Constuyendo otro futuro posible: café zapatista y antropología aplicada a economías informales y éticas.

SP.32: Los imaginarios del futuro como herramientas políticas: luchas, reconocimientos y planes de vida

Ponentes

Nombre Pertenencia Institucional
Miria Gambardella Universidad Autónoma de Barcelona

40, 30, 20 años de historia zapatista

 

“Para que nos vieran, nos tapamos el rostro; para que nos nombraran, nos negamos el nombre; apostamos el presente para tener futuro; y para vivir... morimos.”

(Subcomandante Insurgente Marcos, 17 de marzo de 1995)

 

Con la insurrección del 1 de enero de 1994, aparece en la escena global el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Fue la entrada en vigor del TLCAN, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA en inglés), que empujó la organización a elegir esta fecha simbólica. Sin embargo, no es el único factor detrás de esa decisión: el principal detonador del levantamiento fue la revisión, en 1992, del artículo 27 de la Constitución que puso en cuestión la reforma agraria introducida por la Revolución Mexicana a principios del siglo. Esta revisión creó las condiciones para el desmantelamiento de los ejidos, precarizando aún más las perspectivas de los campesinos sin tierras. El EZLN había nacido 10 años antes, el 17 de noviembre de 1983, a partir de la iniciativa de 3 mestizos y 3 indígenas (5 hombres y una mujer), una proporción que no volvió a repetirse en el resto de su historia: 20 años después los indígenas eran casi el 99% y las mujeres casi el 45%.

La historia del zapatismo encuentra sus orógenes dentro de la experiencia de las Fuerzas de Liberación Nacional, un grupo político armado fundando en Monterrey en 1969 y que, a lo largo de los años ‘70, se enfrentó con la violencia represiva del estado mexicano. “Desde su origen, lo dotaron de una ética de lucha que después heredaríamos quienes somos parte del Ejército Zapatista de Liberación Nacional” recuerda el Subcomandante Insurgente Marcos durante la Otra Campaña en 2006. La herencia teórica marxista-leninista y la tradición guerrillera guevarista de las FLN encuentran los modos indígenas y dialogan con sus cosmovisiones: el resultado es una experimentación política innovadora, una revolución lenta pero profunda.

Cuestionar la entrada en vigor del TLCAN no es exclusivamente un acto de rebelión contra el capitalismo, también cuestiona el carácter profundamente colonial de acuerdos internacionales que esconden intereses económicos detrás de promesas de desarrollo. La ideología misma del desarrollo es cuestionada como patrón del dominio occidental sobre el resto del mundo. Las comunidades indígenas y campesinas fueron históricamente ignoradas por el Estado mexicano y, más en general, por los sistemas de gobierno mundiales. Chiapas se rebela con la intención de representar a todas las víctimas de exclusión y despojo y visibilizar la condición indígena más allá de su propio territorio.

El enfrentamiento armado directo duró menos de 2 semanas: hasta el 12 de enero de 1994, cuando el presidente Carlos Salinas de Gortari declaró un alto el fuego, suscrito por el EZLN que se retiró en sus territorios. En 1995 el gobierno intentó capturar la comandancia y declaró haber identificado al Subcomandante Insurgente Marcos. En 1996, gracias a la mediación del obispo Samuel Ruiz, fueron firmados los Acuerdos de San Andrés para los derechos de los pueblos indígenas. Tras el llamado del EZLN a todos los pueblos originarios del país a organizarse, el 12 de octubre se fundó el Congreso Nacional Indígena (CNI) como espacio para tejer alianzas: “Nunca más un México sin nosotros" fue la famosa frase pronunciada por la Comandanta Ramona al inaugurar el camino hacia “una sociedad en la que quepan todas las culturas”.

El mismo año el EZLN convocó el Primer Encuentro Internacional para la Humanidad y en contra del Neoliberalismo, abriendo por primera vez las puertas de los territorios autónomos a la comunidad solidaria internacional. En los años siguientes, el EZLN perdió progresivamente la esperanza de que el gobierno mexicano respetara los Acuerdos de San Andrés, sobre todo después de la masacre de Acteal en la que, el 22 de diciembre de 1997, 45 indígenas Tzotziles de la comunidad pacífica Las Abejas de Acteal fueron matados por un grupo paramilitar.

Con la elección de Vicente Fox en 2000, fue ordenada la retirada del ejército mexicano que había ocupado militarmente todo el estado de Chiapas desde el levantamiento y el EZLN anunció por la última vez nuevas condiciones de diálogo con el gobierno. El ejército no retiró sus tropas hasta que, en 2001, con La Marcha del Color de la Tierra, decenas de miles de personas (zapatistas, bases de apoyo y miembros de la comunidad solidaria nacional e internacional) recorrieron todo el país y llegaron hasta el Zócalo de la Ciudad de México. En contra de cualquiera expectativa pública, delante del congreso no fue el Subcomandante Marcos a llevar la palabra colectiva de los pueblos zapatistas, sino la Comandanta Esther: única mujer indígena pronunciándose en un espacio político dominado por hombres, recordando a sus interlocutores que los representantes militares sólo eran subcomandantes, obedeciendo a la componente civil de la organización. Durante la marcha, la organización italiana Ya Basta! constituyó un cinturón de paz entre la comandancia y la sociedad civil, vistiéndose con monos blancos: símbolos de los movimientos antiglobalización.

