Retóricas afectivas, pánicos morales y radicalización hermeneutica - (Neo)pentecostales y política en Uruguay

SP.44: Democracia en peligro: proyectos políticos en disputa y alternancias en gobiernos latinoamericanos – ¿Qué hay de nuevo?

Ponentes

Nombre Pertenencia Institucional
Laura Mercedes Oyhantcabal Universidad de la República

Retóricas afectivas, pánicos morales y radicalización hermeneutica - (Neo)pentecostales y política en Uruguay



Introducción


Asistimos a tiempos de transformación y desafíos, donde las conquistas alcanzadas por movimientos feministas y de la comunidad LGTBIQ+ parecen tambalear frente a la creciente influencia de corrientes neoconservadoras, antigénero y de extrema derecha. Este fenómeno, marcado por una avanzada que abraza valores tradicionales y cuestiona los avances en derechos sexuales y de género, insta a los movimientos sociales a replantear sus posiciones y a pasar de un momento de avance a uno de defensa.

La complejidad de este escenario se manifiesta a través de diversos actores: líderes políticos que combinan un neoliberalismo económico con posturas conservadoras, colectivos que defienden visiones tradicionales de la familia, movimientos religiosos que acusan al feminismo y a las disidencias sexuales de socavar valores fundamentales. Este fenómeno no es exclusivo de Uruguay, se expande globalmente por Europa, Latinoamérica y Norteamérica.

Uruguay, históricamente reconocido por sus logros en derechos es condierado como el "mal ejemplo" de la región por los grupos conservadores. Estos se organizan bajo discursos conservadores que rechazan lo que denominan "ideología de género". Este concepto, acuñado a fines del siglo XX, se ha convertido en un paraguas conceptual que abarca una amplia gama de amenazas percibidas al orden moral "natural" (Rostagnol, 2019; Morán Faúndes, 2023b; Faur y Viveros Vigoya, 2020). Esta noción se convierte en un componente central de sus discursos, utilizada estratégicamente para movilizar emociones y construir la imagen de un adversario a enfrentar.

Investigaciones en América Latina revelan que estas corrientes neoconservadoras se agrupan en un ensamblaje político-religioso transnacional, donde las iglesias (neo)pentecostales desempeñan un papel crucial (Gil Hernández, 2017, 2020; Viveros Vigoya y Rodríguez Rondón, 2017; González Vélez et al, 2018; Johnson et al, 2018; Pecheny et al, 2018; Motta y Amat y León, 2018; Tec López, 2018; Abracinskas et al, 2019; Careaga, 2019; Meneses, 2019; Biroli, 2020; Correa et al, 2020, 2022; Escobar, 2020; Goldstein, 2020; Torres Santana, 2020; Vidal Carrasco, 2020; Bárcenas, 2022). Este proceso de repolitización del campo religioso trasciende las instituciones religiosas, estableciendo vínculos con actores conservadores y neoliberales (Torres Santana, 2020).

La incursión de las iglesias (neo)pentecostales en la arena política, antes considerada indigna (Bárcenas, 2022), busca promover una reforma que salvaguarde sus valores religiosos. Las posturas que defienden son principalmente conservadoras: contra el aborto y otros derechos sexuales y reproductivos, y a favor de la familia tradicional, el matrimonio, la heterosexualidad y el binarismo de género como pilares fundamentales de las sociedades Occidentales Judeo-Cristianas (Goldstein, 2020; Tec López, 2018; Caccia y Oyhantcabal, 2023; Camacho, Oyhantcabal y Rostagnol, en prensa). 

En este contexto, mi investigación doctoral se adentra en la creciente influencia del neoconservadurismo y del pensamiento antigénero en Uruguay, centrándome en las iglesias evangélicas (neo)pentecostales, parte del denominado "polo conservador bíblico" (Bárcenas, 2022). Busco entender el impacto político y social de estas corrientes en Uruguay, donde la representación parlamentaria evangélica (neo)pentecostal ha experimentado un incremento progresivo (Sotelo, 2019). A su vez, exploro cómo sus discursos conservadores sobre moral sexual impactan las experiencias afectivo-sexuales de sus fieles, transformando sus subjetividades en el marco de un debate sociopolítico mayor sobre el orden social.


