial.

Los enawene, dado que su territorio siempre ha sido muy codiciado por sus recursos naturales han históricamente protagonizado situaciones conflictivas desencadenadas a consecuencia de la invasión y destrucción de su territorio, que involucra la polución de las cabeceras de los ríos y el uso abusivo de agrotóxicos que afectan directamente sus actividades pesqueras. Los peces migratorios se ven muy afectados por el veneno y mueren comprometiendo un aspecto fundamental de la dieta de los enawene, vinculado también a rituales ordenadores de su estilo de vida.

También ellos ven quemar las áreas limítrofes donde ellos colectan castañas y “jenipapo”, elementos sumamente codiciados para su estética ritual y economía domestica.

Muy frecuentemente, las frentes predatorias de expansión invaden el territorio de este pueblo, una de las ultimas áreas preservadas de la región norte de Mato Grosso. Tales invasiones, más allá de los daños ambientales, han sido responsables por la proliferación de enfermedades infecciosas y graves trastornos en la vida dos Enawene.

En los últimos quince años, a consecuencia de la introducción de camionetas en su movilidad diaria, la creación de peajes a raíz del pasaje de no indígenas por su territorio, la venta de productos culturales (filmes), el incremento de alimentos industrializados en su dieta alimenticia, y en suma el ingreso de importantes sumas de dinero por cuenta de sus negocios y retribuciones de los gobiernos de estado (ICMS ecológico ), así como sus gastos por internet y contratación de servicios variados; su relación con la exterioridad se ha visto ampliado de forma exponencial, al igual que la densidad poblacional ha ido en aumento. Vale decir que de 9 casas comunales que tenían en 2003 ahora su aldea ha pasado a 51 casas.

 

El extractivismo y la presión en todo el perímetro del territorio enawene nos lleva a pensar como los enawene comenzaron a dejar de construir, producir y buscar elementos de su cultura material pasando a comprarlos de proveedores no indígenas (Santos, 2022:35), también los contratos caros de internet y el uso personalizado de celulares (ib:39) ha generado disturbios y elementos desagregadores importantes en la organización social del grupo.

Si en 2003, era el régimen de la gasolina el que dominaba la vida enawene, porque el dinero servía para la compra de hidrocarburos, carburantes, barcos y motores de popa, ahora en el 2023, el dinero pasó a ser el valor fundamental para comprar todo, pulverizando muchos espacios de la cultura material y comprometiendo la cosmología de este pueblo tradicional (Santos, 2022:42) y también fomentando la especulación financiera mediante prestamos en efectivo de dinero y el cobro de intereses.

Santos no deja muy claro en el informe (pp 48-49) si los enawene contraen más deudas que sus ganancias debido a la “carne ritual” que se traduce en al estilo de vida exuberante de los yakariti (y de los enawene), y donde esta forma de vida basada en la exigencia se ha constituido como modelo heurístico. Claro está que la ciudad y las mercaderías entraron en la vida de los enawene, y los enawene intentan capturar la ciudad, pero al mismo tiempo son capturados por ella. Es lo que anteriormente dice Santos (ib) en relación al uso de cheques pre-datados. Dicha práctica seduce, mantiene a lo largo del tiempo el crédito de sus acreedores. El hecho de cautivar (seducir con su estética avasalladora) y ser cautivos. Un continuo double bind.

 

Desconexión de la memoria y desmaterialización de los ambientes

 

La Amazonía no se reduce a la exuberancia vegetal, de árboles y animales que en ella habitan. Ella tiene variados ambientes que se ramifican en la floresta ecuatorial a lo largo de sus extensos ríos. Amazonía también es el mundo urbano que la “civilización” tajeó para levantar sus torres de cemento y cristales, y dar velocidad terrestre en pistas azuladas por el petróleo. La desconexión de la memoria precisamente efectúa ese recorte, y también fantasea cuando asocia al ambiente de la jungla de Tarzán, en el Congo, a una selva aséptica y universal. Amazonía es junto a la cobertura vegetal e hidrográfica, la ciudad, creada como un tajo bajo el nombre de civilización. Salir entonces de esa visión exótica es precisamente conectar la memoria, darse cuenta del mundo, de su materialidad y no apenas usar la memoria como un reservatorio que será retirado, abstraído del mundo cínicamente. Pero también la memoria está llena de ciertos olvidos, revelados por la folclorización del pensamiento caucásico y el exotismo hipnótico de los turistas. La Amazonía también pasó a ser imaginada por organizaciones mundiales, luego de otra gran crisis (II guerra mundial) como patrimonio de la humanidad, pero cabe preguntarnos qué ha significado hasta ahora este gesto, para no merecer apenas una versión cliché del exotismo.