La presencia constante de la comunidad solidaria internacional ha representado un escudo todo a lo largo de la historia zapatista, tanto físicamente (a través de la presencia concreta de observadores de derechos humanos en los territorios autónomos) como mediática y simbólicamente, garantizando cobertura y visibilidad a la causa. Los márgenes de negociación con el gobierno mexicano fueron interrumpidos definitivamente en 2003: con el nacimiento de los Caracoles y de las Juntas de Buen Gobierno, el EZLN se retiró en sus territorios, centrándose en la lenta y progresiva construcción de la autonomía. A lo largo de los años, los grupos paramilitares continuaron a causar muertos, desapariciones y desplazamientos forzados. A partir del 2003 empezó la etapa del conflicto conocida como “guerra de baja intensidad”, caracterizada por estrategias gubernamentales de cooptación que intentan neutralizar y fragmentar al movimiento a través de programas de ayuda a las familias indígenas que aceptan salir de la organización. Junto a la financiación de grupos paramilitares y el sabotaje de cooperativas, estos programas son parte de las acciones persecutorias y represivas del Estado.

Una fuente de tensión es, por ejemplo, la cuestión del acceso a la tierra. Las bases de apoyo se organizan en torno a ejidos, formas de propiedad colectiva de los campos expropiados a los terratenientes. Por otra parte, familias que no se consideran bases de apoyo pueden reclamar la propiedad privada de determinados territorios previamente vendido a terratenientes. Estas tensiones son ulteriormente alimentadas por las estrategias gubernamentales de fragilización y fragmentación de la resistencia.

En 2005 lanzaron la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, un documento que es contemporáneamente un foro de adhesión a la causa zapatista y que hoy en día sigue representando una referencia para quienes lo firmaron y se consideran "Adherentes a la Sexta" o “Sexta Internacional”. En 2006 el EZLN organiza la Otra Campaña, una alternativa a la vía electoral, que se propone construir y reforzar la red nacional e internacional en lucha contra el capitalismo. Con esa propuesta el zapatismo toma definitivamente distancia de la política institucional, aunque seguirá activándose durante los periodos electorales con iniciativas críticas y provocadoras.

En 2014 el Subcomandante Insurgente Marcos anuncia el fin de su existencia a través del comunicado Entre la luz y la sombra y el nacimiento del Subcomandante Insurgente Galeano, en homenaje de José Luis Solís, el “maestro Galeano”, asesinado por los paramilitares el 2 de mayo en el municipio autónomo de San Pedro Michoacán. En 2015 se celebró el Primer Festival Mundial de las Resistencias y las Rebeldías contra el Capitalismo en varios estados mexicanos.

El EZLN sigue en guerra con el Estado mexicano y, en términos más generales, contra el Capital: un conflicto que han querido nombrar IV Guerra Mundial: la del Neoliberalismo, “del mundo unipolar a la globalización”, caracterizada por destrucción, despoblamiento, fragmentación de las diferencias y del tejido social, el fin de los estados nacionales y un reordenamiento, bajo los golpes de las “bombas financieras”, que lleva a la homogeneización y la hegemonía (Subcomandante Insurgente Marcos por el CCRI-CG EZLN 1999).

El 14 de octubre de 2016, el EZLN y el CNI lanzaron la propuesta para formar una Consejo de Gobierno Indígena (CIG) con una mujer indígena como vocera y candidata independiente en las elecciones nacionales de 2018. El 1 de enero de 2017, la propuesta fue aprobada después de una consulta con 43 pueblos indígenas del país. Unos meses más tarde la Asamblea Constituyente del CIG nombró a María de Jesús Patricio Martínez, del pueblo náhuatl del estado de Jalisco, para representar la “voz de los pueblos originarios” en el proceso electoral mexicano de 2018.

Algunas entidades solidarias manifestaron su desacuerdo ante la idea de que el EZLN promoviera un proceso electoral, mientras que siempre había criticado la política institucional y declarado que no quería “ninguna posición de poder” (Le Bot y Subcomandante Insurgente Marcos 1997: 71). A todas estas críticas, el EZLN respondió afirmando que no participaría directamente en las elecciones y que seguía criticando con fuerza los partidos políticos. El Ejército Zapatista explicó que la propuesta realizada al CNI para constituir un Consejo Indígena de Gobierno era una invitación a los pueblos indígenas de todo México a organizarse, a autogobernarse, al igual que las comunidades autónomas lo habían hecho en los territorios del sureste del país.