(Neo)pentecostalismo y política

Las iglesias evangélicas (neo)pentecostales han experimentado un considerablemente aumento de su feligresía en las últimas décadas (Pew Research, 2014), y junto a ello varias incursionado en la esfera política, especialmente a partir del avance de los derechos sexuales y reproductivos. Catalizados por el rechazo a estos avances, muchas han virado hacia la derecha (Semán, 2021). Desde 2016, una serie de eventos significativos dan cuenta de ello_ el "Bus de la Libertad" que transitó por distintos países de América Latina, la presencia de sectores evangélicos en campañas políticas en Colombia, y Costa Rica, la presidencia de líderes neopentecostales como Jimmy Morales en Guatemala, la influencia en la política brasileña con la "bancada evangélica", entre otros (Tec López, 2018). Estos eventos reflejan la búsqueda de estos grupos por instalar ciudadanías religiosas, influir en el Estado y promover valores cristianos permeados por lógicas neoliberales y patriarcales.

En Uruguay, el pentecostalismo ingresó en la primera mitad del siglo XX desde el hemisferio norte, mientras que el neopentecostalismo accedió en la década de los años 80 principalmente desde Brasil y Argentina (Sotelo, 2019). Aunque comparten énfasis en los dones del Espíritu Santo, las neopentecostales se distinguen por su centralidad en los milagros, en la sanidad y en la teología de la prosperidad. Muestran una estructura que generalmente es más jerarquizada y que sigue una lógica empresarial de expansión. El ejemplo más fuerte de esta forma de organización es la Iglesia Universal del Reino de Dios, de origen brasilero, que con la dirección de Edir Macedo logró instalarse en varias decenas de países de distintos continentes. 

En el caso de Uruguay, algunas de estas iglesias han buscado involucrarse en política, tanto desde el templo como a través de partidos políticos. Aunque históricamente la representación parlamentaria de estos grupos fue limitada debido a la secularización temprana del país y a una alta proporción de población sin filiación religiosa, la última década ha visto un cambio en la tendencia. Más de 20 figuras políticas vinculadas a estos grupos, en su mayoría pentecostales y neopentecostales, participan activamente en la arena política uruguaya, con la intención de propiciar reformas sociales y políticas alineadas con sus valores tradicionales (Sotelo, 2023).


Algunos detalles metodológicos

La investigación inició en 2021 como parte de un proyecto más amplio sobre discursos conservadores sobre Sexualidad y Familia, enfocándose inicialmente en la ciudad de Rivera, al norte de Uruguay (Camacho, Oyhantcabal y Rostagnol, en prensa). En ese caso, la elección de esta ubicación estratégica, ciudad fronteriza con Brasil, permitió explorar la influencia de las iglesias evangélicas neopentecostales, que poseen un notable alcance y poder político en el país vecino.

Para llevar a cabo mi investigación doctoral, adopté una estrategia metodológica de carácter etnográfico con el objetivo de sumergirme en las complejidades de las estructuras de significado construidas por las personas que forman parte del ámbito evangélico (neo)pentecostal. La inmersión en este contexto me permite comprender sus experiencias, discursos y prácticas desde una perspectiva integral.