 

La peste neo-extractiva

 

Entendemos por neo-extractivismo la continuidad metódica de los ciclos productivos extractivistas, basados en una teleología de lucro rápido propagada por economías imperiales y post-coloniales en acuerdo con las élites locales (Basini & Tavares,2010). La logística asociada a estos poderes, tradiciones de conocimientos y regímenes de intervención fue determinante para desenvolver en determinados enclaves, programas acelerados de explotación, desmaterialización de ambientes, destrucción de estilos y formas de vida, la peste misma. En la Amazonia Brasilera, más precisamente en el centro-oeste, el descubrimiento aurífero inicia un proceso de explotación económico que a groso modo se puede periodizar en los siguientes momentos: siglos XVIII y XX extracción de minerales (oro y diamante); siglos XVIII y XIX plantaciones de caña de azúcar, siglo XIX yerba mate, y XVIII y XX ganadería y agricultura mecanizada. (Siqueira et alt, 1990; Basini, 2009).

Los nuevos extractivismos constituyen procesos miméticos a partir de un modelo similar de automatismo, basado en tradiciones de saber-hacer que produjeron y producen modificaciones socioespaciales significativas. Es el caso de los agro - negocios, las hidroeléctricas, las Pequeñas Centrales Hidroeléctrica - PCHs, los laboratorios farmacéuticos, las compañías de tabaco, las compañías petroleras y hasta las zonas francas y polos industriales, entre otros.

El agro-negocio en Mato Grosso, Rondonia y en el sur del Estado de Amazonas resulta literalmente una verdadera alquimia al revés, en cuanto transforma la floresta en desierto y luego en un prado. Negocio redondo y brutal, producto de un ciclo que llamamos de silicolonización, ya que se desforesta, se vende madera de ley, se planta soya o se hace pradera y finalmente se coloca ganado para engorde. Una colonización brutal del espacio: extrayendo, desertizando, agrotoxicando y luego colocando una externalidad como una silicona. La silicolonización como negocio redondo incluye la trilogía de maderas de ley, soja y ganado (Basini, 2009; Basini & Tavares, 2010). También la ‘silicolonización’ -es otro efecto de la peste- consistente en hacer desaparecer (desmaterializar) a la selva para alisarla y clonar, en el mismo lugar, a la pradera con sus pasturas, su ganado vacuno, sus extensas plantaciones de soja transgénica (Basini & Guigou, 2020).

 

Composiciones y vitalidad en la Amazonía

 

Los extractivismos y los nuevos extractivismos, por consiguiente, están lejos de constituir ipso facto sistemas productivos. En primer lugar, han diseñado y operado modelos de control, diagramas que, como la peste en las sociedades medievales europeas, controlaban de forma carcelaria la ciudad enferma, extendiendo ese control hasta el último detalle. En los contextos coloniales y post-coloniales, las minas, usinas y los regímenes de las plantaciones se presentan como una cárcel, un modelo de control y un espacio de terror, donde se ejerce poder en todo el campo. (Deleuze, 1987; Taussig, 1993)

La desconexión de la memoria irrumpe históricamente en la Amazonía a partir de la intervención del pensamiento caucásico y eurocéntrico que con el gratuito apoyo de las élites locales y su maldición colonial iniciaron la transformación espacial de la floresta, la desmaterialización de los ambientes, la descomposición de relaciones entre especies, habitando ese nuevo mundo de estilos muy ajenos a la vida. (Basini & Guigou, 2020) 


La pandemia reciente, de Covid 19, ocurrida en 2020, extrae las consecuencias de esta racionalidad: su veneno y su caída. Ella se traduce en la gravedad predatoria de una especie que se propone con tenacidad, controlar y manipular el adentro y el afuera de ella misma. Un anhelo de control total, que conlleva a una desaparición y una desmaterialización gradual y notoria, basada en el descreimiento de lo múltiple y exuberante, que el arquetipo amazónico expone como región vital para el planeta (Basini & Guigou, 2020).