La “absurda” propuesta de nominar a una mujer indígena como portavoz del CIG fue explicada a nivel simbólico como provocadora y desafiante, presentada metafóricamente como un terremoto a través del comunicado Que retiemble en sus centros la tierra (CNI y EZLN, 14 de octubre de 2016). Las categorías de “mujer” e “indígena” representan las más excluidas y marginalizadas en México y, precisamente por esto, una vez más el EZLN les atribuye la capacidad de hacerse portavoz de las clases oprimidas tanto a nivel nacional como internacional, promotoras de vías alternativas para pensar y organizarse a nivel político: “desde abajo”, a partir de una experiencia de subalternidad encarnada. Los debates que surgieron en torno a esas decisiones, tanto a nivel mediático como entre la red internacional de colectivos solidarios, son una manifestación de la importancia que la organización atribuye a su propia visibilidad y a la de las luchas que apoya. El EZLN declaró explícitamente que la candidatura no era un objetivo en sí mismo, sino más bien un instrumento para estimular la reflexión, la acción y la organización de las personas y de los pueblos: en este caso de todas las comunidades indígenas del país que pertenecen al CNI. Esta etapa de la historia zapatista es representativa de un uso estratégico de la visibilidad del EZLN para enfocar causas sociales y objetivos políticos que van más allá del destino y de las geografías de los territorios autónomos chiapanecos.

2016, 2017 y 2018 son los años de los festivales: CompArte y ConCiencias por la Humanidad, el Festival de cine “Puy ta Cuxlejaltic”. Estas iniciativas tienen como objetivo concientizar a la comunidad internacional de que las artes y las ciencias también pueden ser herramientas de lucha y que cambiar la sociedad a nivel político implica contemporáneamente una revolución de carácter cultural.

2020 y 2021 son los años de la Gira Zapatista: una Travesía Por la Vida que incluye una delegación marítima y une delegación aérea visitando a Europa, una anti-conquista pacífica para llevar a otras geografías el pensamiento y el corazón zapatistas, “abrazar a quienes en el continente europeo se rebelan y resisten, también para escuchar y aprender de sus historias, geografías, calendarios y modos” (Subcomandante Insurgente Moisés, 12 de abril de 2021). El Escuadrón 421 (compuesto por 4 mujeres, 2 hombres y unoa otroa) zarpó el 3 de mayo de 2021 de Isla Mujeres (Quintana Roo, México) y llegó el 22 de junio en Vigo (Galicia, Estado Español). Al pisar las tierras europeas, los representantes de la delegación marítima renombraron al continente “Slumil K’ajxemk’op”, que quiere decir “Tierra insumisa, tierra que no se resigna, que no desmaya” (SupGaleano, Abril de 2021).

“Quinientos veintiocho años después de que la carabela La Pinta arribara a estas costas tras el primer y fatídico “encuentro” entre el continente europeo y el que poco después sería nombrado América, llegó a Galiza el navío La Montaña, tras 50 días de navegación [...]. A bordo trajo cinco siglos de resistencia y 38 años de lucha zapatista. A bordo trajo oídos y miradas atentas y corazones abiertos, para encontrarse con quienes resisten y luchan contra el sistema enloquecido que atenta contra la humanidad. A bordo trajo la utopía de un verdadero Encuentro que no sea de muerte sino de vida, de lucha, de resistencia y rebeldía.” (Radio Zapatista, 23 de junio de 2021)

La Extemporánea (como fue denominada la compañía zapatista aerotransportada) salió de la Ciudad de México con rumbo a Europa el 13 de septiembre del 2021 y se organizó en 28 grupos de 4-5 compas cada uno que pudieron cubrir varios territorios europeos simultáneamente. Volvieron a sus pueblos 3 meses después y no volvieron a convocar a la comunidad internacional hasta el acercarse de las celebraciones para el Treinta Aniversario del inicio de la Guerra contra el Olvido: el primero de enero de 2024. Los colectivos y entidades solidarias que firmaron la Declaración por la Vida del primero de enero de 2021 y la Sexta Internacional fueron invitados a celebrar en los territorios autónomos 40 años desde el nacimiento del EZLN, 30 años desde el levantamiento y 20 años de construcción de autonomía.

“Lo que se ha conseguido en 30 años es una revolución. [...] Y esto es un logro: la dignidad. El construir un mundo nuevo con dignidad. Yo creo que esto es uno de los logros, más allá de lo material, más importantes de los últimos 30 años.” (Zibechi in Cegna 2023)

 

Autonomía, organización y semillas hacia otro futuro posible

 

“¿De qué tenemos que pedir perdón?

¿De qué nos van a perdonar?

[…] Los que nos negaron el derecho y don de nuestra gente de gobernar y gobernarnos.

Los que negaron el respeto a nuestra costumbre, a nuestro color, a nuestra lengua.

Los que nos tratan como extranjeros en nuestra propia tierra y nos piden papeles y obediencia a una

ley cuya existencia y justeza ignoramos.

[…] ¿Quién tiene que pedir perdón y quién puede otorgarlo?”