La implicación activa en las diversas actividades desarrolladas por estas iglesias fue fundamental. Participar y observar en cultos, servicios religiosos, reuniones de conexión en hogares, actividades de la iglesia y eventos sociales como cumpleaños y reuniones, me  brindó una visión integral del mundo evangélico (neo)pentecostal. A su vez, propiciar contactos más personalizados con quienes son o han sido miembros de estas iglesias, a través de conversaciones informales y entrevistas en profundidad, me proporcionó una comprensión rica y detallada de sus experiencias. Cada ingreso al campo lo realicé cuidadosamente, explicitando las líneas de investigación desde el inicio y reservando mis posturas políticas hasta establecer vínculos de confianza. En términos éticos, he decidido anonimizar todas las entrevistas e instituciones con las que he trabajado. Esto emerge también como una estrategia de autocuidado frente a diferencias de corte político que podrían obturar la investigación; conozco de primera mano acciones de amedrentamiento por parte de ciertas instituciones a personas del ámbito académico y periodístico.

Finalmente, me gustaría destacar la diversidad encontrada dentro del campo evangélico. A la interna existen instituciones, como la iglesia metodista, que promueven visiones alineadas con reclamos feministas y con las perspectivas de género e interseccionalidad. A su vez, existen otras, como las iglesias (neo)pentecostales), con posturas más conservadoras y alineadas a una interpretación “literal” de ciertos fragmentos de la Biblia. Estas observaciones me permitieron ajustar la investigación, enfocándome específicamente en las denominaciones (neo)pentecostales. 


Construcción de un Proyecto Político Neoconservador


La emergencia de un proyecto político neoconservador en Uruguay, liderado por grupos evangélicos, se manifiesta de manera clara en la retórica empleada, revelando una conexión intrincada entre lo emocional y lo político. A través del análisis de fragmentos de prédicas y entrevistas busco mostrar cómo estos grupos consolidan su base y promueven su agenda.

En una prédica multitudinatia durante la celebración de Sukkot, una festividad judía que también es celebrada por la comunidad (neo)pentecostal, el apóstol de una de las iglesias más influyentes y visibles en términos políticos presenta a un grupo de jóvenes políticos que hacen parte de un partido de derecha neoliberal que gobierna el país actualmente en coalición con otros. La iglesia ya hace parte activa de un sector de este partido, contando con un diputado que es, a su vez, yerno del apóstol. Su prédica hace un llamado a la feligresía a que apoyen a esta juventud política. 

Nos hicieron callar y nos metieron el aborto, y nos metieron conductas que atentan contra la sociedad. Nos han querido destruir la familia, nos quieren destruir el matrimonio, la relación de los padres con los hijos y de los hijos con los padres, nos quieren cambiar la identidad sexual. Y nosotros tenemos que quedarnos calladitos aquí, adentro del templo. Quieren promulgar leyes que condenen nuestra prédica, nuestra fe, y que si nosotros opinamos en contra de ellos, vamos a ir presos porque nuestra prédica es un mensaje de odio a la sociedad. (Apóstol)

Estas palabras encapsulan la retórica alarmista y polarizadora que caracterizan sus discursos, presentando a la comunidad religiosa como víctima de una supuesta persecución política. La narrativa de una sociedad que busca silenciar sus creencias contribuye a fortalecer la cohesión interna y la movilización política. A su vez, la construcción de “pánicos morales” (Cohen, 1972) asociados a la "ideología de género", opera como otro aglomerante para garantizar la acción en bloque. 

En una entrevista que junto a Magdalena Caccia le hicimos al apóstol (Caccia y Oyhantcabal, 2023), se ilustra la construcción de la "ideología de género" como un adversario que promueve la idea de un enfrentamiento y que motiva la lucha política. "Nosotros no somos gente contraria a la ideología de género. Más bien, creemos que la ideología de género es una ideología contraria a nuestras creencias ancestrales. Nosotros no somos enemigos de ellos o estamos en contra de ellos, creo que ellos están en contra de nosotros" (Apóstol). La "ideología de género" se presenta como una amenaza que busca una sociedad sin Dios ni familia. Esta percepción, aunque carece de argumentación sólida, refuerza la idea de que el género obliga a un llamado urgente a la acción y la resistencia contra la transformación social que propone.