 

Conclusión

 

A partir de dos situaciones etnohistóricas y etnográficas planteamos formas de validación del desierto, vinculadas a un sistema de creencias y un sistema de valores que sirvieron y sirven para justificar la usurpación, la apropiación y la privatización territorial, detentada por los poderes locales, políticos y económicos, sobre las poblaciones indígenas allí existentes.

Nos referimos a la creación simbólica de la “nada” geográfica y los “nadies” territoriales (los colectivos nativos, en ambos casos sociedades aborígenes) como eufemismo generador de etnocidios y ecocidios. Desde esta perspectiva el desierto se inscribe como una categoría impostora y de invención cartográfica, y claro está, como una estratégia geopolítica para perpetuar, sobre la base del status quo, los intereses y lucros de las élites locales y los grupos económicos internacionales.

 

Finalmente expusimos a partir del concepto de silicolonización una transformación socioespacial a partir de una desmaterialización, conformando una estética de desaparición sobre la floresta tropical húmeda, dando nacimiento al desierto luego de la retirada de los árboles, producto de una brutal deforestación. Sobre ese territorio, vaciado vegetalmente, sobrevendría la plantación de las gramíneas para el surgimiento de la pradera, y la creación de ganado. Proyectaría, a su vez, extensas áreas para las plantaciones de soya. En suma, este ciclo se reproduciría en vastos territorios de la floresta ecuatorial y la “sabana amazónica” (cerrado) como un eterno retorno para favorecimiento de grandes proyectos lucrativos.

La silicolonización se presenta dentro de esta lógica económica como un recurso-sustancia que sirve para sustituir y maquillar, para colonizar espacios y hacer desaparecer ambientes y habitantes.  


 



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Notas de la ponencia:

1 Ejemplos de “bárbaros civilizados” lo son el Brdier. Fructuoso Rivera en el Uruguay, los generales Julio Argentino Roca en la Argentina y Andrés Jackson en los EE.UU. Todos estos militares ocuparon el cargo de Presidente de la República en sus respectivos países, lo que les posibilitó emprender la campañas etnocidas. Enfáticamente dice Vidart(2000:48)”(...) fueron los portaestandartes armados del “progreso”, verdugo del salvajismo, y de la industria, enemiga del arcaísmo económico y la barbarie social. Por lo menos eso era lo que decían y siguen repitiendo los panegiristas de la modernidad, mientras achicharran con napalm a los chavantes (sic!) y arrasan las aldeas selváticas de los yanomanis”.

2 José Luis López Mazz(1985) comentando a Carlos Real de Azúa (1969) señala que el surgimiento del estado uruguayo lleva la marca de la esencia; una esencia que precede a la existencia. Y en los Origenes de la nacionalidad uruguaya, Real de Azua (1991) al proceder a un minucioso estudio genealógico del Estado, que intitula en uno de sus items “La predestinada diferenciación”, puntualiza: “(...) entusiastas versiones providencialistas de la individualidad uruguaya. La filiación romántico-católico-nacionalista de dos de los mayores historiadores clásicos las explican con hartura. Zorrilla de San Martín y Bauzá vieron prácticamente en todas las manifestaciones de la tierra y las aguas la acción de la mano misteriosa y benévola que desde el vientre de los tiempos nos quería distintos y autónomos, irreprimiblemente libres al cabo de arduas luchas-no sería gratuito el don- para las que nos había dotado con prodigalidad”(1991:65)

3 El romanticismo alemán (Goethe, Herder), asimismo como los filósofos idealistas (Fichte, Schelling, Hegel) vincularon fuertemente la historia Geschichte con el destino Geschick. En este contexto Vatimo (1996:3) plantea que el nihilismo no debe verse como una posición ante un problema historiográfico sino a la ligazón que se ha establecido entre historia y destino. Heidegger y Nietzsche (con todas las diferencias que ellos establecen ante el discurso de la modernidad), ponen en discusión toda la herencia del pensamiento europeo, en particular su visión de la “superación crítica”, de la “iluminación progresiva”; que se desenvuelve en base a la apropiación y reapropiación de los “fundamentos” y de los “orígenes”. (Vatimo,1996: VI).