(Subcomandante Insurgente Marcos, 18 de enero de 1994)

 

El EZLN se define como movimiento insurreccional dentro del cual “no hay una ideología perfectamente definida en el sentido clásico del término: el marxismo-leninismo, socialismo comunista, castrismo..." sino como "un punto común de conjunción con los grandes problemas nacionales al que siempre corresponde una ausencia de libertad y democracia” (Subcomandante Insurgente Marcos en Durán de Huerta, 1994: 63). Se rechaza abiertamente la toma del poder institucional, ya que el EZLN no pretende constituirse como como partido político ni asumir cargos formales. El sociólogo mexicano Carlos Antonio Aguirre Rojas considera que la política zapatista no está orientada al poder como objeto central, sino más bien hacia la construcción “de un nuevo poder y de un nuevo gobierno que obedezca al pueblo” (Aguirre Rojas 2016: 62). El sociólogo francés Yvon Le Bot afirma que “el zapatismo no es una guerrilla, sino "un movimiento armado – mal armado – que dice no a guerra" al declarar "querer desaparecer" como ejército y al no plantear "ninguna posición del poder” (Le Bot y Subcomandante Insurgente Marcos 1997: 71).

La Primera Declaración de la Selva Lacandona, dirigida al pueblo mexicano durante el levantamiento de 1994 es inaugurada por la célebre frase “Hoy decimos ¡BASTA!” y resume 500 años de luchas indígenas contra la esclavitud, el despojo y saqueo de recursos, las masacres y, más en general, la “guerra genocida no declarada contra nuestros pueblos”. Ese documento incluye también las 11 demandas originarias del movimiento: “trabajo, tierra, tecnología, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz”, invitando al pueblo mexicano a apoyar un plan conjunto hacia el cambio social (EZLN, 1 de enero de 1994).

Esta guerra, declarada oficialmente hace 30 años, será renombrada “la guerra contra el olvido”: contra el olvido de las injusticias vividas por los pueblos indígenas y provocadas por “el mal sistema”. En varias ocasiones, con los aniversarios de la insurrección, el EZLN recordó que “la guerra de arriba continúa” con sus planes de exterminio, “con sus modernas armas”, entrenando y financiando grupos paramilitares, ofreciendo y repartiendo migajas” (EZLN, 1 de enero de 2016).

En el momento de la insurrección, los indígenas rebeldes chiapanecos pidieron al gobierno mexicano el reconocimiento de sus derechos, así como toda una serie de servicios a los que las comunidades no habían tenido acceso y que tendrían que ser garantizados por un sistema de bienestar institucional, como la salud y la educación. A partir de 2003, el diálogo con el Estado mexicano se interrumpe definitivamente al mismo tiempo que el EZLN y las comunidades indígenas zapatistas proclaman el autogobierno y la autonomía. Los territorios bajo el control de las comunidades indígenas zapatistas y del EZLN se constituyen como un sistema social, económico y político paralelo e independiente del gobierno y sus estructuras institucionales, en los que se autogestionan los servicios de salud, la educación y la justicia. Han sido construidas progresivamente clínicas autónomas y escuelas autónomas gestionadas directamente por promotoras y promotores de educación y de salud, apoyados por la comunidad solidaria nacional e internacional.

En este sentido, es importante señalar que las comunidades autónomas no necesariamente están compuestas enteramente por familias bases de apoyo. Una comunidad suele considerarse zapatista cuando más del 50% de las familias se declaran pertenecer a la organización, pero muchas comunidades son mixtas e incluyen varias familias que no forman parte del proyecto. En total, se estiman aproximadamente entre 40.000 y 50.000 personas pertenecientes a la organización y hay zonas donde la mayoría de las familias no son zapatistas, lo cual puede dar lugar a tensiones. A veces, por el contrario, son precisamente esas tensiones que empujan a determinadas familias a formar parte de las bases de apoyo para estar bajo la protección del EZLN. En todos los casos, clínicas, servicios de salud, escuelas autónomas y el sistema de justicia también son accesible a las familias no zapatistas que lo deseen, mientras que las familias bases de apoyo renuncian al certificado electoral y no pagan impuestos, lo cual en México constituye la condición para tener acceso a servicios institucionales (Fernández Christlieb 2014: 63).

La restructuración política a través del nacimiento de los caracoles implicó también una clara separación de las funciones del ejército y, respectivamente, de las bases de apoyo. Desde 2003 el EZLN ocupa una posición puramente defensiva frente a las comunidades indígenas rebeldes de Chiapas, además de seguir con su función de portavoz a través de comunicados oficiales. Esos comunicados están firmados a nombre del EZLN, de la comandancia en de sus portavoces: el Subcomandante Insurgente Galeano (ahora renombrado Capitán) y el Subcomandante Insurgente Moisés. Reduciendo su papel al de portavoz de las comunidades, el EZLN se retiró del cargo de toma de decisiones a nivel organizacional, dejando la gestión política de los municipios autónomos directamente a las autoridades comunitarias.