Para el apóstol, el género y la sexualidad entendidas como construcciones sociales, son nociones peligrosas que ponen en cuestión el caracter sagrado y natural del sexo y que buscan destruir la familia, el matrimonio, la religión y la iglesia. Interpreta la "ideología de género" como una conspiración global enmarcada en una agenda foranea cuyo objetivo es socavar la soberanía nacional a través de intervencionismos. Hace referencia al informe Kissinger, a la agenda 2030, al Foro de Davos y a la ONU como una geopolítica internacional que de la mano de los derechos sexuales y reproductivos apuesta por reducir la población mundial. Esta visión conspirativa refleja una radicalización hermenéutica (Morán Faúndes, 2023), esdecir, una reinterpretación de la realidad en términos de dicotomías radicales, como verdad/ideología, libertad/imposición, bien/mal, vida/muerte, fomentando la polarización de la sociedad. El género aparece así como un enemigo total  (Morán Faúndes, 2023b: 186), un adversario que se mueve en múltiples frentes,  que  se  nutre  de  variadas  ideologías,  y  que  encarna  una  serie  de  amenazas que incluso trascienden los temas de género y sexualidad”. 

En pos de responder a la supuesta amenaza que la "ideología de género" implica para la comunidad de fé, varias iglesias buscan romper la distancia entre religión y política. La actividad “Juventud y Política”, organizada por el apóstol y el diputado de esta iglesia neopentecostal y llevada a cabo en el parlamento uruguayo, devela la apuesta por formar una juventud política que participe en elecciones defendiendo los valores cristianos en el ámbito político. La participación del Presidente del Congreso Iberoamericano Por la Vida y la Familia y del Vice-presidente de una ONG cristiana estadounidense da cuenta de algunas de las estrategias implementadas. 

Nuestra misión es expresar los principios de la Biblia para los temas gubernamentales, analizamos las leyes y proyectos desde una perspectiva bíblica y les informamos a las personas que hacen parte de las redes cómo orientarse respecto a determinadas posturas. También les indicamos a los integrantes del congreso cómo posicionarse respecto a algunas leyes. No a todos les hablamos igual, porque no todos son cristianos, armamos los argumentos en función de lo que puedan comprender. (Vice-presidente de la ONG)

Este fragmento muestra cómo se amalgaman principios bíblicos con argumentos estratégicos para influir en las decisiones políticas. Muchos grupos evangélicos adoptan el secularismo estratégico (Vaggione, 2005), utilizando argumentos científicos para respaldar sus posturas y llegar a audiencias más amplias. “A mi juicio el mejor argumento que ustedes pueden hacer para un público general es el argumento científico porque si hay algo que está reñido con las nuevas ideologías es la ciencia”, señala el Presidente del Congreso. El propósito es negar la trayectoria y la rigurosidad científica de los estudios de género, presentándolos como anticientíficos e ideológicos. Esta táctica busca desacreditar los fundamentos de la perspectiva de género y justificar su oposición a cambios estructurales en la sociedad. “Nosotros tenemos dos fuentes: una es la revelación de Dios, la Biblia, y otra es la ciencia. Para nosotros la ciencia cada vez es más clara, la genética, la neurociencia, la biología (...) todo indica la existencia de dos sexos”, enfatiza el Apóstol.

Otra de las estrategias retóricas es la de separar el feminismo liberal de lo que denominan "feminismo de género", buscando deslegitimar el “género” como una categoría analítica que da cuenta de una de las estructuras sociales más naturalizadas e invisibles que se manifiesta en relaciones de poder y desigualdades (Scott, 1996). “¿Cómo ha logrado la ideología de género tanto poder? Pues porque nace de movimientos justos, de movimientos por la emancipación de la mujer que originalmente buscaban equidad y justicia social y son absolutamente válidos hasta el día de hoy”, explica el Presidente del Congreso Iberoamericano por la Vida y la Familia. Se colocan así como defensores de los intereses y derechos de las mujeres, pero se oponen a transformar estructuralmente las desigualdades de género. Toman de Agustín Laje (Márquez y Laje, 2016) la diferenciación del feminismo de la igualdad y el feminismo de género, siendo el último una readaptación del marxismo para dar una batalla cultural ahora en términos de género.  