4 Para profundizar aspectos vinculados a territorialidad ver otros trabajos. Otra territorialidad, otras fronteras. Trabajo presentado en el Encuentro con la antropología social y cultural en el Uruguay. Museo de Antropología. 24-25 de noviembre 2000, Montevideo. La reformulación de este trabajo es presentado en el próximo capítulo que lleva el mismo nombre. También Cruces discursivos, secretarias de Estado y estrategias Mbyá Guaraní en Rio Grande do Sul. Trabajo presentado en la 22 reunião de antropología ABA, 16-19 de junio de 2000, Brasilia y As tecnologias de viagem dos Mbyá-Guaraní nas aldeias do sul do Brasil e Uruguai. Trabajo presentado en III RAM. 23-26 nov.Posadas/Argentina.(Basini, 2000 ib)

5 Véase de Serge Gruzinski 1990;1991;2000 para observar este fenómeno en el México colonial y postcolonial. Estudios que analizan a partir de manifestaciones estéticas la sobreposición de imágenes, colonización del imaginario y pensamiento nativo.

Sobre las corrientes filosóficas y económicas que influyeron en el pensamiento de José Batlle y Ordóñez, presidente constitucional entre1903- 1907 y 1911-1915; existen diferentes énfasis, enfoques y ensayos imposibles de ser abordados y problematizados en nuestra tesis. Solo referiremos a algunas de ellas: sobre el socialismo schumpeteriano (Ribeiro, 1969); el kraussismo (Ardao, 1951); el liberalismo jacobino (Rodó,1906); el kraussismo, el solidarismo de Gide, León Bourgeois- en el plano filosófico-; la escuela neoclásica, dentro de las corrientes de la economía política, con exponentes tan variados como Gossen y Jennigs, Jevens, Menger, Henry George hacia finales del s.XIX y principios del XX.(Claps,1999).

Claps (1999) repara en los discursos políticos de Batlle y Ordoñez y defiende la tesis de una influencia decisiva del klaussimo (1781-1832), quién se habría familiarizado a través del Curso de Derecho Natural de Ahrens (1839).De forma breve señalamos que el kraussismo tuvo gran influencia y difusión en España y América hacia finales del siglo XIX y en la primera década del XX.  Fue una corriente filosófica que irrumpió “en pleno auge del positivismo” y lo enfrentó de manera radical, un tipo de romanticismo metafísico y de racionalismo armónico que incorpora elementos kantianos, schellinianos y fichteanos y “culmina en un jusnaturalismo eminentemente ético”(ib:75).

“[...] el Estado aparece como la forma en que se organiza la nación para realizar su destino; en otros términos es el mediador del destino humano. El derecho natural es el fundamento de todos los derechos y del que se origina su legitimidad. Instaurando el nuevo derecho, la soberanía individual se integrará con la colectiva (nacional) en un libre juego armónico que proporcionará el progreso indefinido, la felicidad y la realización del ideal”(ib:80).

Batlle y Ordóñez incorporará y dará proyección a los principios generales de esta corriente, en el plano jurídico y político de forma relevante. Sin embargo, en lo religioso, procederá a “una secularización del krausismo”, sobre la base de postulados éticos y filosóficos naturales, universales y no confesionales. (ib:.81)   

7 Véase José Pedro Barrán. Historia de la Sensibilidad en el Uruguay. Tomo II. El disciplinamiento.p.12 1990.Montevideo. “El reformador de la escuela uruguaya José Pedro Varela escribía en 1865 que la Educación del Pueblo era la única forma de que los “salvajes” gauchos dejaran de existir como tales para asistir a la civilización que garantizaría valores republicanos tan preciados como el progreso y la paz” 

8 Carlos Real de Azúa (1965:12-15) retrata la mirada de  viajeros y observadores extranjeros entre 1889 y 1964, Uruguay se presenta  hacia 1910 para algunos de estos, principalmente de nacionalidad francesa, como “Suiza de América” , y Montevideo “una ciudad esencialmente europea[...] la menos sudamericana del mundo”.

9 Acerca de mitos del Uruguay véase en Identidad Uruguaya. Mito, crisis o afirmación, Ed. TRILCE, Montevideo, 1992; los trabajos de Hugo Achugar y Gerardo Caetano.

10 El ‘homogéneo-vacio’ es una imagen recurrente en la obra de Benedict Anderson (1991) Comunidades imaginadas, en sus múltiples abordajes teóricos sobre la idea de nación. El homogéneo- vacío como “un organismo sociológico que se mueve periódicamente a través de un tiempo” simultáneamente uniforme y sin contenido, paradójicamente lleno y vacío, es una metonimia de la nación, “que se concibe también como una comunidad sólida que avanza sostenidamente de un lado a otro de la historia”(ib:48)

11 Sobre algunas discrepancias respecto a la interpretación de este autor, véase en el capítulo anterior item 1.11 en nota a pie de página.