La estructura política de las comunidades está organizada bajo forma de asambleas populares, cada pequeña comunidad tiene la suya, que se reúne para tomar decisiones y luego comunicarlas a los delegados de los municipios autónomos. Las asambleas de los 27 MAREZ (Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas) – augmentados a 43 en 2019 – funcionan de la misma manera y comunican las decisiones a la JBG de su región. Las JBG distribuidas en los territorios autónomos habían constituido hasta ahora la última instancia de la organización política de los pueblos indígenas zapatistas en Chiapas. Para evitar la concentración de poder, los representantes de esas autoridades podían permanecer en el cargo por un máximo de 3 años, después de los cuales el puesto era automáticamente entregado a la próxima delegación (Conversación JBG, 16 de mayo de 2016: territorios autónomos).

“Después de años de trabajo silencioso, a pesar del cerco, a pesar de las campañas de mentiras, a pesar de las difamaciones, a pesar de los patrullajes militares, a pesar de la Guardia Nacional, a pesar de las campañas contrainsurgentes disfrazadas de programas sociales, a pesar del olvido y el desprecio, hemos crecido y nos hemos hecho más fuertes. [...] Somos rebeldía y resistencia. Somos uno de tantos mazos que romperán los muros, uno de tantos vientos que barrerán la tierra, y una de tantas semillas de las que nacerán otros mundos.” (Subcomandante Insurgente Moisés, 17 de agosto de 2019)

En 2019 el Subcomandante Insurgente Moisés anuncia la ampliación de los territorios autónomos, que pasan de 5 a 12 Caracoles (con sus respectivas Juntas de Buen Gobierno) y de 27 a 43 Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ). En noviembre de 2023, un mes y medio antes del aniversario para los 30 años del levantamiento, es otra vez en Sup Moy quien anuncia otra restructuración política (durada 10 años en ser pensada y 3 años en llegar a ser preparada para ponerla en práctica) : la nueva estructura de la autonomía zapatista tiene como núcleo a los Gobiernos Autónomos Locales (GAL), "coordinados por los agentes y comisariados autónomos y están sujetos a la asamblea del pueblo, ranchería, comunidad, paraje, barrio, ejido, colonia, o como se autonombre cada población. Cada GAL controla sus recursos autónomos organizativos (como escuelas y clínicas) y la relación con pueblos hermanos no-zapatistas vecinos. Y controla el buen uso de la paga. También detecta y denuncia las malas administraciones, las corrupciones y los errores que puede haber.” Si los Municipios Autónomos anteriores podían ser cuantificados en decenas, los GAL actuales se cuantifican en miles. Los GAL se pueden autoconvocar, según sus necesidades, en Colectivos de Gobiernos Autónomos Zapatistas (CGAZ) para tomar acuerdos conjuntos a través de asambleas con las autoridades de cada comunidad. Es aquí donde “se proponen, discuten y se aprueban o rechazan los planes y necesidades de Salud, Educación, Agroecología, Justicia, Comercio”. No se trata de autoridades independientes: “su trabajo es que se cumplan los trabajos que piden los GAL o que se ven necesarios para la vida comunitaria”. Los CGAZ pueden luego autoconvocarse a nivel aún más amplio bajo forma de Asambleas de Colectivos de Gobiernos Autónomos Zapatistas (ACGAZ). Estas asambleas tienen su sede en los caracoles, pero se mueven entre las regiones. La reorganización tiene como objetivo aumentar la seguridad y la defensa de los pueblos y garantizar su autodeterminación: “las zonas (ACGAZ) y las regiones (CGAZ) están mandadas por los pueblos” y “deben rendir cuentas a los pueblos y buscar la forma de cumplir con sus necesidades” (Subcomandante Insurgente Moisés, 12 de noviembre de 2023)

Hablando de la libertad según los zapatistas, en su último discurso antes de renacer como Galeano, el Subcomandante Insurgente Marcos resume así los logros zapatistas:

“Pero algunos estudiosos no se han percatado de otros relevos. El de clase: del origen clase mediero ilustrado, al indígena campesino. El de raza: de la dirección mestiza a la dirección netamente indígena. Y el más importante: el relevo de pensamiento: del vanguardismo revolucionario al mandar obedeciendo; de la toma del Poder de Arriba a la creación del poder de abajo; de la política profesional a la política cotidiana; de los líderes, a los pueblos; de la marginación de género, a la participación directa de las mujeres; de la burla a lo otro, a la celebración de la diferencia.” (Subcomandante Insurgente Galeano, Mayo de 2014)

 

Zapatismos y movimientos de las solidaridades internacionales

 

“El EZLN no puede vivir en su burbuja, va a desaparecer.”

(Conversación Pedro, enero de 2017: San Cristóbal de las Casas)[1]

 

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional y las comunidades en resistencia son actores que se construyen a través de una relación dialéctica constante con las redes solidarias nacionales e internacionales. ¿Podemos realmente considerar que el Subcomandante Insurgente Marcos ya no existe? ¿Es suficiente que anuncie el fin de su existencia para que ese mismo personaje deje de constituir una referencia y un interlocutor? Han pasado 10 años desde su desaparición como figura icónica de una de las guerrillas más conocidas de América Latina y del mundo, pero sus nuevas identidades no han dejado de actuar como uno de los principales portavoces de la organización ni de canalizar imaginarios y horizontes rebeldes.