El proyecto político neoconservador que promueven algunas iglesias (neo)pentecostales se apoya en una retórica emocional, afectiva y polarizadora, que moviliza a la feligresía contra la "ideología de género". La construcción de un enemigo externo no solo se convierte en un recurso para la movilización política y el enfrentamiento, como ya vimos, permite a la vez canalizar la frustración y las incertidumbres que atraviesan cotidianamente las personas, colocando el motivo en la "ideología de género". 

Como muestra Sara Ahmed (2015), dos emociones funcionan muy bien con este propósito de introducir el pánico a las transformaciones sociales que promueve la perspectiva de género y la búsqueda de justicia social. Estos son el miedo y el odio. El miedo es una emoción proyectiva y conservadora, se adelanta a lo que puede pasar a futuro construyendo fronteras que separan a las personas de aquello a temer y busca conservar lo establecido para protegerse de esa amenaza. “En vez de que el miedo sea una herramienta o un síntoma, quiero sugerir que el lenguaje del miedo involucra la intensificación de "amenazas", lo que funciona para crear una distinción entre aquellos que están "amenazados" y aquellos que amenazan. El miedo es un efecto de este proceso, más que su origen” (Ahmed, 2015: 120). El odio, por su parte, es una emoción que separa a la vez que junta y conecta. Es decir, une y genera afinidad entre las personas que se oponen a un enemigo. El miedo construye una amenaza, el odio agrupa el nosotros y construye una identidad que es útil para enfrentar aquello alteridad que les pone en peligro (Ahmed, 2015). 

Esta unidad generada a través del miedo y el odio a la "ideología de género", es decir a los feminismos, a las personas LGTBIQ+, a la izquierda, al marxismo, etc., es reforzada por ciertas dinámicas de la liturgia de la comunidad de fé, donde la emocionalidad y la intimidad de las personas entran en juego. La experiencia de trabajo de campo en los cultos y servicios, me permitió comprender cómo las personas se entregan a una dinámica colectiva que opera como una especie de catarsis. Son momentos de éxtasis, donde se difuminan las fronteras de lo privado construyéndose un cuerpo-masa erotizado conformado por personas desconocidas que entran en un vínculo íntimo de expresión intensa de sus emociones (Oyhantcabal, 2023). "Quebrantación" es el nombre que le asignan a este momento de la liturgia en que las personas se entregan al Espíritu Santo. Esto se convierte en un elemento que ayuda a consolidador la colectividad bajo la figura del líder religioso que conduce la liturgia. La erotización que se da producto de esa apertura, entrega, encantamiento y vulnerabilidad, hace que los cuerpos disminuyan el estado de alerta y de vigilancia en el que habitan cotidianamente, flexibilicen sus fronteras entre lo propio y lo común, y se tornen más porosos, es decir más permeables, a la autoridad y voluntad de quien dirige (Oyhantcabal, 2023). Esta es otra forma en que la que la feligresía absorve e internaliza los discursos, muchas veces politizados, de la cúpula eclesial.


Cierre

En esta ponencia busqué analizar algunos aspectos de la retórica empleada por quienes lideran y promueven la alianza entre religión y política en el contexto de las iglesias (neo)pentecostales en Uruguay. La intención fue desentrañar algunas claves de la intrincada relación entre los aspectos emocionales y políticos de esta alianza religiosa. Estos grupos se han mostrado hábiles en construir una hermenéutica radicalaza y moralizada, en generar, instrumentalizar y/o potenciar ciertas frustraciones, miedos, odios e incertidumbres, y en canalizarlas en la construcción de una comunidad fuertemente cohesionada que se moviliza en apoyo de un proyecto político neoliberal y patriarcal ante la supuesta amenaza que les implica la "ideología de género". 


Notas de la ponencia:

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