12 La preocupación de la historiografía contemporánea ha sido pensar los orígenes del Estado uruguayo  en términos semi-soberanos debido a las condiciones en que este se gestó como tal. Estas impresiones son participadas por Carlos Real de Azua (1991) y Pivel Devoto (1996). Pero este último, adhiere a una matriz sustantiva del estado, sustentada en la idea de un territorio vacío. El Estado se erige como el  primer elemento constitutivo y soberano plasmado en una realidad territorial. Carlos Real de Azua por otra parte  pondrá en cuestión la teoría de la homogeneidad racial y territorial como bases esenciales para la constitución de la nacionalidad. Mientras Pivel Devoto esgrime estas consideraciones y utiliza un concepto de soberanía. a partir de una identidad contrastiva que anula la diferencia.

13 Una primera oleada se sitúa en los primeros años de la vida independiente del país. Llegan alrededor de 40 a 45.000 inmigrantes en la mayoría son franceses, predominantemente vascos. Una segunda oleada tiene lugar entre 1850 y 1860 y se calcula que arribaron entre 70 y 75.000 europeos, la mayoría italianos, seguidos por españoles. (Barrán y Nahún, 1990). En la década de 1920 llega la oleada más numerosa, aproximadamente 150.000, donde además de los inmigrantes europeos ya mencionados llegan judíos, armenios, eslavos, sirio-libaneses, valdenses, rusos y otros. (Pi Hugarte y Vidart, 1969)

14 De acuerdo con el censo de 1908 entre el 73 y 75 % de los extranjeros eran europeos, es decir 3 de cada 4, donde predominan los italianos seguidos a muy poca distancia por los españoles (Barrán y Nahún, 1990).

15  Además del uso de agrotóxicos que contaminan los cursos de agua próximos, las actividades de plantío de gramíneas para el pastoreo de ganado vacuno, como la fumigación, son realizadas desde avionetas. Esta práctica, acompañada por el transporte espacial de los vientos, viene impactando sobre la salud de la población local. Algunos abortos no voluntarios fueron identificados como consecuencia del uso contaminante de los tóxicos, en hospitales de la ciudad de Sapezal, Mato Grosso, Brasil. (Comunicación personal enfermero Ricardo, 2003)

16 También con motivo de la implantación de diferentes agro-negocios como las actividades mineras y la explotación de madera.

17 Datos 1/08/2022. Gilton Mendes dos Santos 2022, p. 68. DIAGNÓSTICO SOCIOAMBIENTAL, ECONÔMICO E CULTURAL JUNTO AOS ENAWENE-NAWE. Relatório Final.

18 Los enawene nawe en la segunda década del s. XXI finalmente permitieron el pasaje de no indígenas por su territorio, a partir de la apertura de una carretera vecinal, al tempo que instalaron peajes como medida de control y economía del grupo. Esta economía permitió la compra de varias camionetas (Santos, 2022). Ya en 1995 los enawene habían inaugurado con la adquisición de motores de popa y canoas de aluminio una época de velocidades y controles destacables que impactaron sobre su estilo de vida. (Basini, 2004; 2008). 

19 El mito de origen de los enawene nawe, como otros pueblos del actual Estado de Mato Grosso, se basan en un principio de miniaturización, modelo que explica la salida a la exterioridad a partir de una roca. Entonces, mejor que hablar de evolución o progresos, sería más apropiado referirnos a la expansión de la exterioridad dentro de una dinámica de apropiaciones y discontinuidades.

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DECRETO DE LEY del 28 de febrero de 1947. Art. 105. INMIGRACIÓN. Registro Nacional de leyes, decretos, etc. Montevideo, Uruguay.

TEXTOS ESCOLARES

Optimismo. Libro cuarto de lectura. Abadie- Zarrilli, Edición oficial. Segunda edición, 1963, Montevideo.

 

Patria. Libro cuarto de lectura. Abadie – Zarrilli. Sexta edición, 1967, Montevideo.

 

Texto Único de quinto año. Barreiro y Ramos S.A. Editores

Programas de 1941. Geografía. Octava edición 1953, Montevideo.