Su rostro sigue usado como sinónimo visual del entero movimiento, presente en innumerables productos (tazas, libretas, pegatinas, camisetas,...) vendidos, entre otros lugares, en los mismos territorios autónomos en Chiapas. Los comunicados firmados bajo el nombre de Subcomandante Insurgente Galeano, o del más reciente Capitán, mantienen exactamente el mismo estilo de escritura, muy familiar para todas aquellas personas que leen regularmente y esperan noticias oficiales desde las montañas del Sureste mexicano. La historia zapatista ha sido caracterizada por decisiones estratégicas que manifiestan un deseo de alimentar el debate y llamar la atención sobre la causa de las comunidades autónomas, pero sobre todo de los pueblos indígenas mexicanos y, más en general, de las categorías subalternas del mundo entero. Por otro lado, se han generado una serie de juegos de rol alrededor de la rebelión zapatista como fenómeno ético y estético global, constitutivo de redes materiales, digitales y relacionales interconectadas más allá de las fronteras nacionales.

La rebelión zapatista se manifiesta de varias formas, en latitudes muy alejadas y con ritmos a veces intermitentes. Uno de los aspectos más interesantes, es su capacidad de incluir innumerables entidades y movimientos muy diferentes alrededor del mundo. El discurso del EZLN, en todo su radicalismo, ha sido capaz de revelarse extremadamente inclusivo, un “lugar de encuentro de exclusiones disímiles” (Rovira 2009: 181), capaz de mantenerse siempre, al menos en parte, lo suficientemente abierto para permitir que entidades muy distintas pudieran identificarse con sus reivindicaciones.

“Marcos es gay en San Francisco, negro en Sudáfrica, asiático en Europa, chicano en San Isidro, anarquista en España, palestino en Israel, indígena en las calles de San Cristóbal, chavo banda en Neza, rockero en CU, judío en Alemania, ombusdman en la Sedena, feminista en los partidos políticos, comunista en la post guerra fría, preso en Cintalapa, pacifista en Bosnia, mapuche en los Andes, maestro en la CNTE, artista sin galería ni portafolios, ama de casa un sábado por la noche en cualquier colonia de cualquier ciudad de cualquier México, guerrillero en el México de fin del siglo XX, huelguista en la CTM, reportero de nota de relleno en interiores, machista en el movimiento feminista, mujer sola en el metro a las 10 p.m., jubilado en plantón en el Zócalo, campesino sin tierra, editor marginal, obrero desempleado, médico sin plaza, estudiante inconforme, disidente en el neoliberalismo, escritor sin libros ni lectores, y, es seguro, zapatista en el sureste mexicano. En fin, Marcos es un ser humano, cualquiera, en este mundo. Marcos es todas las minorías intoleradas, oprimidas, resistiendo, explotando, diciendo “¡Ya basta!”. Todas las minorías a la hora de hablar y mayorías a la hora de callar y aguantar. Todos los intolerados buscando una palabra, su palabra, lo que devuelva la mayoría a los eternos fragmentados, nosotros. Todo lo que incomoda al poder y a las buenas conciencias, eso es Marcos.” (Subcomandante Insurgente Marcos, 28 de mayo de 1994)

Se podría argumentar que las manifestaciones de solidaridad con la rebelión zapatista siempre acompañaron al movimiento, aunque en realidad sólo surgieron en momento de la insurrección pública en 1994, mientras el EZLN había estado organizándose clandestinamente durante 10 años. Alrededor de la lucha chiapaneca se han desarrollado, a lo largo de los años, redes solidarias interconectadas, con colectivos que se declaran zapatistas, neozapatistas o prozapatistas dispersos por todos los rincones del mundo, principalmente en Europa y Estados Unidos.

Algunos colectivos ya no existen, sus últimas actividades se remontan a principios de la década de los años 2000, es el caso de varias entidades nacidos a finales de los años 1990 en homenaje al levantamiento. Rovira atribuye a un sentimiento de entusiasmo por el mérito de haber inspirado innumerables manifestaciones de solidaridad internacional cuya movilización resultó tan influyente que, en su opinión, llegó hasta el punto de modificar el significado original de las reivindicaciones.

“El entusiasmo por la rebelión zapatista fue contagiándose […]. Estos entusiastas modificaron el sentido mismo de la acción zapatista. Desde dentro y fuera del país, el tendido eléctrico de las solidaridades se prendió, muchos tomaron postura, hicieron suya la causa de los indios de Chiapas y desarrollaron una versión internacional de las movilizaciones mexicanas.” (Rovira 2009: 26-27)

Muchos activistas y teóricos coinciden en la importancia histórica de las entidades solidaridarias como instrumentos de protección de las comunidades autónomas. En este sentido, Las BriCO (Brigadas Civiles de Observación de Derechos Humanos) representan uno de los ejemplos más evidentes, dado el papel de los observadores como fuerza disuasoria contra la violencia perpetrada por el ejército mexicano y los grupos paramilitares. Podríamos creer que este trabajo sólo fue relevante en los años de la militarización posteriores al levantamiento, pero las comunidades en resistencia siguen considerándose en guerra. Además, es importante resaltar el impacto mediático de los movimientos solidarios, especialmente a nivel internacional.

En un país como México, donde todos los medios de comunicación más importantes están controlados por el gobierno, la difusión de información gratuita e independiente es una actividad esencial. Un gran número de colectivos y medios libres se dedican a la difusión de la experiencia de la lucha zapatista, tanto a nivel local como transnacional. El objetivo de estos proyectos comunicativos es ser testigos de una realidad que de otro modo pasaría desapercibida, o sería deliberadamente ignorada. Los comunicados oficiales del EZLN están traducidos de forma muy rápida en varios idiomas a través de un sistema organizativo dividido por países y regiones lingüísticas.

“El zapatismo es más que el EZLN como actor aislado, es un fenómeno político que no puede explicarse sin la participación de quienes constituyen lo que podríamos llamar la red informal del zapatismo civil, tanto mexicano como transnacional.” (Rovira 2009: 29)

Rovira utiliza aquí la noción de “redes” para referirse a un actor colectivo que no constituye un movimiento social en el sentido estricto del término, porque es un fenómeno “intermitente” y “difundido” (Rovira 2009: 29), basado en la construcción de vínculos de solidaridad. Su estudio se centra en los diferentes usos de internet para apoyar la causa zapatista. La elección del término está relacionada con el paralelismo entre la red del zapatismo internacional, como sujeto social multidimensional, y la red internet como instrumento de comunicación y resistencia.

 

 

Café solidario y economías de la resistencia

 

“Este café zapatista sabe más sabroso si se toma luchando.”

(Subcomandante Insurgente Moisés y Subcomandante Insurgente Galeano, 16 de marzo de 2017)

Esta investigación tiene como objetivo analizar, desde una perspectiva antropológica comprometida, las estrategias implementadas por productores de café y movimientos de solidaridad con las comunidades en resistencia para construir alternativas económicas y justificar intercambios comerciales en un contexto altamente politizado y caracterizado por reivindicaciones anticapitalistas. Defendiendo una postura no mercantil que rechaza la lógica de la maximización de ganancia, la red zapatista internacional identifica en las estructuras estatales un enemigo común, sometidas a las fuerzas económicas y financieras globales. En este contexto, los procesos de informalización de las prácticas económicas pueden representar una estrategia para diferenciarse de las transacciones alineadas con la economía de mercado. El objetivo es analizar las fortalezas y los límites de las prácticas económicas informales, éticas y solidarias, subrayando las posibles tensiones entre las reivindicaciones de autonomía territorial y política y las relaciones con las redes de solidaridad internacional que compran el café y observar cómo se narran y construyen las actividades de solidaridad internacional para negociar espacios de acción dentro de un contexto económico altamente politizado.

 

El lenguaje técnico proveniente de disciplinas económicas para hablar de transacciones comerciales, con frecuencia utilizado también en ciencias sociales, aplica el término de “cadena”: de producción, distribución, valor, etc. Existe una abundante literatura sobre el comercio de café en el contexto de cadenas de valor globales (Grabs & Ponte 2019; Utrilla-Catalan et al. 2022, entre otros). Este término presupone una visión lineal que sitúa el inicio del intercambio en el momento y en el lugar de producción del producto y el final del acto de intercambio en el momento de la venta final a los consumidores. Este estudio se propone alejarse de este esquema para tomar en consideración las diferentes ramificaciones, ambigüedades e intermitencias que pueden caracterizar las prácticas económicas entre colectivos solidarios europeos y cooperativas de café zapatistas y que no son reducibles a la unilateralidad de la noción de cadena. Concebir los intercambios alrededor del café como flujos discontinuos y multidireccionales permite dar cuenta de los mercados como “estructuras relacionales” (Le Velly 2012) y prevenir riesgos de reproducir categorizaciones dicotómicas entre la esfera económica y la social como “mundos hostiles” (Zelizer 2006), independientes o incluso incompatibles.

Propongo el término movimientos de las solidaridades con la rebelión zapatista para traducir la idea de flujos constantes y dinámicos, atravesados por intercambios materiales, pero también relacionales y sobre todo ideológicos. El zapatismo internacional puede ser entonces considerado un “artefacto intelectual” influenciado por “una galaxia entera de neoindigenismos que inspiran el movimiento antiglobalización y las izquierdas de todo el mundo, alimentando sobre todo su imaginación política y poética y su repertorio mitológico” (Apostoli Cappello 2013: 16). Más que en el proceso de construcción de imaginarios compartidos, este trabajo se interesa a la movilización de estos imaginarios con relación a los intercambios comerciales. Un enfoque específico es atribuido a las nociones de "confianza", "dignidad" y "reciprocidad", observando cómo se movilizan para legitimar alternativas comerciales informales y éticas mientras se demoniza la economía de mercado y sus poderes deshumanizadores.

“Los indígenas como metáfora de los excluidos del modelo global se convirtieron en símbolo de la lucha por la dignidad.” (Rovira 2009: 14)

El estudio es basado en un trabajo de campo etnográfico multisituado entre Europa y Chiapas y considera el café como un espacio político en el que la legitimidad de las transacciones se construye tanto ética como estéticamente: concebido como una fuente de ingresos, pero también un instrumento de lucha en el que se cosifican perspectivas futuras de cambio. Los flujos en los que circula se construyen en torno a relaciones solidarias cristalizadas en el café como objeto de intercambio y espacio de conflicto. El significado que transmite el producto se construye a nivel simbólico, haciendo del imaginario uno de los principales contenidos de los intercambios económicos, revelando el “trabajo de la imaginación como arma de resistencia a quienes dominan” (Abélès 2020: 20).


Notas de la ponencia:

[1] Nombre anonimizado de un representante de un colectivo chiapaneco que acompaña desde hace mucho tiempo las comunidades autónomas con proyectos educativos y comunicativos.

Bibliografía de la ponencia

Bibliografía

Abélès, M. (2020). Globalisation, suite ou fin ?. Diogène, 271-272, 10-30.

https://doi.org/10.3917/dio.271.0010

Aguirre Rojas, C. A. (2009). Mandar obedeciendo. Las lecciones políticas del neozapatismo mexicano. Prohistoria Ediciones.

Apostoli Cappello, E. (2013). Tutti siamo indigeni! Giochi di specchi tra Europa e Chiapas. Cleup.

Durán de Huerta, M. (1994). Yo, Marcos.  Ediciones del Milenio.

Fernández Christlieb P. (2014). Justicia autónoma zapatista: zona Selva Tzeltal. Ediciones Autónom@s.

Grabs, J., & Ponte, S. (2019). The evolution of power in the global coffee value chain and production network. Journal of Economic Geography, 19(4), 803–828. https://doi.org/10.1093/jeg/lbz008

Le Bot y Subcomandante Insurgente Marcos. (1997). Le rêve zapatiste. Seuil.

Le Velly, R. (2012). Sociologie du marché. La Découverte. https://doi.org/10.3917/dec.level.2012.01

Rovira Sancho, G. (2009). Zapatistas sin fronteras. Las redes de solidaridad con Chiapas y el altermundismo (2nd ed.). Icaria.

Utrilla-Catalan, R., Rodríguez-Rivero, R., Narvaez, V., Díaz-Barcos, V., Blanco, M., & Galeano, J. (2022). Growing Inequality in the Coffee Global Value Chain: A Complex Network Assessment. Sustainability, 14(2), 672. https://doi.org/10.3390/su14020672

Zelizer, V. A. (2011). Economic Lives: How Culture Shapes the Economy. Princeton University Press. http://www.jstor.org/stable/j.ctt7rgdv

 

Webgrafía

 

Subcomandante Insurgente Galeano

-        Mayo de 2014. ENTRE LA LUZ Y LA SOMBRA.

enlacezapatista.ezln.org.mx (consultado el 08/03/2024)

-        Abril de 2021. ESCUADRÓN 421. (La delegación marítima zapatista). enlacezapatista.ezln.org.mx (consultado el 08/03/2024)

Subcomandante Insurgente Marcos.

-        18 de enero de 1994. ¿De qué nos van a perdonar?

enlacezapatista.ezln.org.mx (consultado el 06/03/2024)

-        28 de mayo de 1994. El Viejo Antonio: «En la montaña nace la fuerza, pero no se ve hasta que llega abajo». enlacezapatista.ezln.org.mx (consultado el 06/03/2024)

-        17 de marzo de 1995. La flor será para todos o no será.

enlacezapatista.ezln.org.mx (consultado el 06/03/2024)

20 de noviembre de 1999. Chiapas: la guerra I. Entre el satélite y el microscopio, la       mirada del otro (Carta 5.1). enlacezapatista.ezln.org.mx (consultado el 05/03/2024)

Subcomandante Insurgente Moisés.

-        17 de agosto de 2019. Comunicado del CCRI-CG del EZLN. Y ROMPIMOS EL CERCO. enlacezapatista.ezln.org.mx (consultado el 06/03/2024)

-        12 de noviembre de 2023. Novena Parte: La Nueva Estructura de la Autonomía Zapatista.

enlacezapatista.ezln.org.mx (consultado el 06/03/2024)

Subcomandante Insurgente Moisés y Subcomandante Insurgente Galeano

-        17 de marzo de 2017. La primera de varias. enlacezapatista.ezln.org.mx (consultado el 08/03/2024)

 

Zibechi R. (2023). In Cegna A. EZLN: 40 años de historia de lucha y revolución. podcasts.apple.com